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01/02/2021 08:49 CET | Actualizado 09/02/2021 17:31 CET

EEUU, en la encrucijada

Ojalá las palabras de Gorman haciendo ver que EEUU es un país «incompleto» hasta que no abrace toda su diversidad y riqueza marquen un camino y contribuyan a ello.

Kevin Lamarque / Reuters
Jennifer Lopez cantando en el acto de proclamación del presidente Joe Biden.

Este artículo también está disponible en catalán.

Hay una vieja tradición yanqui de poemas patrióticos arraigados en el país, en el paisaje, en la geografía y la arcilla de un terruño. Un ejemplo podría ser «America the Beautiful»de Katharine Lee Bates (1859-1929), escrito en 1893 y publicado en 1895. Aunque no se llegaron a conocer nunca, fue musicalizado por el organista y director de coro Samuel A. Ward en 1910.

Bates, reformadora social, autora de numerosos libros y profesora de literatura en el Wellesley College (Massachusetts), viajó a Colorado Springs para impartir una sesión de verano en el Colorado College. Las vistas y panoramas la inspiraron y se incrustaron en «America the Beautiful»: los anchos campos de Kansas; la majestuosa vista de las Grandes Llanuras desde la cima de Pikes Peak; la Exposición Mundial de Chicago —una promesa de futuro con sus edificios brillantes de alabastro—. Realmente si de lo que se trata es de componer un himno para celebrar la tierra, nada mejor que escribirlo mientras se la va contemplando a ambos lados desde la ventanilla de un tren en marcha. 

«America the Beautiful» es, tras el himno nacional, una de las canciones patrióticas más populares y entonadas de Estados Unidos; devino aún más popular después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y se canta en algunos eventos deportivos junto con el himno nacional. De todos modos, el pasado 20 de enero en la ceremonia de juramento del cargo de Joe Biden y Kamala Harris, la polifacética cantante Jennifer López (1969) no cantó «America the Beautiful», sino que entonó la canción «This Land is Your Land» del cantautor de folk y miembro de la izquierda estadounidense Woody Guthrie (1912-1967), con la que tiene concomitancias, puesto que repasa la geografía de EEUU de costa a costa, de abajo a arriba, de una tierra que reivindica abierta a ti y a mí, a toda la gente. Lo que son las cosas, Guthrie a menudo actuaba con un cartelito pegado a su guitarra que decía: «Esta máquina mata fascistas». 

«This Land is Your Land» enlaza también con otra bella (y perdida) tradición: la de EE.UU. como generosa tierra de acogida, de brazos abiertos, sin sombra de muros. En Nueva York, desde 1903, en la base de la estatua de la Libertad, puede leerse en una placa de metal los versos del soneto «The New Colossus» que Emma Lazarus (1849-1887) escribió en 1883. Otra placa los reproduce también en Battery Park muy cerca del agua, en la punta de la punta de Manhattan, al lado de donde salen los transbordadores que van hacia la estatua de la Libertad o hacia Staten Island.

Lazarus, una cultísima y políglota poeta de origen sefardí portugués que a menudo se inspiraba en la poesía clásica, miembro de los círculos literarios de la ciudad de Nueva York, en un poema que debería traducirse como «La Nueva Colosa», canta los EE.UU. como el faro de libertad de una tierra abierta que brinda la posibilidad de una nueva vida a la gente desposeída. Veamos, si no, los dos tercetos finales. Toda una declaración de antitrumpismo.

«¡Guardaos, tierras antiguas, vuestras historiadas pompas!», llorad 

Con labios silenciosos. «¡Dadme vuestra gente exhausta, pobre, 

Vuestras masas hacinadas que anhelan respirar libres,

 

Los miserables desechos de vuestras playas congestionadas,

Enviadme a la gente sin techo, que la tormenta la lleve,

Cerca de la puerta dorada, levanto mi lámpara!» 

Más claro, el agua. La estatua de la Libertad, madre de las personas exiliadas, saludando y acogiendo a las muchedumbres de inmigrantes que llegaban a la ciudad de puentes que unen. Ojalá —lejos de muros y alambradas— lo fuera de verdad.

En la encrucijada de estas dos tradiciones (además de la de un montón de poetas afroamericanas y de la poesía de quien la precedió en este acto solemne) se inserta la poesía «The Hill We Climb» que escribió la poeta Amanda Gorman (1998) para la ceremonia presidencial del 20 de enero. Sería, pues, un error pensar que Gorman ha salido de la nada. 

«The Hill We Climb» es un canto a las dificultades pero también a la esperanza, lleno de brazos que son puentes; que habla de salir de la penumbra porque siempre hay luz si se tiene el coraje de verla, porque siempre se es luz si se es valiente para serlo. 

Si retrocedemos un poco, Gorman fue propuesta para participar en la ceremonia del juramento a la presidencia de EEUU porque entusiasmó a la doctora Biden (como «doctora» la presentó la misma Gorman y también la presentadora de la expresada ceremonia cuando, tras la pomposa trompetería, entró en ella con su marido Joe) a raíz del poema que escribió en honor de la laureada poeta Tracy K. Smith declamado en la Biblioteca del Congreso. El poema, «In This Place (An American Lyric)», entronca tanto con el de Lazarus como con la geografía de «This Land is Your Land». 

Símbolos, Gorman, Smith y López, de unos EEUU coloreados, lejos de la supremacía de un blanco, impoluto y prístino. Como simbólico es que Joe Biden haya retomado la iniciativa de ilustrar el billete de veinte dólares con la imagen de la valiente ex-esclava y abolicionista Harriet Tubman para sustituir la del presidente esclavista (de gente negra o nativa, tanto le daba) Andrew Jackson, adorado por Trump. Biden ha mandado retirar el retrato de Jackson del despacho oval y allí han vuelto, o han entrado, Rosa Parks, César Chávez y Martin Luther King. 

Los EEUU están marcados por la violencia, por la locura de la posesión de armas. También, por tanto, por la pulsión de la muerte. El expresidente Barack Obama relata en sus memorias que el único momento en que vio a la gente unida y con un objetivo común fue cuando ordenó matar a Bin Laden. Aterrador.

Está por ver si estos gestos (muy necesarios) indican que empieza una época que cambiará el racismo estructural de los EEUU. Difícil tarea, en una nación construida y constituida, más que «sobre» algo, «contra»: contra la negritud, contra la gente nativa, contra toda minoría racial que no sea de un blanco nuclear. Empresa muy difícil; como lo es combatir el machismo mientras los niños, los chicos, se sigan conformando contra las niñas, contra las chicas, contra las mujeres. 

Ojalá las palabras de Gorman haciendo ver que EEUU es un país «incompleto» hasta que no abrace toda su diversidad y riqueza marquen un camino y contribuyan a ello. 

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