POLÍTICA
13/04/2020 21:31 CEST

La obsesión del Gobierno: doblegar la curva esta semana

El Ejecutivo espera que no se relaje la gente, conseguir efectos del confinamiento y que no se note el fin de la hibernación

Efe

No estamos en fase de desescalada. Continúa el confinamiento general. No hay que bajar las armas. Estamos lejos de la victoria. Se tendrá que prorrogar el estado de alarma. Hay que continuar con las medidas drásticas. No se entra en una fase de relajación de las medidas. Al menos dos semanas seguirán las duras restricciones.

Estos son los mensajes que no paran de repetir el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los miembros de su Ejecutivo durante las últimas 48 horas con la vista puesta en el fin de la hibernación de la actividad económica desde este lunes y martes -en varias autonomías las vacaciones de Semana Santa se han alargado un día-. Y con un objetivo: doblegar la curva esta semana.

Existe un debate entre políticos, científicos, autonomías y dentro del propio Ejecutivo sobre si se debería haber alargado más esa paralización total del trabajo. Desde este lunes han vuelto a sus puestos laborales todos aquellos que no podían hacer teletrabajo y cuya actividad había quedado fuera del decreto de profesiones esenciales.

Los efectos tardan en verse dos semanas

¿Puede suponer esto un repunte de los casos? Desde Moncloa confían en que no y, según dijo el propio presidente, el fin de la hibernación se ha hecho con el respaldo del comité científico que asesora. Pero en el Ejecutivo se afanan en que esto no se interprete como una suavización de las medidas y que la gente se relaje en su cumplimiento, según fuentes gubernamentales.

A lo largo de este lunes las autoridades sanitarias han recordado que todavía no se pueden medir los efectos de esa hibernación en el número de casos. Este lunes se han registrado 517 fallecimientos, una cifra dura y alta pero que supone la segunda menor desde el 24 de marzo. En Sanidad señalan que los efectos de las medidas tardan en verse unas dos o tres semanas, por lo que todavía no se puede tener en cuenta el impacto de la paralización de actividades que este lunes se ha levantado.

En el Gobierno son conscientes de la dureza de las medidas emprendidas entre los ciudadanos y del “esfuerzo” que suponen, además de saber que ya se ha alargado bastante y que la gente está cansada. Asimismo, está el equilibrio entre las medidas sanitarias y las económicas ante una situación sin precedentes en la historia.

Por eso, se espera que la gente no se relaje a partir de ahora. En general, el Gobierno resalta que la respuesta de la población está siendo muy positiva y que se puede constatar en el tema de las denuncias y multas. En total, según ha detallado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han interpuesto 650.000 denuncias desde el 14 de marzo por desobediencia a las restricciones de movilidad. Desde ese Departamento se destaca que es una minoría insolidaria y que en el inicio de la quinta semana de confinamiento la tendencia del número de sanciones se mantiene estable tras un ligero repunte la pasada semana.

Efe
Estación en Madrid

El Gobierno extrema las recomendaciones

Pero en estas horas todos los miembros del Gobierno se afanan en buscar que se sigan cumpliendo todas las medidas de manera escrupulosa y más cuando hay gente que ya tiene que ir a trabajar. Una de las grandes novedades de la jornada ha sido ese reparto de millones de mascarillas en los puntos de transportes. Pero, como ha advertido la doctora María José Sierra en la rueda de prensa en La Moncloa, eso es un “complemento”: se insiste especialmente en ese distanciamiento de entre 1 y 2 metros en los centros de trabajo y en ese extremo cuidado de la higiene -especialmente lavándose las manos-.

De hecho, el Gobierno ha pedido intensificar más la precauciones en sus recomendaciones con la vuelta al trabajo con medidas que hasta ahora no se habían especificado como dejar las zapatillas cerca de la puerta, poner una caja a la entrada para guardar llaves y carteras y lavar la ropa en agua caliente a 60 grados. 

El Ejecutivo no pone fecha a esa futura fase de desescalada y, de hecho, hasta Sánchez no llegó a descartar que, según los datos, se tengan hasta que endurecer algunas medidas. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha asegurado que los últimos números de fallecimientos y contagios permiten confirmar que se ha superado la primera etapa de la pandemia, la de alcanzar el pico, por lo que el objetivo esta semana es el de consolidar la segunda etapa, doblegar la curva. El dirigente socialista ha repetido en varias ocasiones durante su comparecencia el mensaje principal: estamos en etapa de confinamiento. 

Una de las imágenes que preocupaban más en el Gobierno era la de aglomeraciones en servicios de metro y cercanías, pero no se han producido y se considera que ha ido bien el reparto de mascarillas. Incluso, el ministro del Interior ha asegurado que se podrán conseguir en las farmacias este fin de semana tras semanas de desabastecimiento. Este lunes, por ejemplo en Madrid en los servicios de Cercanías han pasado algo más de 13.300 personas -un 53% por ciento más que hace una semana-, pero una mínima parte si se compara con las 110.000 habituales. La Comunidad de Madrid ha salido al ataque denunciando falta de puestos de mascarillas, no obstante. Y también se espera este martes ver cómo es la reanudación en País Vasco y Cataluña, que están de fiesta este lunes, y tienen una importante actividad industrial.

El Gobierno sigue sin permitir a los niños salir

El ministro Illa no ha querido avanzar ninguna de las medidas concretas que se estudian para la próxima fase. El Gobierno va a estudiar con un grupo de expertos una serie de medidores de comportamiento para ver en las próximas semanas las iniciativas a tomar y ya se trabaja en la logística de la encuesta epidemiológica que se llevará a cabo en las próximas semanas con más de 60.000 personas.

Otro de los grandes debates que existe es si se debería dejar salir a los niños, como piden algunas autonomías. El Gobierno ha sido claro y sigue defendiendo que “por prudencia” no lo permite porque son un vector de contagio. Illa ha explicado que están “al tanto de aquello que han determinado otros países pero hemos preferido actuar con la máxima cautela y la máxima prudencia”. “No dejamos de pensar en ello pero estamos buscando el momento para ver qué respuesta les podemos dar sin poner en riesgo la salud, ni de ellos ni de terceros”, ha insistido también el ministro de Transportes, José Luis Ábalos.

España, ante su situación más difícil. Objetivo: doblegar la curva esta semana.

 

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