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23/10/2019 07:18 CEST | Actualizado 23/10/2019 09:09 CEST

El modus operandi de Vox para debilitar la democracia

Los representantes del partido ultraderechista tratan de difundir la idea de que la democracia no funciona y que ellos han llegado para restablecerla.

Entrar en las instituciones para debilitarlas desde dentro. El objetivo de Vox no puede ser más transparente. Con clara voluntad antisistema, los representantes del partido ultraderechista tratan de difundir la idea de que la democracia no funciona y que ellos han llegado para restablecerla, cuando lo que buscan es precisamente boicotearla y presentarla como un modelo caduco.

Para alcanzar sus fines han desarrollado un modus operandi organizado. En los pocos meses que llevan dentro de las instituciones, la preocupación  ha cundido tanto en las dos cámaras -Congreso y Senado-, como en ayuntamientos y comunidades, en los que han obtenido representación. Tanto el personal como los políticos de otras formaciones, han detectado un patrón de comportamiento que se repite. 

Lo primero que hacen en sus orquestadas representaciones es buscar un escenario y crear una ficción que pasa siempre por provocar un altercado del orden.

Este martes se ha podido observar en directo una representación de manual durante el desarrollo de la Diputación Permanente en el Congreso de los Diputados, que los diputados de Vox han celebrado con risas nada más abandonar la sala, lo que contrastaba con la indignación que aparentaban antes de cerrar la puerta y dirigirse al ascensor. 

Lo primero que hacen en sus orquestadas representaciones es buscar un escenario y crear una ficción que pasa siempre por provocar un altercado del orden. Acto seguido se agita una norma y se citan artículos sin ton ni son, da igual que no tengan relación con el objeto de la trifulca. Y luego llega el momento del agravio, de ofenderse porque se les pide que respeten el reglamento. No falla. Los medios enseguida se lo compran y acaparan titulares en el acto.

Se trata de presentar a las instituciones democráticas como si no lo fuesen

“Se trata de presentar a las instituciones democráticas como si no lo fuesen, porque funcionan mal y que cale el mensaje de que a ellos se les margina con la connivencia de todos los partidos porque no hay voluntad de cambiar nada. Se presentan como víctimas y a la vez salvadores”, explica una fuente próxima a la cúpula de una alta institución del Estado. 

La Diputación Permanente ha sido el lugar elegido esta vez. Con las Cortes disueltas, es el órgano que cumple las funciones de la cámara cuando está cerrado el periodo de sesiones. Había dos planes previstos para generar bronca, por si fallaba el A se recurría al B. Ambos han funcionado conforme a la estrategia desarrollada.

Uno pasaba por echar mano del recurso de ocupar los asientos que les corresponden, ya lo habían testado con gran resultado durante la constitución de las Cortes tras las elecciones de abril, cuando se sentaron en la bancada socialista justo detrás de Pedro Sánchez. En esta ocasión han ido al espacio destinado a Ciudadanos, partido al que las encuestas de intención de voto sitúan a la par que VOX. El mensaje al partido de Rivera estaba claro. Hoy les han desplazado literalmente, para que toda España fuese consciente de que en la próxima legislatura serán ellos los que mandarán a Ciudadanos al gallinero.

Sembrar la duda sobre las instituciones democráticas

El alboroto, sin embargo, se ha resuelto sin incidentes ya que el portavoz de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez ha cedido -“nos movemos nosotros, porque VOX no entiende cual es el decoro parlamentario” ha dicho a la presidenta Meritxell Batet- y se han cambiado de escaño para chafarles el circo, por lo que VOX ha pasado al plan B.

Un plan que buscaba forzar una declaración sobre el Estado de Sitio en Cataluña, a sabiendas que no estaba en el orden del día, cuando precisamente el procedimiento es una garantía jurídica. “Resulta sorprendente que una abogada del Estado como Macarena Olona de Vox, que conoce perfectamente el ordenamiento jurídico sea la encargada de montar un numerito, cuando sabe que cualquier debate debe ser aprobado previamente por la Mesa del Congreso. En realidad, lo único que buscaba era poner en marcha la propaganda anti democrática que practican. Los post en redes sociales redactados antes de los incidentes han empezado a circular en el acto; tanto Abascal como Espinosa de los Monteros denunciaban que el Congreso elude pronunciarse sobre Cataluña. Otra vez cargando contra la institución, porque lo que pretenden es sembrar la duda sobre las instituciones democráticas”, concluye un miembro de una de las cámaras de representantes, que sigue los pasos de los ultraderechistas de cerca. 

