ECONOMÍA
02/06/2020 14:57 CEST | Actualizado 03/06/2020 13:00 CEST

El Gobierno crea un impuesto a los plásticos de un solo uso

El importe será de 0,45 euros por kilogramo. El Gobierno calcula una recaudación de 724 millones de euros.

Las pajitas, los bastoncillos y los cubiertos de plástico tienen los días contados. El Gobierno ha aprobado este miércoles el anteproyecto de ley de residuos y suelos contaminados, que contempla la prohibición de la distribución gratuita de estos productos de plástico de un solo uso a partir de 2023.

La gran novedad de este anteproyecto es la introducción de un impuesto a los plásticos no reutilizables con el objetivo de reducir su consumo por parte de los ciudadanos para prevenir el impacto negativo que tienen sobre el medioambiente.

Así lo ha anunciado Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros.

“El anteproyecto de ley establece un impuesto a los envases de plástico no reutilizables. Se trata de un impuesto de carácter indirecto que recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plásticos no reutilizables que vaya a ser objeto de utilización en el mercado español”, ha asegurado Ribera.

La ley pretende reducir la generación de residuos un 15% en 2030, respecto a los niveles de 2010. ¿Cómo se pretende hacer? A través de diversas medidas, por ejemplo, se limita el uso de plásticos de un solo uso.  A partir del 3 de julio de 2021, estará prohibida la introducción de bastoncillos de algodón, cubiertos, platos y pajitas, entre otros. Además, se prohíben los microplásticos en productos cosméticos y deteregente.

Hay otra fecha importante a tener en cuenta: a partir del 1 de enero de 2023, las cafeterías, los bares y los restaurantes tendrán que cobrar un precio a los clientes por cada vaso de plástico, cada envase y cada tapa para el café que le entreguen. Además, la hostelería deberá ofrecer de forma obligatoria agua de grifo al consumidor.

El nuevo impuesto ascenderá a 0,45 euros por kilogramo de envase y es similar a los que quieren aplicar otros países como Reino Unido o Italia. La Comisión Europea lo han planteado como una de las medidas a tomar para sufragar el fondo de reconstrucción de la UE tras la pandemia.

¿A qué envases se aplicará? Vasos de bebidas, tapas, tapones y recipientes de alimentos para consumir en el propio recipiente, entre otros.

Tras la reunión de este martes, el Gobierno da el pistoletazo de salida a este anteproyecto, que transpone la directiva europea de plásticos de un solo uso, aprobada en 2019.

Ahora se inicia un largo camino: el anteproyecto se remite a los órganos consultivos y se someterá al proceso de participación pública. La idea del Gobierno es que el Consejo de Ministros apruebe el proyecto de ley y lo remita al Congreso antes de final de año. Si se cumple este calendario, su aprobación podría producirse en 2021.

España, a la cola en los impuestos verdes

Una vez se apruebe, el Gobierno pretende recaudar 724 millones de euros gracias a este impuesto a los plásticos de un solo uso.

“La nueva figura tributaria responde a las recomendaciones realizadas por la Comisión Europea, que en numerosos informes ha señalado que España cuenta con margen de actuación en la fiscalidad verde”, ha afirmado Ribera.

España figura como uno de los países de la Unión Europea con menos ingresos por impuestos medioambientales. “Tiene el quinto porcentaje más bajo de ingresos medioambientales respecto al PIB de la UE”, ha señalado.

La fiscalidad verde supuso unos ingresos equivalentes al 1,83% del producto interior bruto de España en 2018, frente a la media de 2,40% en la UE. 

Si no puedes ver el gráfico, sigue este enlace.

Impulso a la economía circular

Además de este anteproyecto, el Gobierno ha aprobado la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), llamada Estrategia España 2030, que marca objetivos enfocados en la reducción de residuos y la mejora de la eficiencia en el uso de los recursos para la próxima década, de aquí a 2030.

El Gobierno pretende con este paquete de medidas superar la economía lineal e impulsar una economía circular. Es decir, un nuevo modelo de producción y consumo en el que los productos, los materiales y los recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible.

La Estrategia España 2030 establece que el consumo nacional de materiales debe reducirse un 30% con relación al producto interior bruto de 2010 y que la generación de residuos debe ser de un 15%, respecto a los de aquel año.

 

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