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25/08/2019 09:46 CEST | Actualizado 25/08/2019 09:46 CEST

Díaz Ayuso, el sufrimiento de los hombres y las agresiones LGTBIfóbicas

La presidenta de Madrid y sus asesores no son tontos, saben que están tergiversando el problema.

Foto del equipo de Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Hace pocos días asistíamos a la investidura de Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid. Una investidura en la que hizo claros guiños dirigidos a la extrema derecha. 

¿Qué consecuencias pueden tener esos guiños? 

Durante el debate de investidura hubo muchas frases interesantes pero, refiriéndose a la violencia machista, me pareció inquietante la simplificación del problema usando frases vacías con las que la extrema derecha se pudiera sentir identificada y que, en el camino, despistan a una parte de los que la escuchan.

“Pero, ¿qué pasa? ¿Que los hombres no sufren?”

Isabel Díaz Ayuso, debate de investidura de la Comunidad de Madrid, 14 de agosto de 2019.

La respuesta es sencilla: sí, los hombres sufren. Pero ¿tiene sentido hablar de su sufrimiento cuando se analiza la lucha contra la violencia machista?

Díaz Ayuso y sus asesores no son tontos, saben que diciendo esto están tergiversando el problema. Saben perfectamente que el dinero destinado a esta causa se basa en evitar un problema estructural.

La violencia contra las mujeres ha sido durante mucho tiempo permitida socialmente y, aunque los esfuerzos van en la dirección correcta, sigue habiendo mucha gente víctima de una educación de otro tiempo que considera muy “masculino” el ejercer la violencia física o psicológica sobre la mujer.

Y para mejorar las cifras es importante proponer más acciones, nunca menos.

Pero bueno, quiero pensar que cuando deciden simplificar el problema, provocando confusión sobre una cuestión de suma importancia en el que las víctimas son el resultado más brutal pero solo la punta del iceberg, lo hacen pensando que tampoco pasa nada por relativizar un poco a cambio de unos votos para formar Gobierno.

¿Pasa algo por relativizar? ¿Tiene consecuencias? Lo que es seguro es que la tolerancia con actitudes del pasado no puede más que fomentarlas, provocando un retroceso, mayor o menor, en temas sociales.

Irónicamente, al poco tiempo, la propia Díaz Ayuso ha sido víctima de un artículo machista en El Español.

“Díaz Ayuso enseña toda su entrepierna en la toma de posesión”

Titular de Arnau Vila

Titular que pasó a ser, después de las quejas y sin acabar de entender el problema: “El polémico vestido de Díaz Ayuso en su toma de posesión”.

Lo apasionante de este tema es que ella misma lo denuncia en Twitter.

Lo que demuestra, una vez más, que sabe lo peligroso que es el juego al que se proponen jugar con Vox. Un juego con consecuencias directas.

Consecuencias como podría ser el reciente ataque LGTBIfóbico a la caseta de Más Madrid LGTBI+ en la verbena de la Paloma en la madrugada del sábado 17 al domingo 18. Un ataque que sucedía poco después del debate de investidura y que, aunque no tiene una relación directa, sí que es fomentado con frases simplistas desde las instituciones como la afirmación de que los hombres también sufren.

Y es que el problema va mucho más allá de unos asaltantes homófobos que se sienten respaldados por una parte de los parlamentarios de la nación. Representantes electos que, o no comprenden, o prefieren no comprender los problemas asociados al género y a los colectivos LGTBI+. Lo preocupante, en el caso de la caseta de Más Madrid, es que esa actitud se materializa, según denuncian, en la actuación de los que deberían defendernos a todos.

“La Policía Municipal no hizo cumplir la Ley 3/2016 de Protección Integral contra la LGTBIfobia y Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual de la Comunidad de Madrid”.

Extracto del comunicado publicado por Más Madrid LGTBI+.

Y es que las consecuencias las vivimos cada día. Se ha avanzado en el camino pero todas las piedras que no ayuden a entender el problema son un retroceso que luego cuesta recuperar. Y ese retroceso se materializa en incomprensión, menosprecios, insultos y golpes.

¡Menos simplificación y más explicación de los Derechos Humanos!

 

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