INTERNACIONAL
27/05/2019 16:30 CEST | Actualizado 27/05/2019 17:34 CEST

El Parlamento austriaco tumba el Gobierno de Sebastian Kurz

Tras el escándalo del 'caso Ibiza', que muestra los vínculos entre Rusia y los euroescépticos.

AFP

El Gobierno austríaco, controlado por el Partido Popular, ha perdido este lunes la confianza del Parlamento y ha sido destituido a causa del “caso Ibiza”, un escándalo de corrupción que afecta al ultranacionalista FPÖ y que ha provocado la ruptura de la coalición entre los dos partidos y el adelanto electoral.

La caída del Gobierno se produce después de que el Partido Popular (ÖVP) del canciller federal, Sebastian Kurz (ÖVP), ganara las elecciones europeas de ayer con el 34,9% de los votos.

La coalición formada en diciembre de 2017 por Kurz con los ultranacionalistas saltó por los aires el pasado 19 de mayo por el polémico vídeo grabado en Ibiza en verano de 2017.

En esas imágenes, emitidas por dos publicaciones alemanas el día anterior, se ve al entonces vicecanciller y exjefe del FPÖ Heinz Christian Strache prometer favores políticos y contratas públicas a una supuesta millonaria rusa a cambio de donaciones ilegales para su partido.

En la votación de este lunes 110 diputados lo han hecho a favor de destituir a Kurz y su gabinete de ministros, entre ellos cuatro expertos independientes que sustituyeron la semana pasada a cuatro ministros del FPÖ.

Solo 71 parlamentarios, entre ellos 61 del ÖVP y 10 del opositor partido liberal Neos, han votado a favor de mantener al Gobierno de expertos de Kurz hasta las elecciones adelantadas en septiembre. Dos diputados independientes se han abstenido.

Es la primera vez que un Gobierno austríaco es destituido desde 1945... Y desde este lunes Kurz es el excanciller federal de Austria más joven y el primero desde ese año en ser apartado del cargo.

Kurz: el canciller más joven y el primero en perder una moción

Kurz, de 32 años, había llegado al poder tras ganar las elecciones generales de 2017, con un 31,7% de los votos, siete puntos porcentuales más que en 2013, rescatando así a su partido de una deriva de pérdida de votos que se prolongaba ya desde hacía una década.

Con menos de 18 meses en el poder (525 días), Kurz es hasta ahora el canciller federal con el mandato más corto.

Pero, a pesar del revés sufrido este lunes, está considerado como un especie de “mesías” y “niño prodigio” en su partido, por recuperar en 2017 la jefatura del Gobierno tras una década de “segundones” en coaliciones con el Partido Socialdemócrata.

Kurz, un especie de "mesías" y "niño prodigio" en su partido

Kurz se hizo cargo de su partido en julio de 2017 tras imponer un cambio de estatutos que le dio plenos poderes para decidir cargos, candidaturas y estrategias.

Su impronta no quedó en eso y el joven político se presentó a las elecciones con la candidatura “Lista Sebastian Kurz”, dejando fuera de los carteles electorales el nombre de un partido con siete décadas de historia.

Incluso el color de su partido, el tradicional negro, fue sustituido por el más moderno turquesa.

Al frente del Gobierno con el FPÖ, Kurz impulsó en el pasado año y medio una política de mano dura en temas de extranjería y migración, acompañada con medidas de ahorro presupuestario, pero también de alivios fiscales.

Además, dejó en manos de políticos ultraderechistas carteras tan delicadas como Interior, Defensa o Exteriores, lo que causó duras críticas tanto dentro como fuera del país.

Por otra parte, Kurz no reaccionó con la dureza que muchos deseaban frente a una larga serie de incidentes xenófobos y antisemitas entre representantes de diferentes nivel en el FPÖ. Al final, la coalición no terminó por esos escándalos sino por un vídeo en el que se veía cómo su principal socio, el ahora exlíder del FPÖ, Heinz-Christian Strache, prometía favores políticos a una supuesta millonaria rusa a cambio de donaciones ilegales.

Una meteórica carrera 

Sebastian Kurz (Viena, 1986) comenzó su carrera en la política con 22 años, al hacerse cargo de las juventudes del ÖVP en 2008.

Con solo 24 años de edad fue nombrado secretario de Estado de Integración, con 27 ya era ministro de Exteriores y con 31, canciller federal, el cargo más poderoso del país.

Su experiencia laboral en la empresa privada es mínima y nunca terminó sus estudios de Derecho para centrarse en la política.

Sus críticos le recriminan la falta de diálogo con la oposición y con el Parlamento, además de su obsesión por la imagen, el marketing y el control de la comunicación.

Kurz no está casado ni tiene hijos, pero vive en Viena con Susanne, su novia desde su época del instituto, que trabaja en el Ministerio de Finanzas