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14/04/2019 22:16 CEST | Actualizado 14/04/2019 22:17 CEST

El miedo manda

EL HUFFPOST

Miedo a que se rompa España, miedo a perder derechos, miedo al independentismo, miedo a que se pisotee la Constitución, miedo a Sánchez, miedo a VOX, miedo a la “triple derecha”, miedo a que vuelva la corrupción… El voto en contra y no a favor. Los candidatos se han propuesto azuzar el temor.

Así que esta campaña no va de propuestas, ni de quién convence más y mejor. Hay dos partidos, de hecho, que ni se han molestado en desgranar su propuesta electoral. Ganará, por tanto, quien consiga meter más miedo en el electorado. Será Pedro Sánchez si se impone el pavor a los de Abascal, pero si la derecha logra que Cataluña vuelva al centro del debate y se impone el temor a un nuevo pacto de la izquierda con el independentismo, perderá.

Esta campaña no va de propuestas, ni de quién convence más y mejor. Ganará quien consiga meter más miedo en el electorado

De momento, Sánchez sigue al alza, a pesar de la falta de implicación del socialismo andaluz en esta campaña. Por no haber no hay ni carteles que colgar en las farolas de los pueblos de Andalucía, se queja el sanchismo. El caso es que, con la ayuda o no de Susana Díaz, el candidato del PSOE sigue en cabeza mientras la triple derecha está lejos de sumar mayoría absoluta. Se mantiene, no obstante, la incertidumbre porque hasta el 28-A todo es posible.

Nadie se fía de qué lado puede caer el voto de los indecisos. Y que los presos independentistas hayan salido a ofrecer apoyo a Sánchez si no niega un referéndum para Cataluña no ha ayudado precisamente a la estrategia de los socialistas, que habían convertido la crisis territorial en tema tabú de una campaña diseñada contra los “tres temores”, en alusión a la suma de PP, Ciudadanos y VOX. 

Que los presos independentistas hayan salido a ofrecer apoyo a Sánchez si no niega un referéndum, no ha ayudado precisamente a la estrategia de los socialistas

Sin pretenderlo, los líderes del procés han puesto en pista a una derecha que ha hecho de la unidad de España el centro de su estrategia contra Sánchez y ya ha alertado contra un pacto para cambiar escaños por indultos.

El presidente ha olido el miedo y se ha visto obligado a recuperar el “no es no”, esta vez contra el secesionismo. Y a más a más, ha llegado incluso a desempolvar el 155, en una entrevista con la agencia Colpisa, para advertir que si hubiera otro desafío en Cataluña, actuará con absoluta contundencia. Ni por esas. Hay un goteo constante de analistas y opinares que recomiendan a las derechas que se dejen de apellidos y matices, y se dispongan a converger en una misma estrategia que fuerce a Sánchez a retratarse en público sobre el futuro de los procesados cuando se dicte sentencia.

Ni a la derecha le importa la unidad de España ni a la izquierda le preocupa otra cosa más que el problema catalán lastre sus posibilidades de seguir en el Gobierno

Está visto que en estas elecciones ni está bien visto jugar la carta de la moderación y el respeto a la Constitución ni es suficiente con poner límites al diálogo. Ni a la derecha le importa la unidad de España, más allá de los votos que les reporte el miedo al secesionismo, ni a la izquierda le preocupa otra cosa más que el problema catalán lastre sus posibilidades de seguir en el Gobierno.

Y así fue, por refrescar las memorias, cómo una parte de Cataluña desconectó emocionalmente hace ya años del resto de España. Los votos siempre por delante de las convicciones y las posibles soluciones. Así llegamos donde hoy estamos y aquí seguiremos por muchos años. Sin solución ni iniciativa alguna para superar la crisis territorial, más allá de un 155 duro o blando. Todo seguirá igual o peor. El miedo manda.