INTERNACIONAL
16/12/2020 09:45 CET

Hungría veta la adopción a parejas homosexuales y reduce el concepto de familia

Hasta ahora las parejas LGTB+ podían dar el paso, por el resquicio legal que permitía la adopción individual. Ya no más.

En Hungría las parejas del mismo sexo han perdido la posibilidad de adoptar tras una reforma constitucional que limita el concepto de familia a su versión más conservadora y que ha sido aprobada entre protestas de la comunidad LGTB y de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

La mayoría absoluta en el Parlamento del Fidesz, el partido del ultranacionalista primer ministro Viktor Orbán, ha aprobado este martes una enmienda a la Constitución y una ley que solo permiten la adopción a los matrimonios, pese a las protestas de la comunidad LGTB+, de la oposición y de diferentes ONG.

Las enmiendas aprobadas establecen en la Constitución que “la madre es mujer, el padre es varón” en el mismo párrafo que ya estipula que “el matrimonio es la unión de una mujer y un hombre”.

Otra reforma legal sólo autoriza la adopción a los matrimonios, lo que supone excluir a los miembros de la comunidad LGTB+, pero también a todos los solteros.

Puede haber excepciones, y alguien que no esté casado puede solicitar la adopción, pero será el Gobierno, concretamente la ministra de Asuntos Familiares, quien determine en última instancia si procede.

Hasta ahora las parejas LGTB+ tenían la opción de adoptar por el resquicio legal que permitía la adopción individual, pero esa ventana se ha cerrado ahora.

La madre es mujer, el padre es varón, el matrimonio es la unión de una mujer y un hombre

La mayor ONG de Hungría por los derechos LGTB+, Háttér, ha criticado que el Gobierno anteponga su agenda ideológica nacionalcristiana a la posibilidad de que los niños puedan ser acogidos en una familia que los quiera.

Mientras que en otros países los Gobiernos intentan asegurar que los niños puedan crecer en familias, “en Hungría esta posibilidad se limita gradualmente, considerando como secundarios los intereses de los menores”, asegura esa ONG en un comunicado.

“Un día oscuro”

“Un nuevo día oscuro para Hungría”, titula su comunicado la organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI). “El Fidesz ha dado otro paso más para que las personas LGTB+ sean consideradas de segunda categoría”, afirma esa organización.

Según AI, este “es un día oscuro para la comunidad LGTB+ de Hungría desde el punto de vista de los derechos humanos y para todos aquellos que consideran importante la igualdad y la dignidad”.

La organización subraya que las nuevas leyes “homófobas y transfobas” son un nuevo capítulo “dentro de la campaña del Gobierno contra la comunidad LGTB+”.

Viva el tradicionalismo

El discurso oficialista justifica los cambios porque “nuevas ideas del mundo Occidental ponen en peligro el derecho de los niños a un desarrollo sano”, según resumió la ministra de Justicia, Judit Varga, autora de los cambios aprobados.

Esa lucha contra las “ideas occidentales” es el motivo por el que el Gobierno ha incluido en el texto de la Constitución que los niños recibirán una educación basada en valores cristianos.

El Gobierno de Orbán, en el poder desde 2010, ya estableció en la Constitución -que redactó en solitario y que entró en vigor en 2011- la defensa del modelo tradicional de familia.

“Hungría defiende la institución del matrimonio, como la unión contraída voluntariamente por un varón y una mujer”, dice el texto excluyendo así el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En esa Constitución se establece a “la familia y la nación como el marco principal de la convivencia”, y se define a la familia como “la base para la supervivencia de la nación”.

La lucha para defender los valores considerados por el Gobierno “tradicionales” llegó hasta tal punto que en mayo de 2019 el presidente del Parlamento, el ultraconservador László Kövér, comparó a los homosexuales que quieren adoptar con pedófilos. “Hungría es un país tolerante y paciente con la homosexualidad, siempre que dejan en paz a nuestros hijos”, ha afirmado también Orbán en el pasado.

Un escándalo inesperado

Estos cambios llegan cuando la opinión pública húngara todavía tiene fresco un escándalo que ha puesto en entredicho los valores del Fidesz y que para la oposición es un ejemplo de su hipocresía política.

József Szájer, eurodiputado y uno de los fundadores del Fidesz, fue sorprendido en una orgía homosexual en Bruselas incumpliendo las restricciones por la covid y, además, al ser registrado la policía belga encontró droga en su mochila. Szájer no es un político más sino precisamente el ponente constitucional que se encargó de redactar el párrafo que limitó el matrimonio a la unión de un hombre y una mujer.

“A pesar de que se ha descubierto que uno de los exfundadores del Fidesz pasa su tiempo en orgías en Bruselas, cuando la pandemia está en máximos, su expartido votó las enmiendas que hacen la vida más difícil a las personas LGTB+”, denuncia Háttér.

Para la oposición, como la izquierdista Coalición Democrática, el partido de Orbán con este escándalo “ha perdido toda su credibilidad desde el punto de vista moral” y por eso decidieron no participar e la votación.

Algunos analistas consideran que con la crisis económica y las cifras de fallecidos haciendo mella ya en la popularidad de Orbán, este ha emprendido un camino de reformas ultraconservadoras para satisfacer a sus bases más fieles. 

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