VIRALES
28/06/2019 16:50 CEST

El artículo del 'New York Times' que destroza a un líder político español: "Rancio derechista en el ocaso"

"¿Cómo se puede arruinar tan pronto una carrera que parecía prometedora?"

EFE

El escritor argentino Diego Fonseca ha publicado este jueves un durísimo artículo de opinión en el New York Timesen español en el que analiza de una forma muy crítica la trayectoria en los últimos tiempos del líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

El autor comienza subrayando que el político del partido naranja se vio a sí mismo como la versión española de Emmanuel Macron y que “quizás” se imaginó a sí mismo como “el nuevo líder de España”.

Pero, destaca Fonseca, llegó 2019 “y el espejo le está devolviendo una imagen tortuosa” y su partido y ha sido “incapaz de adueñarse de nada”: ni de la derecha —todavía abrazada al Partido Popular (PP)— ni del nacionalismo españolista —casado con la ultra de Vox— ni, mucho menos y como había prometido, del centro político.

De ahí que el escritor afirme que Ciudadanos está en crisis después de que dirigentes del partido hayan abandonado el partido “disconformes con la incoherencia ideológica de Rivera”. 

Fonseca advierte de que el viraje de Rivera al extremo “es una mala señal” porque el “centro político no debiera ser una posición ideológica repelente, pues a los países les va bien cuando optan por la moderación”. 

“En democracias parlamentarias como la española, el centrismo facilita la constitución de gobiernos. Hoy se podrían llegar a consensos menos traumáticos con un centroderecha racional que con la derecha enojada del PP y la rabiosa de Vox”, dice Fonseca, para quien el centro “es siempre bisagra”. 

GTRES

El autor subraya que Rivera ha “cambiado de traje ideológico cada semana” con el objetivo de “acumular poder”. “El chico ha cubierto ya todo el arco político: socialdemócrata catalán al inicio de su carrera, liberal europeísta a mitad de camino, rancio derechista en el ocaso. Lo que en los tiempos lentos del siglo XX podía tomar toda una vida a un dirigente, tomó a Rivera apenas una década y media, y aún no cumple 40 años”, destaca.

Y se pregunta: ”¿Cómo se puede arruinar tan pronto una carrera que parecía prometedora?”. Después, recomienda que Rivera repiense su camino e incluso dé un paso a un lado para dejar el camino abierto a otras figuras del partido. 

“Hoy Ciudadanos tiene más campo de acción con Rivera en el asiento trasero que al volante. Al partido aún le falta viaje pues todavía no puede separarse de la figura absorbente del chico de Granollers, pero si logra coherencia ideológica y que prevalezcan los personajes referenciales por sobre Rivera podrá tener mejor vida”, dice.

Fonseca termina su artículo surbayando que a Rivera “le sonreía el mundo cuando coqueteaba con el liberalismo más que jugando a ser un jacobino a la luz del día”. “Y en tiempos de independentismos y grietas nacionales, a España le cabe mejor un centro sólido y sensato que los extremos”, zanja.