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22/01/2021 09:47 CET | Actualizado 22/01/2021 09:47 CET

Días de cine: La vida en las trincheras

Los Premios son el recuerdo indisoluble que reposa en la mente de los asistentes cuando se sale a la calle y se es consciente de que pandemia, los bancos de niebla, la lluvia y la realidad siguen ahí.

Cartel, Pilar Palomero.
Cartel 'Las Niñas'.

La nieve se acumula a ambos lados de la carretera en forma de trinchera. Está ennegrecida y grasienta, sin atisbo de esa pureza que hace idílica la estampa navideña. Mi coche da bandazos y a veces derrapa mientras Joe Biden jura su cargo para convertirse en el nuevo presidente de los Estados Unidos. Todos temen un nuevo asalto al Capitolio. En la radio, Lady Gaga entona el himno y JLo emociona hablando en español.

A escasos kilómetros, en la calle Toledo, un edificio ha explotado hace pocas horas, se sabe que ha habido víctimas, aunque no cuántas. Completa el día una predicción meteorológica que no ofrece tregua: tras Filomena, la lluvia irá en aumento y temen que sea torrencial. Puede que Madrid se sature. Definitivamente, necesitamos trincheras.

Yo encuentro la mía en el Museo Reina Sofía, el último refugio de la libertad, que realiza un homenaje a la vida de antes y al cine de ahora y de siempre. Contra viento y pandemia, Gerardo Sánchez, aguerrido director del programa Días de Cine, ha sacado adelante la octava edición de sus Premios, una entrega que hace honor a su nombre y que logra, durante un par de horas, que el mundo y sus problemas se desvanezcan. 

Conducida por Sánchez y amenizada por Santiago Alverú, “general del primer Regimiento de Infantería del cine español”, la ceremonia es calurosa y cercana, porque la distancia social no implica, afortunadamente, la distancia emocional.

Y es que el amor al cine no se percibe solo en los ganadores, ni tan siquiera en las películas seleccionadas, sino en los pequeños detalles que permean toda la gala

La gala da comienzo con un tributo al cine en su 125 aniversario, ya que efectivamente, hace más de un siglo desde que nació aquel prodigio por el que todos vivimos, y que se empeña en aportar calma a tanta tormenta.

Los premiados van desfilando, presencial o virtualmente, por el Auditorio 400 del Reina Sofía. Comienzan con Women make film de Mark Cousins, premiada como Mejor edición de DVD. Le sigue Dear Werner (Vida en sombras), El año del descubrimiento (Mejor documental) y Josep (Mejor película de animación). Su propio director nos alienta a asistir a las salas, algo que subraya un miembro del equipo de Filmin: “Sin salas, el cine en Internet no tiene sentido”. 

Lucía Alemany recibe por La inocencia el PremioEl futuro es mujer’, aquella cinta emblemática de Marco Ferreri, que da nombre a un premio que se otorga a quienes, siendo mujeres, se abren camino en el mundo del cine. Y es este uno de los puntos fundamentales de Días de Cine, uno de esos aspectos que sitúan a su equipo en la vanguardia de la revolución que estamos viviendo: Su determinada apuesta por la igualdad. No es solo una declaración de intenciones, sino una elección deliberada del propio Gerardo Sánchez, quien demuestra que se puede romper con la discriminación si se realiza un esfuerzo ímprobo. Un esfuerzo que él, por descontado, está dispuesto a asumir

Y es que el amor al cine no se percibe solo en los ganadores, ni tan siquiera en las películas seleccionadas, sino en los pequeños detalles que permean toda la gala. Este espíritu, que es el de su director, se imprime en los comentarios que él mismo pronuncia y con los que es fácil deleitarse: tan pronto evoca a Jake LaMotta en Toro salvaje, como se adentra con la extraordinaria compositora Zeltia Montes en una afinación de Heart and Soul que recuerda a Penny Marshall y a Big. Solo él rememoraría a Ralph Bakshi y a su El Señor de los anillos rotoscópico, para hablar inmediatamente de Francisco Macián y de su Familia Telerín

Pero, por supuesto, los Premios Días de Cine también son nombres, como el de los premiados Carmen Arrufat (Ha nacido una estrella), Palabras para un fin del mundo (Somos cine), Verónica Forqué (Elegidos para la Gloria), Milena Smit (El resplandor) o Santiago Segura (#CulturaSegura). Fue este último, confinado por motivos de salud no pandémicos, quien realizó uno de los discursos más agudos de la gala: “Entre la pandemia y Filomena, más que a rodar una película parece que voy a la guerra. Este premio que me dais es más bien una medalla al valor”. Por fortuna, su guionista Marta González Vega pudo estar presente para recibir el galardón.

La gala también fue la coreografía de Chema Marín, Miriam Díaz Aroca, Beatriz Arjona y Piti Sancho; fue Jan Komasa y Corpus Christi, fueron Trine Dyrholm y Bartosz Bielenia. Los Premios fueron Patricia López Arnaiz y Mario Casas (Mejores actores del año), y Las niñas, de Pilar Palomero (Mejor película española). También Javier Sales y su conmovedor discurso “sin coartada nostálgica”, en el que reivindicaba “la dignidad de los nadies, esos nadies que somos casi todos”. Y por supuesto lo fue el Ministro de Cultura y deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, sosteniendo que: “El acceso universal a la cultura es fundamental y un programa como Días de Cine ayuda a la alta divulgación de nuestro cine. Mi presencia aquí también es una forma de daros las gracias”.

Finalmente, los Premios Días de Cine son el recuerdo indisoluble que reposa en la mente de los asistentes cuando se sale a la calle y se es consciente de que siguen ahí la pandemia, los bancos de niebla, la lluvia y la realidad.

Es entonces cuando se entiende la dimensión de un equipo convertido en el ‘Séptimo de caballería’, que canta bajo las órdenes del General Custer cuando fuera el mundo flaquea. Y se comprende entonces la necesidad de la música, de una película, de unos premios y de su excelsa misión. 

Es, en definitiva, cuando más se agradece haber conseguido resguardo en la mejor de las trincheras.

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