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22/07/2019 19:50 CEST

Díselo con flores: lo que ha sucedido en la investidura más allá de las palabras

Bronceados, uniformes y caballos galopantes.

Vestidos de flores, encaje blanco, cuñas de esparto y americanas de lino. No es el puerto de Ibiza, es el Congreso de los Diputados. El asfalto abrasa en Madrid estos días, cuando las temperaturas llegan hasta los 39 grados. Media España está de vacaciones y la otra media esperando que llegue agosto. A los diputados también se les acaba el tiempo y la formación de Gobierno es ya una carrera a contrarreloj.

Con esta premisa llegaban los parlamentarios al Congreso para afrontar la primera jornada de esta sesión de investidura. Unos llamando más la atención que otros, como los diputados de ERC, cargados con margaritas amarillas que es posible que terminen mustias si hay que esperar a que España tenga un gobierno estable para colocarlas en el jarrón. No en vano, este es el cuarto debate de investidura en tres años. Y tiene un claro protagonista: Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno en funciones llegó al hemiciclo tranquilo y con el que ya ha convertido en su uniforme: traje oscuro, camisa azul claro y corbata granate. Un look tan poco excitante como su discurso, que era una especie de carta a los Reyes Magos o una especie de palmadita en la espalda para recordarnos eso de ‘qué buenos somos’. Si las imágenes se ven muteadas podrían ser de cualquier otra intervención. Nada nuevo en el horizonte. 

Y aunque Sánchez tiró de clásicos y de colores oscuros, el blanco, color que utilizaron las congresistas demócratas en Estados Unidos para homenajear a las sufragistas, reinó entre muchas diputadas, que parece que han llevado a rajatabla las recomendaciones para paliar la ola de calor que azota la capital . La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, apostaba por una chaqueta impecable, su antecesora en el cargo Ana Pastor por un vestido de encaje, y Begoña Gómez, que no perdía detalle de la intervención de su marido desde la tribuna, por un dos piezas de corte recto. 

También en tonos claros llegó Joan Baldoví, con una chaqueta de lino y una camisa azul cielo, y algo más arriesgada Susana Díaz, con un vestido estampado de Zara inspirado en Versace.

El que ha abandonado el blanco es Pablo Iglesias. El líder de Unidas Podemos fue objeto de multitud de comentarios el pasado viernes tras anunciar su paso atrás con una camisa blanca de cuello mao que ha dejado en el armario para volver a su tradicional camisa de cuadros, siempre con la mochila al hombro.  

Más arriesgado ha estado Santiago Abascal que ha llevado esos caballos con los que quería reconquistar España a su corbata. En tono azul y con una especie de pegasos galopantes verdes que parecía iban a salir corriendo en cualquier momento. 

Fiel a su estilo en todos los sentidos estuvo Pablo Casado: de azul de arriba a abajo y con esa sonrisa permanente que no ha abandonado desde que fuera elegido como nuevo líder del PP hace ya un año.  

Y poniendo morritos y con cara de pocos amigos se sentó Albert Rivera en su bancada. Ataviado con esa corbata que le jugó una mala pasada en el primer debate electoral y con un notable bronceado naranja, parece que el líder de Ciudadanos no tenía muchas ganas de estar en el Congreso esta mañana. 

RTVE

Y entre todas las flores, bronceados y uniformes, una gran ausencia: Irene Montero. El nombre de la portavoz de Unidas Podemos no dejó de sonar en todo el fin de semana por una posible entrada en el gobierno de coalición pero ha pedido el voto telemático para la votación de investidura por su avanzado estado de gestación.

 

Mañana más y, ¿mejor?

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