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10/08/2019 10:31 CEST | Actualizado 10/08/2019 10:31 CEST

Distimia: la depresión silenciosa

Este tipo de depresión ocasiona un estado de desinterés y desánimo, una vida plana afectivamente.

Ivan Nanita / EyeEm via Getty Images

La distimia es un tipo de depresión leve que muchas personas pueden tener y lo desconocen ya que sus síntomas pueden pasar desapercibidos. Existen enfermedades silenciosas que las personas padecen y no lo saben por la ausencia de señales perceptibles o alarmantes, que de igual forma pueden ir agravándose al pasar el tiempo y ser el comienzo de otras enfermedades. 

Características como la anhedonia y abulia se presentan en el Trastorno Distímico o Distimia, es decir, que existe una disminución del placer y falta de motivación para realizar las cosas aun cuando sean actividades recreativas.  

La diferencia con otro tipo de depresión es que la persona cumple con todas sus responsabilidades y se encuentra activa ante las demandas de trabajo, estudio, familia, amigos y cuidado personal realizando todas las actividades que le corresponden, pero con un estado de desinterés y desánimo, viviendo una vida plana afectivamente, como estar en piloto automático. 

Síntomas 

A pesar de que las personas que lo padecen están activas y cumplen con sus responsabilidades, al sufrir de este tipo de trastorno silencioso es posible tener la sensación de bajo rendimiento, baja autoestima, perder el interés en alcanzar metas, que como consecuencia van desmejorando la calidad de las relaciones interpersonales y el desempeño laboral o académico. 

La aparición del Trastorno Distímico en la población es de poca intensidad y alta frecuencia, para su diagnóstico los síntomas deben estar presentes en un período mínimo de dos años, cuyos principales signos son:  

  • Falta de interés en las actividades. 
  • Tristeza.  
  • Sensación de vacío. 
  • Desesperanza. 
  • Falta de energía. 
  • Fatiga. 
  • Dificultad para concentrarse.  
  • Sedentarismo.  
  • Irritabilidad.  
  • Aislamiento social.  
  • Problemas para conciliar el sueño.  
  • Alteraciones del apetito por déficit o exceso.   

No siempre están presentes todos, pero si es significativo que se prolonguen el tiempo. 

Si te identificas con estos síntomas del Trastorno Distímico es importante que tomes en cuenta que si sientes poca motivación para realizar tus actividades y te has sentido así en los últimos años es necesario un análisis más detallado de tu caso, ya que todos los trastornos y enfermedades se manifiestan de formas diferentes para cada persona. 

Este tipo de depresión ocasiona un estado de desinterés y desánimo, viviendo una vida plana afectivamente, como estar en piloto automático.

Es posible que en momentos estés desanimado y sin ganas de hacer nada, que tu desempeño se vea afectado por circunstancias adversas que vives en el momento. Sin embargo, cuando ese estado de desesperanza se mantiene en el tiempo, independientemente de las circunstancias, se puede volver una situación crónica para la vida. Esta circunstancia te irá separando de todo lo que antes disfrutabas y el patrón de tristeza deja de ser sano para la situación que estás viviendo. 

Neuropsicología 

En los estados depresivos existe un déficit de serotonina cerebral, neurotransmisor encargado de la regulación del estado de ánimo. Cuando se está constantemente expuesto a factores emocionales que demandan serotonina los niveles existentes en el cerebro se consumen y producen un déficit que te conduce hacia la tristeza. 

Se presenta con al menos un año de duración de los síntomas, la de inicio temprano es antes de los veintiún años de edad, y la de inicio tardío después. Es posible observación trastornos de conducta asociados que pueden confundirse con otros trastornos debido a los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales involucrados. Las causas pueden ser genéticas y/o ambientales, es posible que aparezca después de experiencias o circunstancias difíciles de la vida. 

Psicoterapia 

Para el tratamiento de este trastorno hay que tener en cuenta la edad e historia de salud de la persona, el tiempo que lleva padeciendo estos síntomas, cómo se encuentra en el momento actual y como afecta a su situación social, laboral y personal, entre otras variables.  

Con psicoterapia es posible mejorar los síntomas, por tanto, incrementar la salud y calidad de vida de la persona. Con una atención psicológica a tiempo se minimiza la probabilidad del empeoramiento y mayor afectación en la vida de la persona. 

Las alteraciones en los estados de ánimo influyen en la falta de energía necesaria para realizar las actividades en todas las áreas de nuestra vida, un deterioro constante puede traer consecuencias graves e irreversibles. Es necesario que te pongas en manos de un psicólogo para poder equilibrar tus estados de ánimo y encontrar herramientas de bienestar. 

En definitiva, descrito de manera breve y sencilla, la psicoterapia consiste en dotar por parte del profesional de la salud mental (psicólogos y/o psiquiatras) de las herramientas de afrontamiento de los síntomas y todos los aspectos relacionados que se combinan con al cuadro clínico depresivo.  

Ninguna persona está exenta de experimentar situaciones difíciles que afecten su habilidad para lidiar con los problemas, por eso es necesario autoevaluar nuestro estado emocional y buscar formas para reinventar caminos que nos permitan vivir a plenitud, aunque a unas personas se le dificulte más que a otras, todos pasamos por eventos de tristeza y desilusión en diferentes momentos de nuestras vidas. 

 

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