INTERNACIONAL
25/04/2019 17:29 CEST

Ejecutan en Texas a un supremacista por la tortura y el asesinato de un hombre negro

Otro de los condenados por este caso fue ejecutado en 2011

AFP

“No”, fue la última palabra que pronunció John William King antes de ser ejecutado en la prisión de Huntsville (Estado de Texas, EEUU). No quiso decir nada más. Inmediatamente una inyección letal acabó con su vida, la de un preso condenado por el asesinato en 1998 del ciudadano de raza negra James Byrd.

King, junto a otros dos individuos, todos de raza blanca, torturó a su víctima, a la que ató a su coche y obligó a ir arrastrado durante cinco kilómetros, antes de que un golpe contra una alcantarilla partiese su cuerpo en dos.

Los restos de James Byrd fueron depositados en las cercanías de una iglesia visitada por la comunidad negra y allí mismo fueron hallados el 7 de junio de 1998.

Junto a King, participaron Lawrence Brewer, ajusticiado en 2011, y Shawn Berry, quien cumple cadena perpetua al no considerársele culpable en el mismo grado que sus dos compañeros. 

El supremacismo que inspiró este crimen no se diluyó con la entrada en prisión de los encausados. “Muerte antes que deshonor”, escribió King a Brewer, para continuar redactando el saludo nazi: “”Sieg Heil!”.

 

La muerte de otro de los asesinos de James Byrd no ha causado alivio a sus familiares. Tampoco lo hizo la condena que acabó con la vida de Brewer en 2011. Entonces, uno de los hijos de Byrd declaró a Reuters que “no se puede luchar el crimen con más crimen”. Ahora, una de las hermanas lo considera “un castigo”, sin más valoración.

Esta condena y el recuerdo del caso vuelven a poner de relieve los problemas raciales aún existentes en Estados Unidos. Según datos de los que se hace eco El País, en 2017 se recogieron 2.458 víctimas negras de crímenes de odio (un 48,5% del total). Entre 1999 y 2017, el número de personas negras que sufrieron crímenes de odio cayó un 33%.

A pesar de que la fotografía de los datos parecía estar mejorando, según la organización especializada en este campo, Southern Poverty Law Center (SPLC), las estadísticas parecen que empeoran desde la aparición política de Donald Trump.  En los tres años que se registran desde el anuncio de su candidatura, el número se ha incrementado nuevamente.

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