POLÍTICA
11/09/2020 13:28 CEST

El independentismo se pone la mascarilla

El secesionismo intenta alentar a los suyos en la Diada, marcada por el coronavirus, con las elecciones autonómicas en el horizonte.

EFE
Quim Torra, en el centro, acompañado del vicepresidente Pere Aragonès y la consellera de Presidencia, Meritxell Budó, este viernes.

Cataluña vive una cuenta atrás cargada de incertidumbre. La pandemia del coronavirus ha marcado este viernes la Diada, la fiesta nacional de la comunidad. Los principales dirigentes de la Generalitat, con el presidente del Govern, Quim Torra, a la cabeza, han vuelto expresar su anhelo secesionista. La mascarilla no baja los decibelios del mensaje por la independencia, que intenta coger fuerza con las elecciones autonómicas, aún sin convocar, en el horizonte.

Las restricciones sanitarias que impone la pandemia están desluciendo las convocatorias masivas de otros años. Aun así, y en pleno auge de casos, hospitalizaciones y fallecidos por la covid-19 desde hace al menos un mes, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) estima que moverá a cerca de 48.000 personas en 90 puntos de Cataluña durante todo el día; algo que el Colegio de Médicos de Barcelona pidió anular para evitar contagios y que Torra, cuyo Ejecutivo se ausentará, ha menospreciado confiando en una jornada “tranquila” que sirva de barrera al virus. 

Esta Diada, no obstante, está compartiendo la normalidad de otras. A primera hora de este viernes, algunos actos vandálicos han afectando a la circulación de trenes en diferentes tramos de la red ferroviaria, entre ellos el AVE Barcelona-París y el AVE Barcelona-Lyon. El president Torra, el vicepresidente Pere Aragonès y la consejera Meritxell Budó han dado el pistoletazo con la ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, quien fue la máxima autoridad militar y política de Cataluña durante el sitio de las tropas de Felipe V a Barcelona en la Guerra de Sucesión. 

Meritxell Budó ha dicho que la Diada de este año continúa siendo reivindicativa: “Seguimos teniendo presos políticos y exiliados”, ha lamentado. Y, por eso, la consejera de presidencia ha reclamado “una respuesta política a lo que es un conflicto político” y ha reclamado la “amnistía para presos políticos y exiliados”. El mensaje de los miembros del Govern llega tras el acuerdo entre ERC y el Gobierno de Pedro Sánchez para relanzar a mediados de mes la mesa de diálogo entre Moncloa y Generalitat.

Torra le ha añadido presión a la mesa, al pedir que tanto Sánchez como Felipe VI pidan perdón públicamente por el fusilamiento de Lluís Companys, lo que ha irritado a la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo. “Las cosas en democracia no se resuelven así”, ha advertido la vicepresidenta, quien ha tildado de “alharaca” la petición de Torra. Calvo ha recalcado que ese tipo de situaciones se resuelven con la Ley de memoria histórica que llevará el próximo martes al Consejo de Ministros.

Otro expresidente, Carles Puigdemont, no ha querido dejar pasar la oportunidad de cargar contra los Borbones, en un momento complicado para la corona tras la salida de España de Juan Carlos I. “La Fiesta Nacional de Cataluña recuerda una derrota militar, al tiempo que una actitud de victoria de un pueblo que los Borbones querían vencido”, ha escrito en Twitter.

Junts per Catalunya, la plataforma que lidera Puigdemont, ha hecho público este viernes un manifiesto en el que asegura que “los embates del Estado español continúan”. La formación considera que “ha llegado el momento de hacer de la confrontación inteligente una voluntad para seguir tirando adelante la voluntad del pueblo catalán”.

Ese mensaje muestra la vía dura del independentismo que está dispuesta a seguir una dinámica de lucha con el Estado, algo que ERC cree que llevará al independentismo a una severa derrota. El líder, Oriol Junqueras ya advirtió a su rival: “Si iniciamos una confrontación con el Estado en las condiciones actuales iremos a perder, y nosotros lo que queremos es ganar. Si queremos resultados diferentes deberemos prepararnos mejor”.

Junqueras también ha dejado unas palabras en la red social este 11 de septiembre. Pero, a diferencia del expresidente, el líder de ERC ha querido mirar al futuro: la República Catalana. “Por un futuro digno, de libertad y justicia social. Por la #RepúblicaCatalana”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha celebrado también la Diada en Twitter. El dirigente socialista ha insistido en mandar un mensaje de inclusión para que nadie se arrogue en exclusiva una festividad que hace tiempo que dejó de ser la de todos los catalanes. “Felicidades a todos los catalanes y catalanas. Por una Diada para todas y todos. Desde el diálogo dentro de la Constitución seguiremos trabajando para impulsar el reencuentro en Cataluña”, ha dicho Sánchez.

Los partidos “constitucionalistas” intentan bajar el suflé de esteladas. Fernando Sánchez Costa, presidente de Sociedad Civil Catalana, ha lamentado que el independentismo haya colonizado la Diada y ha sostenido que el procés es sinónimo de “decadencia, tristeza y amargura”. Ese es el motivo por el que ha instado a los ciudadanos a movilizarse tras reconocer el “cierto peligro” de que el constitucionalismo se quede en casa en las próximas elecciones. El acto de SCC ha sido el único realizado por las entidades y partidos contrarios a la secesión, salvo la ofrenda floral que el PSC ha realizado ante la estatua de Rafael Casanova.

Allí, el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha pedido “que cada uno celebre la Diada a su manera, con el mismo compromiso a favor del país y las ganas de contribuir a la mejor unidad de los catalanes”. Los socialistas no están por la labor de concurrir en coalición con PP y Cs, como ofreció el vicesecretario general de Ciudadanos, Carlos Cuadrado. Los naranjas, que ganaron las últimas elecciones autonómicas, están ahora en horas bajas, y quieren ir en coalición o buscar otra fórmula electoral similar en los próximos comicios con el objetivo de ganar al independentismo.

Los de Inés Arrimadas recalcaron que Cs “no ha girado” sino que sigue “en el centro”, respondiendo así a las reticencias expresadas por algunos cargos ‘populares’ sobre la conveniencia de presentarse juntos en Cataluña tras las negociaciones del partido naranja con el Gobierno de Pedro Sánchez. Carrizosa, el candidato de Cs, próximo a Arrimadas, también ha insistido en que la Diada solo pertenece al independentismo, que sigue haciendo ruido aunque la mascarilla sea obligatoria.

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