El cromosoma 21 no es originario de Mongolia

Términos despectivos que se emplean para hacer alusión a personas con discapacidad, especialmente a las personas con Síndrome de Down.
El Cromosoma 21 no es originario de Mongolia.
Por cortesía de David Nieto
El Cromosoma 21 no es originario de Mongolia.

Si hacemos una búsqueda sobre el país de Mongolia y, concretamente, en Wikipedia, obtenemos como primer resultado el siguiente: Mongolia, oficialmente Estado de Mongolia, es un estado soberano, sin acceso al mar, situado en Asia Oriental. Limita con Rusia al norte y con China al sur. Su capital es Ulán Bator, donde reside la mitad de la población total.

Otros datos interesantes y a tener en cuenta son que el Imperio Mongol fue el mayor de los imperios constituidos por terrenos continuos y el segundo más extenso de la historia.

Sin más dilación, y haciendo denuncia a los términos “mongolito/a, mongolismo o mongolo/a”, estos son despectivos que se han utilizado y se continúan empleando para hacer alusión a personas con discapacidad, especialmente a las personas con Síndrome de Down (véase en el Diccionario de la Real Academia Española, tremendo error y de la RAE—.

También el médico británico John Langdon dio a conocer esta desafortunada expresión. El doctor se basó en una serie de rasgos físicos entre las personas nativas de Mongolia y las personas con Síndrome de Down. Este término refleja la idea de superioridad occidental frente a otros pueblos.

Mongolo/a, mongolismo o mongol/a son términos vergonzosos para denominar a las personas con discapacidad. Resulta ridículo, improcedente y fuera de lugar utilizar dichos términos. No existe asociación genética entre los genes asiáticos y la trisomía 21, los únicos denominadores comunes son el racismo y la falta de respeto.

“En 1960 el gobierno de Mongolia formalizó una queja a la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la finalidad de denunciar el mal uso del término”

Afortunadamente, el término Síndrome de Down gana terreno y, con ello, la normalización y la inclusión de las personas con discapacidad. Sin embargo, estos términos se siguen utilizando y la desaparición de los mismos será de manera paulatina.

Muchas afirmaciones del pasado continúan vigentes, por ello es necesario desmontar rancios discursos, visibilizar a las minorías, hacer justicia social y alzar la voz.

Afortunadamente, el marco legal presente en España goza de buena salud y ejerce medidas de protección e inclusión para las personas con discapacidad. Aun así, queda mucho por recorrer. Sin embargo, el ideario colectivo precisa de una continua agitación para desmontar y enjuiciar un lenguaje totalmente ajeno a la realidad actual.

“Ni los mongoles son idiotas, ni las personas con Síndrome de Down son mongoles”

Es de justicia hacer especial mención a la Organización Mongol Identity, cuyo objetivo es hacer campaña y promover una mayor comprensión de la palabra “mongol/a”, ya que se refiere a una etnia con su propia historia e idioma. Del mismo modo, enaltecer a todas las personas con discapacidad, familiares y entidades que apoyan la diversidad y la inclusión.

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