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16/04/2019 07:41 CEST | Actualizado 16/04/2019 18:22 CEST

Donde las dan las toman, y viceversa

El HuffPost
La 'Agencia Falcon', organizada por las juventudes del PP. 

Lo bueno de la era Internet frente a la era Gütemberg es que las mentiras se descubren antes y que el manejo de las hemerotecas es instantáneo. Ipso facto, que diría un legionario romano ilustrado. Y hablando de legionarios, la Cofradía malagueña del Cristo de la Buena Muerte le pidió a los tres líderes de la derecha patriótica, por orden de aparición, el del PP, el de Ciudadanos y el de Vox, que no vayan a cantar saetas ni juntos ni separados. Y harán bien en hacer caso a tan sabias como pudieran ser premonitorias palabras: alguno pudiera resultar RIP.

Y eso, a su vez, lleva a los cadáveres en el armario. Los tres líderes de que hablamos son en resumidas cuentas hijos de la derecha tradicional, siendo la tradición la que media entre la Transición y la fundación de AP por Manuel Fraga, exministro impetuoso, mandón y visceral, cuando le daba la venada, del tardofranquismo. 

Condiciones, estas, que cohabitaban con un acreditado pragmatismo: a pesar del ‘cinturón sanitario’ que su heredero Aznar decretó contra la Cuba castrista, allá fue él, a la Habana, por los lazos de la emigración gallega con la ‘perla del Caribe’. Habló con los Castro, siempre orgullosos de sus orígenes galaicos y canarios, rió con ellos, les hizo una queimada con conjuro incluido en el menú en lengua vernácula, y los invitó a visitar la tierra de sus antepasados. 

Los posteriores dirigentes de la derecha conservadora y liberalísima no parecen haber conservado los otros componentes de su carácter salvo el autoritarismo. Tampoco conviene olvidar que su renuencia al Título VIII y al Estado de las autonomías, visibilizado en los debates constitucionales, no fue incompatible con su posterior defensa a ultranza del galleguismo, hasta el punto de arrebatar y usufructuar muchos de los símbolos del nacionalismo de izquierdas del BNG o de Esquerra.

‘Don Manuel’ hablaba en gallego, tan correcta y atropelladamente como en español; escuchaba la música de las gaitas interpretando el himno gallego con el mismo sentimiento con que escuchaba el himno nacional de España, e hizo leyes que dejaron estupefactos y sin palabras a los profetas del orbe nacionalista. 

Casado, Rivera y Abascal. 

Bien. Pues la derecha tripartita –condición que se han ganado a pulso y púa desde la foto de Colón– ha olvidado todo eso, y, sobre todo, un principio inmutable enunciado hace unos 3.000 años en unos consejos que recoge el Eclesiastés, uno de los libros de la Biblia. Aconsejaba Qhoelec: “Quien tira una piedra a lo alto encima le cae”.

El nuevo y viejo ‘centro derecha’ parece que no dispone de un filósofo que les haga reflexionar sobre  consejos de Baltasar Gracián (cuyos libros son best seller para ejecutivos en  EE UU), ni de un consultor que les sople al oído las advertencias de Maquiavelo sobre las cualidades que deben adornar a los gobernantes….

Hay varios ejemplos de la estúpida manía de borrar el propio pasado, con las consecuencias siempre perjudiciales que ello comporta. Un caso práctico es la utilización por parte de Pablo Casado de los viajes en avión oficial del presidente Sánchez a actos en los que se mezcla la  condición presidencial  con la personal: v.g. ir acompañado de su familia, o incluso ir con su familia a pasar las vacaciones sea en Doñana o en La Mareta, Lanzarote, regalada por el Rey Husein de Jordania a Juan Carlos I y ambas, propiedad de Patrimonio del Estado. 

En la última, se han hospedado, además de los monarcas hachemitas y los reyes de España, el excanciller alemán Kohl, el expresidente de la URSS, Gorbachov, el presidente José María Aznar, el ministro Rodrigo Rato, el presidente Rodríguez Zapatero… y el presidente Sánchez. Hay que anotar que las airadas denuncias contra el último huésped han sido aireadas, coreadas y aplaudidas por los fieles, incluyendo a medios de comunicación, sin el menor asomo de contextualización y comparación. 

Por algo mucho menos importante un buen redactor jefe abronca a un periodista. La deontología descansa, como repiten las sentencias de los TSJ, el TS y el TC, en la veracidad, es decir, “en la búsqueda diligente  de la verdad”. 

