POLÍTICA
03/06/2019 17:42 CEST

Destituido el jefe de los Mossos tras diez meses en el cargo

Será sustituido por Eduard Sallent, jefe de Información.

EFE

El conseller de Interior, Miquel Buch, ha situado al frente de los Mossos d’Esquadra a Eduard Sallent, hasta ahora subjefe de la comisaría general de Información, en sustitución de Miquel Esquius, un relevo con el que abre una nueva etapa una vez culminada la “normalización” del cuerpo tras el 155.

En una rueda de prensa convocada esta mañana, Buch ha comparecido junto a Sallent y el director de los Mossos d’Esquadra, Andreu Martínez -no así con el sustituido Esquius- para dar cuenta del relevo en la jefatura de la Policía catalana, que él mismo había anunciado horas antes a los comisarios del cuerpo en la sede central de los Mossos en Sabadell.

Sallent, que este lunes ha sido nombrado comisario, sustituye en el cargo a Miquel Esquius, quien ha estado al frente de los Mossos d’Esquadra durante once meses -desde julio de 2018-, en sustitución de Ferran López, el comisario que fue designado por el Gobierno para comandar a la Policía catalana en la etapa del 155, tras la destitución del mayor Josep Lluís Trapero.

EFE

En sus primeras palabras ante los medios, Sallent -uno de los ocho nuevos comisarios que este lunes han tomado posesión del cargo- ha afirmado que se propone dejar a los Mossos al margen del “debate partidista” y “pasar página definitivamente” tras las “dificultades” que ha atravesado el cuerpo policial en los últimos tiempos, en los que ha recalcado que “me siento orgulloso de lo que hicimos y, sobre todo, de cómo lo hicimos”.

A esas “grandes dificultades” para los Mossos se ha referido también Miquel Buch, que ha apuntado que Esquius ha hecho su trabajo “excelentemente bien”, pero que su cargo se planteó como una etapa de transición en la que era necesaria “una época de normalización dentro del cuerpo”.

“Recuperar las fuerzas para abrir una nueva etapa”

Con Esquius, ha subrayado, se ha logrado una “normalidad institucional con los operadores policiales y judiciales”, lo que ha permitido a los Mossos “recuperar fuerzas” para abrir una nueva etapa en la que afrontar los retos que la seguridad pública requiere.

Según Buch, también han contribuido a esa normalización el hecho de que últimamente se hayan archivado algunas de las causas que tienen abiertas los Mossos por presunta pasividad ante el 1-O y que se haya “oído la voz” de cómo fue la actuación de la Policía catalana el 20S, el 1-O o en los atentados del 17A.

Para el conseller de Interior, en los últimos meses “ha perdido fuerza el relato de la infamia” sobre la actuación de la Policía catalana que, a su entender, urdieron “algunos” con la “voluntad de perjudicar” a los Mossos.

No es que Esquius no fuera adecuado

“No es que Esquius no fuera adecuado”, ha subrayado el conseller, que ha reconocido que el ya exjefe de Mossos buscó los “equilibrios necesarios” para que el cuerpo regresara a la normalidad, pero ha explicado que con los restos que se abren en la nueva etapa ha preferido confiar en el “talante negociador y la experiencia” de Sallent, que lleva 22 años en el cuerpo.

Por su parte, el nuevo jefe de la Policía catalana ha explicado que entre sus prioridades figura “sacar a los Mossos del debate partidista y centrarlos en lo que es la prestación de la seguridad ciudadana”, una de las constantes reivindicaciones de los sindicatos del cuerpo.

Sallent ha elogiado el papel de su predecesor, por aceptar “el reto de dirigir la organización en un período de incertidumbre y de dificultades políticas y sociales”, y ha defendido que Esquius ha llevado a cabo “una buena tarea” que, con “serenidad y moderación”, le ha permitido dejar “una organización en perfecto estado”.

El nuevo jefe de los Mossos ha asumido que en el futuro habrá de nuevo “dificultades y momentos intensos y complejos”, pero se ha mostrado confiado en que el cuerpo saldrá adelante.

Otras prioridades que ha expuesto Sallent son el fomento de las políticas de igualdad -que quiere situar a niveles de países del Norte de Europa- y dar respuesta a los nuevos desafíos que plantea las seguridad, principalmente la delincuencia especializada, el crimen organizado y el ciberdelito.

La lucha contra los delitos contra la indemnidad y la libertad sexual es también un propósito del nuevo jefe de los Mossos, que quiere afrontar esa problemática “de forma multisectorial”.

Respecto al futuro de Esquius, que conoce su destitución desde la semana pasada, Buch ha asegurado que el Departamento de Interior le reubicará en un “espacio adecuado a su voluntad y experiencia” dentro del cuerpo.

De hecho, Interior emprenderá una remodelación de la cúpula de la policía catalana, para situar a los nuevos ocho comisarios que esta mañana han tomado posesión de su cargo en la sede central de Sabadell.

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