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31/07/2019 13:32 CEST

El joven fallecido en un centro de menores de Almería murió por asfixia, según la autopsia

Los resultados dan negativo a sustancias químicas y señalan "congestión y hemorragias agudas" en todos los órganos.

Las pruebas toxicólogicas confirman que el joven de origen marroquí que murió el pasado 1 de julio en el centro de menores de Tierra de Oría (Almería) tras aplicarle el protocolo de contención ante una “situación de agresividad” lo hizo por asfixia, según adelanta el diario El País. El juzgado de Purchena, que investiga lo sucedido, ha recibido ya el informe toxicólogico, que recoge que en los órganos del joven había “congestión y hemorragias agudas”, así como “respiración agónica” en los pulmones. 

La muerte por la asfixia era la hipótesis más probable que manejaba la investigación judicial abierta a raíz del suceso. De hecho, el informe preliminar de la autopsia ya apuntaba esa posibilidad.

El joven Ilyas T, de 18 años, murió después de que se aplicaran los protocolos de contención ante una “situación de agresividad y violenta”. Para contener esa situación –al parecer provocada por una reacción violenta cuando le llamaron la atención por hacerse un tatuaje de manera rudimentaria e hiriéndose–, se le ató de pies y manos en su cama, bocabajo. La muerte quedó grabada en vídeo, puesto que había una cámara en la habitación.

“Se le ve en prono [boca abajo], con la cabeza apoyada en almohada y colchón y se le ejerce presión con una rodilla en la escápula izquierda y con una mano en la espalda, aparte de sujetarle la cabeza (da la impresión que está aprisionada contra la almohada y el colchón)”, se apunta en el informe.

Se le ve en prono [boca abajo], con la cabeza apoyada en almohada y colchón y se le ejerce presión con una rodilla en la escápula izquierda y con una mano en la espalda, aparte de sujetarle la cabeza (da la impresión que está aprisionada contra la almohada y el colchón)

Ilyas T estaba diagnosticado de “TDHA (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), consumo de sustancias y trastorno de Adaptación ansioso-depresivo”, describe el documento.

Según su historial, el joven era consumidor de tóxicos desde los diez años y sufría “cuadros de agresividad”, por lo que era necesario un protocolo de prevención de suicidio. Aunque en el informe preliminar se apunta que “en el centro existe un estricto control sobre el acceso de sustancias de abuso” y se descarta que hubiera podido consumir recientemente. 

Hace unos días, Adelante Andalucía exigió al vicepresidente de la Junta, Juan Marín, que dé explicaciones urgentes sobre la muerte del joven y que se “depuren responsabilidad”. Esta coalición también reclamó por vía parlamentaria la remisión de una copia del vídeo de los hechos; el protocolo de contenciones mécanicas de la Junta de Andalucía para los centros de internamiento de menores, y la comparecencia del vicepresidente de la Junta al objeto de explicar la aplicación de este protocolo en los últimos años.

De momento, tanto el centro como la propia entidad gestora del mismo (GINSO) y la Junta de Andalucía guardan silencio a la espera de los resultados de la investigación judicial.

El caso ya ha llegado al Defensor del Pueblo, que también investiga la muerte del joven.

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