Pero la verdad tiene muchas exigencias para serlo. Eso ya se sabe desde tiempos inmemoriales: la mitad de la verdad es la peor de las mentiras, sostiene el refrán. 

Lo cierto es que Mariano Rajoy o José María Aznar antecedieron a Pedro Sánchez en el uso de los medios oficiales de transporte. Aunque lo borre el PP y lo ninguneen los adictos, en su día se documentaron con minuciosidad los traslados  no exclusivamente presidenciales de M. Rajoy en los aviones de Estado, que no son solamente marca Falcon. Sea para acudir a mítines en campaña, a una cumbre de populares en Bruselas,  o para ir a la final de la Eurocopa en Polonia en 2012. 

Por eso, desafiar a la suerte instalando a unos metros de la sede socialista una oficina  de viajes fake –palabra que les hace salivar– llamada ‘Agencia Falcon’ como instrumento de campaña contra el secretario general del PSOE, no es solo un atrevimiento: es una imbecilidad. Suficiente para que las redes se llenen de noticias, con foto incluidas, que pretenden demostrar, según sus  propagadores,  el “cinismo” y las “medias verdades”, o sea, las mentiras de toda la vida, de Pablo Casado y su equipo. Otro tiro en los pies. O en los espermatozoides, que también han entrado en liza. 

En este muestrario de lo que además de lo dicho puede considerarse un ejemplo de que ‘quien va a por lana’ puede salir ‘trasquilado’, se incluye como antecedente la operación de Mariano Rajoy de ayudar a ‘fabricarle’, o a potenciar, un adversario al PSOE en el campo de la izquierda para dividir a los votantes. Analistas solventes, y hasta un cierto reconocimiento de parte, parecen acreditar que, en efecto, desde Génova 13 y sus cercanías pidieron a José Manuel Lara que le diera ‘aire’ a Podemos a través de sus televisiones. Y no hay duda de que aire, en el sentido metafórico, se les dio a Pablo Iglesias y su ensayo morado. Al mismo Pablo Iglesias que ahora afea y recrimina a periodistas de La Sexta, como Antonio Ferreras, su neutralidad. 

La derecha tripartita ha olvidado un principio inmutable enunciado hace unos 3.000 años: 'Quien tira una piedra a lo alto encima le cae'.

Con estos mimbres es difícil entender que el PP de Casado no haya a su vez computado  que lo que les está haciendo Pedro Sánchez eligiendo un debate electoral a cinco, o sea, con Vox también, es exactamente, lo mismo pero al revés. 

Si el PP quiso ayudar a un enemigo del PSOE, por aquello de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, ahora el PSOE de Sánchez hace lo equivalente. Y dos huevos duros. 

Decía De Gaulle –parece– que en política es muy importante sentar un precedente. Y la derecha ha sentado muchos que, por su propio interés, no debe olvidar.

Causa sonrojo y vergüenza ajena que ante la proyección en fachadas de la Plaza Mayor de Madrid de una foto fiel de los ya suficientemente acreditados ‘papeles de Bárcenas’, claves para la famosa sentencia de la Gürtel, portavoces populares digan solemnemente, y con gesto de que se lo creen, que nunca antes se había perseguido así a un partido. Y que Andrea Levy justifique lo de la ‘Agencia Falcon’ con un irónico “que si lo utilizan (el Falcon) que se diga, por transparencia”. 

Por la misma ‘transparencia’ Podemos exhibe en el corazón de Madrid en formato monumental una ‘transparencia’ de los apuntes con fondo amarillo del extesorero y exsenador y examigo –“sé fuerte, Luis”– del Partido Popular de Aznar y Rajoy. 

Lo cual no deja de ser un caso de libro de ‘justicia poética’: quién olvida los manejos de la ‘policía patriótica’ durante la etapa como ministro del Interior de Jorge Fernández Díaz (PP) y el espionaje de Villarejo a Pablo Iglesias y compañía. Recuerdo a Marcial Lafuente Estefanía: “Justo castigo a tamaña perversidad”.   

Sí, recuerden los consejos de AENA en los aeropuertos: no le quiten ojo al equipaje. O a la mochila en la espalda. 

Aunque del principio de Qohelec no escapa nadie. La ‘maldita videoteca’ le recuerda a Sánchez todas sus piruetas. Ya son un clásico recurrente en los grupos de wassap

 

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