Han salido muertos de risa

 

“Es imposible que se declare el estado de excepción en la Diputación Permanente, algo que ya sabían, por eso han salido muertos de risa”, advierte un diputado socialista, testigo de los hechos.

Blandir normas citando artículos es otro de los puntos de su estrategia. Lo que menos importa es que tengan relación alguna con el asunto objeto de la bronca, lo esencial es dar la impresión de que sus bombas de humo tienen una base legal que las sustenta. “Al amparo del artículo 72.1 en relación al artículo 103.1…”, ha cortado la diputada Olona a la presidenta del Congreso como si su actuación tuviera razón jurídica. Basta con leer los citados artículos del Reglamento del Congreso para hacerse idea de la pantomima, pues ambos sustentan la actitud de la Cámara frente a la “boutade” de VOX :

 Artículo 72 1. En cualquier estado del debate, un Diputado podrá pedir la observancia del Reglamento. A este efecto, deberá citar el artículo o artículos cuya aplicación reclame. No cabrá por este motivo debate alguno, debiendo acatarse la resolución que la Presidencia adopte a la vista de la alegación hecha.

Artículo 103 Los Diputados y los oradores serán llamados al orden: 1º. Cuando profirieren palabras o vertieren conceptos ofensivos al decoro de la Cámara o de sus miembros, de las Instituciones del Estado o de cualquiera otra persona o entidad. 2º. Cuando en sus discursos faltaren a lo establecido para la buena marcha de las deliberaciones. 3º. Cuando con interrupciones o de cualquier otra forma alteren el orden de las sesiones. 4º. Cuando, retirada la palabra a un orador, pretendiere continuar haciendo uso de ella.

Daba igual, el objetivo se había conseguido, el mensaje había llegado a sus votantes: la democracia es defectuosa porque no permite a VOX imponer su criterio.

El pasado mes de junio, el partido de Abascal, ya amenazó con denunciar al Congreso ante la inspección de trabajo por violar las normas de incendios y de seguridad laboral, aunque en ningún momento se materializó. “La realidad es que los despachos que se les asignaron no eran de su agrado. Tienen una actitud de matones. En lugar de hablar las cosas se dedican a amenazar públicamente como medida de presión, buscando en este caso el desprestigio de la cámara”, explica un diputado popular. 

A pesar de que en el Senado solo tienen un senador, Francisco Alcaraz, ex polémico presidente de la ATV, su labor de pico y pala es notoria. “Busca permanentemente desestabilizar a los órganos de gobierno de la Cámara. Mantiene una frenética actividad para desacreditarla. Impedir las declaraciones institucionales es una de sus máximas, porque defiende que se hacen para blanquear la mala gestión del Estado”, explica un cargo cercano a la presidencia.

De hecho, en menos de un año ha frenado una declaración de apoyo al colectivo LGTBI en el deporte y otra en agosto contra los incendios, impidiendo las ayudas a Canarias por que se hacia una referencia a la lucha “contra las causas del cambio climático”. Las políticas negacionistas y contra la comunidad LGTBI son bandera de VOX, junto con negación de la violencia de género.

En la retina aún está muy presente la bronca entre el alcalde del PP de Madrid, José Luis Martínez Almeida y el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, cuando los ultraderechistas boicotearon el minuto de silencio por una víctima de la violencia machista. Lo que más incomodó al alcalde no fue la pancarta con la que aparecieron los de Ortega Smith en la que decía “la violencia no tiene género”. A Almeida le sacó de quicio que VOX se saltara el pacto del día anterior y boicoteara al Ayuntamiento, tal y como señalan en círculos populares.

“La estrategia está muy clara -comenta un senador socialista- Antes incluso de acabar los incidentes, ellos ya están ante las cámaras, mezclando el conflicto catalán y el Estado de Excepción, con el funcionamiento de las instituciones. La idea es poner en evidencia a las instituciones, como si estuvieran deterioradas y ellos vinieran a salvarlas, cuando lo que tienen es una concepción totalitaria del Estado”. El problema, reconocen las fuentes consultadas, es que en una campaña electoral como esta, a tres semanas de las elecciones, el discurso puede ir calando. Ahí están las encuestas. 

Entre la preocupación y la alarma, queda un motivo de esperanza. Hoy, cuando los diputados de Vox han abandonado la diputación Permanente del Congreso, todos los grupos han aplaudido en la sala. Pero es solo un gesto. 

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