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24/05/2021 07:13 CEST | Actualizado 24/05/2021 13:17 CEST

El maltrato del Ministerio de Sanidad a los MIR

A diferencia de lo que ha hecho hasta ahora y sin razones de peso para llevarlo a cabo, Sanidad ha decidido modificar el sistema de elección de plazas.

Europa Press News via Getty Images
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, en una rueda de prensa.

No se puede hacer política en contra de quienes son objeto de la política, este debería ser un principio elemental a la hora de desarrollar el ejercicio desde las administraciones e instituciones y, sin embargo, es justo lo que ha hecho el Ministerio de Sanidad con quienes han sacado el MIR.

Los médicos y médicas que aspiran a la residencia, que son el objeto de la decisión de la Administración, están de manera unánime en contra de la elección de plazas de forma virtual, pero el Ministerio de Sanidad desprecia sus razones e impone este sistema. 

De hecho, ninguno de los argumentos que da el Ministerio es suficiente para mantener el daño que puede suponer que una persona que se ha ganado con esfuerzo y trabajo acceder a una especialidad, no pueda elegirla por cuestiones técnicas derivadas del procedimiento virtual impuesto. El Ministerio habla de “trazabilidad”, “rapidez” y “fiabilidad”... pero esas solo son características obvias que debe tener cualquier proceso, no podría ser de otro modo, de lo que se trata es de que la elección, además de todo eso, sea justa. Y no lo es cuando cada aspirante tiene que elaborar, semanas antes del momento de la adjudicación, una lista con miles de opciones combinando las especialidades que se ajusten a su vocación con los diferentes hospitales donde realizarlas. 

El proceso que impone el Ministerio viene a ser algo así. Cada aspirante tiene que elaborar un listado en el que si, por ejemplo, la especialidad que le gusta es traumatología, tiene que poner en primer lugar hacer traumatología en el hospital que considere que es mejor para formarse, después, en segundo lugar, debe poner la traumatología en el segundo hospital que estime, a continuación en el tercer hospital, y así hasta los más de 800 hospitales que hay en España.

Cuando haya terminado con esa especialidad, si la segunda opción en su decisión es hacer pediatría, pues tiene que hacer el mismo proceso poniendo uno a uno los más de 800 hospitales existentes. Luego vendría la tercera especialidad, por ejemplo, psiquiatría o cualquier otra que decidiera, de nuevo por los 800 hospitales... Es decir, solo para tres especialidades tendría que incluir más de 2.400 elecciones, y son muchas las especialidades que se eligen atendiendo a las circunstancias de cada persona.   

Solo para tres especialidades tendría que incluir más de 2.400 elecciones

Se produce así una lista interminable y, sobre todo, inhumana, pues es imposible ordenar las ideas, la voluntad y el deseo para tomar una decisión de esa trascendencia de forma tan distante al momento, y alejada de la objetividad de las opciones reales que se presentan cuando la elección es presencial.

Lo terrible del Ministerio de Sanidad es que desprecia a sus futuros especialistas y manipula cuando utiliza como argumento ejemplos puntuales que se han hecho con otras formaciones diferentes a medicina, que suponen un número muy inferior de plazas, y cuando utiliza la pandemia para hablar de seguridad, en unos momentos en que vemos que la gente se reúne en restaurantes, grandes concentraciones en espacios públicos, estadios, discotecas y en cualquier otro contexto sin otro problema que su propia responsabilidad.

Máxime, cuando el año pasado, en plena situación crítica, se hizo de manera presencial, y cuando elegir plaza bajo la presencialidad no exige centralidad, puesto que el proceso se puede hacer en diferentes ciudades, como ha ocurrido en otras ocasiones.

Soy profesor de medicina y veo llegar a la facultad a las alumnas y alumnos cargados de ilusión, después de toda una juventud invertida en estudiar para poder acceder a facultad y formarse en la especialidad soñada. Su anhelo es tanto, que incluso antes de terminar los estudios del grado ya empiezan a preparase el examen MIR para aumentar las posibilidades de hacer la especialidad de sus sueños y vocación.

Y todo eso se viene abajo cuando el Ministerio de Sanidad, a diferencia de lo que ha hecho hasta ahora y sin razones de peso para llevarlo a cabo, decide modificar el sistema de elección de plazas con toda la distorsión que genera, y con la grave injusticia que supone que por cualquier razón de las muchas que se pueden presentar, alguien no pueda elegir la especialidad y el lugar para hacerla que por esfuerzo, trabajo y méritos ha conseguido. Una consecuencia que será para toda la vida.

Los médicos y médicas MIR no han decidido los tiempos para hacer el examen y continuar con el proceso de elección de plazas para que el Ministerio utilice este argumento como refuerzo de su decisión. Si la responsabilidad del proceso ha sido del Ministerio de Sanidad, las consecuencias de la decisión deben ser asumidas por el propio Ministerio, no por quienes han superado el MIR.

El Ministerio de Sanidad ejerce un maltrato institucional sobre los médicos y médicas del MIR al no atender las razones y posición que se han ganado con su esfuerzo. Pero también actúa en contra de los intereses generales al despreciar una solución que es buena para toda la sociedad y para el propio sistema de salud, pues lo que necesitamos es especialistas con vocación, no por equivocación. 

Lo que necesitamos es especialistas con vocación, no por equivocación

El sistema impuesto por el Ministerio de Sanidad es un “maltrato institucional” que se lleva a cabo al pasar de un sistema de elección presencial a uno virtual e inhumano que ocasiona consecuencias de por vida a quienes no les queda más remedio que pasar por él. Un procedimiento que, además, traslada todas las consecuencias negativas a quienes eligen las plazas, y que lo hace sin motivos que lo justifiquen, salvo su propia comodidad y resolver el problema de unos tiempos que han sido propiciados por el propio Ministerio, no por quienes han hecho el MIR.

El proceso de elección de plazas MIR y del resto de profesionales que acceden por esta vía, además de “transparente”, “trazable”, “fiable”... debe ser justo, y  la elección  virtual es injusta. En cambio, la elección presencial, además de “transparente”, “trazable”, “fiable” y “segura”, es justa.

La decisión es sencilla y debería tomarse a favor de quien es objeto de la misma, pues, como decía, es buena para toda la sociedad y para el propio sistema de salud.

El Ministerio de Sanidad debería saber que desde los tiempos de la medicina hipocrática, uno de sus principios esenciales es primum non nocere (lo primero es no hacer daño), y su decisión sobre la elección virtual de las plazas MIR hace daño a los médicos y médicas residentes, al propio sistema de salud y, a toda la sociedad.

Este artículo se publicó originalmente en el blog del autor.

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