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14/01/2021 19:38 CET | Actualizado 15/01/2021 18:05 CET

Cuatro alcaldes se vacunan al "sobrar dosis" en sus pueblos

Tres socialistas y uno de JxCAT se han saltado la cadena de grupos prioritarios.

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Imagen de los alcaldes de Ximo Coll y Carolina Vives, publicada en su cuenta de Twitter.

Los alcaldes socialistas de los pequeños pueblos alicantinos de El Verger, Ximo Coll, y Els Poblets, Carolina Vives, el de Rafelbuñol en Valencia, y el regidor de JxCat en Riudoms, Tarragona, han recibido la vacuna saltándose la cadena que prioriza a ancianos y sanitarios. Todos los han reconocido y han recibido numerosas críticas de la oposición y la opinión pública.

Los dos primeros, Coll y Vives, además son pareja. En declaraciones a Efe, el alcalde de El Verger ha relatado que el pasado viernes le llamó la responsable del centro de salud para explicarle que habían sobrado siete dosis de las enviadas para vacunar al personal sanitario porque dos trabajadores estaban en cuarentena, otros dos tenían gripe y tres más prefirieron que no se la inyectaran.

Ha asegurado que “sin esconderse ni mala fe” acudió con su mujer, que es alcaldesa de la vecina población de Els Poblets, y que les administraron las vacunas.

Además, las otras cinco dosis sobrantes fueron puestas a agentes de la policía local y de la Guardia Civil que en ese momento prestaban servicio en la localidad.

Según Coll, que además de alcalde tiene las competencias de Servicios Sociales y Sanidad, desde el centro de salud le indicaron que una vez sacadas del congelador, las dosis se mezclaban y tenían una vida útil de entre 6 y 7 horas, por lo que era conveniente que se aprovecharan.

Ha relatado que, incluso, él y su mujer se hicieron fotos del momento de la vacuna con la idea de distribuirlas cuando llegue el momento para “incitar a las personas a que se la pongan”, dado que una parte de los vecinos tienen miedo o cierto rechazo. ”¿Era mejor tirarlas?”, se ha preguntado en voz alta el alcalde de El Verger, quien no se ve “un privilegiado sino”, por el contrario, “un conejo de indias”.

“No se la quito a nadie”

Ha proseguido que la vacuna “no se la quito a nadie” ya que los 4.620 habitantes de El Verger y los alrededor de 2.500 de Els Poblets (que acuden al mismo centro de salud) recibirán sus dosis, de manera que las suyas “serán dos menos a poner después”.

En una junta de portavoces municipal celebrada hoy en El Verger, los representantes de la oposición, PP y Compromís, le han preguntado y le han afeado lo sucedido.

El alcalde, que está en el cargo desde 2015 y que es fontanero de profesión, ha admitido su sorpresa por el revuelo mediático suscitado y ha lamentado que la oposición se centre en esto y no en la que considera buena gestión del ayuntamiento durante la pandemia de la covid-19.

Ha añadido que, como alcalde, desde el pasado marzo ha estado casi diariamente en el centro de salud realizando distintas labores por lo que, al igual que los efectivos de la policía local y la Guardia Civil, está expuesto habitualmente a la posibilidad de contraer el virus.

El de Rafelbuñol, también

Fran López, regidor de Rafelbunfol (Valencia) y secretario general de Joves Socialistes se suma a la lista de alcaldes que se han saltado el turno. A sus 29 años, el edil cuenta que pasó por uno de los centros elegidos para comenzar la vacunación en Valencia y “se lo ofrecieron”. “Oye, vacúnate”.

Consideró que era buena idea. Poco después, reconoció a Efe que “igual no fue la mejor decisión”. Pero pensó que era “un gesto, una acción para ayudar a dar sensación de confianza y tranquilidad”. Además, ha perdido perdón si ha ofendido a alguien.

Otro, en Tarragona

El alcalde de Riudoms, Sergi Pedret, de JuntsxCat, y un concejal de esta localidad tarraconense también recibieron la vacuna de la covid-19 en una residencia del municipio, según ha relatado el propio alcalde en su Facebook.

El líder municipal recibió la llamada de un encargado de la vacunación, explicándole, según él, “unas dosis se iban a tirar ya que, por diferentes circunstancias, algunas vacunas no se pudieron suministrar”. Entonces, el equipo, para aprovecharlas le “pidió recibir la vacuna”, y siguió “las indicaciones de los responsables de la vacunación, confiando en su criterio y en los protocolos establecidos”. No era él, asegura, quien debía considerar si se vacunaba o no.