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20/04/2019 20:22 CEST | Actualizado 20/04/2019 20:47 CEST

El minuto de oro…. y la bala de plata

AFP

Cuenta la leyenda que una bala de plata es la única munición efectiva para matar a hombres lobo, brujas y otras criaturas fantásticas. Sin duda Pedro Sánchez es una rara avis de la política que resucita tantas veces como le dan por muerto. Pasó, contra todo pronóstico, al ganar las primarias del PSOE por segunda vez. Y pasó con la moción de censura que le convirtió en presidente de Gobierno. Será por su sentido de la oportunidad, por su capacidad de improvisación, por su habilidad para polarizar y victimizarse... Pero siempre logra su objetivo.

En esta campaña transitaba por donde se había propuesto: polarizar al máximo para erigirse en garante de la moderación y la centralidad política, no confrontar, no arriesgar, no pisar charcos… Y las encuestas le respondían favorablemente. 

AFP

Con la zapatiesta de los debates, todo ha cambiado. De repente, se ha visto en el centro de la polémica y como único candidato renuente a confrontar en televisión con sus oponentes. El escándalo por su utilización de la televisión pública y su clamorosa rectificación sobre la marcha han dado al traste con el objetivo de hacerse el invisible hasta el final de la campaña. Ese ”¡qué remedio!” que espetó cuando le preguntaron por su cambio de opinión resume la nula disposición que tenía a exponerse ante las cámaras.

Los socialistas saben ahora a lo que se enfrentan. Si las estrategias de Casado y Rivera convergen como lo hicieron las de Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas en el debate a seis de TVE, Sánchez tendrá complicado sortear el conflicto catalán, como lo ha hecho hasta ahora, o escabullirse de una batería de preguntas sobre los indultos a los líderes del independentismo.

Como en el 28-A, en los debates no basta con ganar, sino que es necesario sumar para gobernar

Cataluña estará, sí o sí, en las dos citas televisivas, la de TVE el lunes y la de Atresmedia el martes. Y mucho más después de que los líderes del independentismo hayan entrado en campaña desde prisión para ofrecer apoyo a Sánchez. De hecho, el presidente lleva días esforzándose en subir el tono contra el secesionismo. El “no es no” y “los independentistas no son de fiar” forman ya parte del argumentario corregido a última hora por el equipo de campaña para sus intervenciones en los mítines y sus contadas entrevistas.

Lo que para Sánchez se ha convertido en un obstáculo en la recta final de la campaña, para el resto de candidatos es una oportunidad con la que corregir la tendencia de las encuestas. No para ganar, pero sí para sumar una mayoría suficiente con la que sacar a Sánchez de La Moncloa.

Casado y Rivera aspiran no sólo a tener un “minuto de oro” en televisión, sino a disparar la bala de plata que acabe con Sánchez

Vox no estará presente y por tanto no se juega nada en los debates. De hecho, le beneficia haber quedado al margen porque ni se expone ni tendrá que acreditar su solvencia ante los telespectadores.

Unidos Podemos nació en un plató de televisión y, por tanto, su líder sale dispuesto a todo. Pablo Iglesias es consciente de que Casado y Rivera irán a degüello contra Sánchez, y cree que su papel será mucho más fácil que el del presidente del Gobierno. Con “dignidad y claridad” frente a la derecha, espera corregir el descalabro que le pronostican los sondeos. 

EFE

Si Casado y Rivera se coordinan, hacen frente común y arrinconan a Sánchez, habrán logrado imponer en la recta final un marco distinto al de la demoscopia, que es el que ha dominado esta campaña y favorecido al PSOE.

Al candidato del PP se le dan bien los debates, se fajó durante años en las tertulias televisivas y su imagen, más allá de los excesos verbales, transmite naturalidad y cercanía. El segundo, al que ya nadie identifica con una opción de centro, se maneja también con soltura entre los focos, y le basta con ir de convidado de piedra de Casado para hacer creíble lo que ya ha dicho mil veces durante la campaña: que su única opción de gobierno es con la derecha en su más amplio espectro.

Un “tres contra uno” podría puntuar a favor de Sánchez: la victimización fue lo que le permitió resucitar dos veces en el pasado

Como en el 28-A, en los debates no basta con ganar, sino que es necesario sumar para gobernar, y Casado y Rivera aspiran no sólo a tener un “minuto de oro” en televisión, sino a disparar la bala de plata que acabe con Sánchez. Eso será si un “tres contra uno” no termina por puntuar a favor del candidato del PSOE. La victimización fue precisamente  lo que le permitió resucitar dos veces en el pasado. Y eso será también, si los debates, que opiniones hay para todos los gustos, influyen algo en el voto. Disfruten en todo caso del espectáculo.

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