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04/12/2020 21:10 CET

El peligro de que el puente acabe con la racha de 'buenos' datos

Los epidemiólogos alertan de que la tasa de incidencia sigue siendo "muy alta", y cualquier descuido puede disparar de nuevo los contagios y la mortalidad.

Diego Radames/SOPA Images/LightRocket via Getty Images
La gente pasea por el centro de Madrid el 26 de noviembre de 2020, coincidiendo con el encendido de luces navideñas de la capital.

Si tradicionalmente el puente de la Constitución se aprovechaba para poner los adornos navideños, para viajar y para hacer las compras de Navidad, este año sólo debería utilizarse para lo primero, e incluso para lo último si se hace evitando aglomeraciones. Los epidemiólogos y las autoridades sanitarias no ocultan su temor por lo que pueda ocurrir en estas fechas y, aunque ya pocos hablan de ‘salvar la campaña de Navidad’, importa mucho cómo nos comportemos en las previas navideñas, es decir, este puente. 

España lleva varias semanas mostrando un descenso en la curva de contagios de coronavirus, pero precisamente ahora no es momento de relajarse: por un lado, con una media de 231 casos por 100.000 habitantes a 14 días, los datos siguen sin ser buenos; por otro, empieza el frío y se acerca peligrosamente la Navidad, lo cual puede convertirse en un cóctel perfecto para volver a perder el control de la epidemia, si es que en algún momento se dio por recuperado. 

“La tendencia es buena, pero la situación no lo es”

“Si este puente la cosa se desmadra, es muy probable que dentro de 14 días tengamos otro repunte en el número de contagios, haya un incremento más en la presión asistencial y ocurra, de nuevo, un pequeño desastre”, advierte Federico Arribas, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

“Algunas comunidades autónomas están relajando sus medidas, sobre todo en cuanto a hostelería, y sea o no puente, hay que ser muy cauteloso viendo el impacto que todo esto puede tener”, coincide su colega Pedro Gullón, médico especialista en medicina preventiva y salud pública. “La transmisión está descendiendo en este momento, pero a un ritmo lento”, señala. “Si comparamos la incidencia acumulada que teníamos en las primeras fases de la desescalada [en primavera] con la tasa actual, las cifras de ahora son mucho más altas”, recalca el epidemiólogo. 

“La tendencia es buena, pero la situación no lo es”, resume Gullón con un mensaje similar al que dio esta semana el ministro de Sanidad, Salvador Illa, cuando advirtió de que “los datos no dan pie al optimismo, sino a la prudencia”. “Es positivo que la tendencia vaya a la baja, pero estamos en una incidencia de más de 200, que es muy, muy alta”, apunta Gullón.

La crisis sanitaria, económica y humanitaria que estamos atravesando es brutal, pero todavía no somos conscientes de la magnitud del problema

Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), considera “urgente bajar la incidencia cuanto antes”. “No es porque un numerito bajo quede mejor; es por lo que lleva aparejado. La crisis sanitaria, económica y humanitaria que estamos atravesando es de un carácter brutal, pero parece que todavía no somos conscientes de la magnitud del problema”, lamenta. 

“Son preocupantes los excesos de mortalidad que estamos viendo, los retrasos en diagnósticos de otras enfermedades graves y los efectos sobre la salud mental de esta epidemia”, cita el epidemiólogo. “Si a esto le añadimos la irresponsabilidad de ciertos políticos, que no piensan que lo fundamental en sanidad es dotarse de más personal en atención primaria y salud pública, tenemos un problema”, lanza.

El riesgo de repetir la misma historia que en verano

Para él, el objetivo no debería ser “celebrar las fiestas”, ya que en esta crisis hay poco que festejar. “Estamos en unos números de incidencia en los que es fácil que haya problemas. Sólo hay una comunidad, Canarias, con una tasa de incidencia a 14 días por debajo de 100. El resto de comunidades está por encima de 200, o incluso de 300. Con estos datos, es un peligro saltarse cualquier tipo de medida preventiva”, advierte Hernández.

“Tenemos unos niveles en los que el trazado de contactos y los aislamientos no funcionan del todo bien, porque no hay gente para hacerlo con la suficiente calidad”, explica el epidemiólogo. De ahí que sea tan fácil que las cifras de contagios suban “a la mínima”.

Con estos datos, es un peligro saltarse cualquier tipo de medida preventiva

Hernández lo ilustra con el ejemplo de Alemania, que hasta hace poco había logrado mantener la epidemia bajo control. En cambio, “cuando las cifras se han ido a 100-150 contagios por 100.000 habitantes, ya no han podido abarcar todo, porque son demasiados casos. Nosotros ni siquiera estamos en esa situación. ¿Queremos estar con cierres continuos durante enero, febrero, marzo y abril?”, plantea. Actualmente, Alemania tiene una tasa de incidencia superior a la de España, con 300 casos por 100.000 habitantes a 14 días.

“Los datos son frágiles, incluso más de lo que lo eran en verano”, coincide Federico Arribas, que recuerda que “hay comunidades, como Aragón, que ahora tienen una presión hospitalaria superior a la que tuvieron en la primera ola”. “En verano la desescalada se hizo muy rápido y salió mal”, dice; por eso ahora no se puede volver a cometer el mismo error. 

Lo que sí y lo que no

Los epidemiológicos consultados entienden el “cansancio” de la población, pero eso no justifica la irresponsabilidad, con todo lo que está en juego. “Si uno quiere irse a pasear solo por el campo, o con su familia, no pasa nada”, comenta Ildefonso Hernández. “Pero si lo que quiere es juntarse con 20 personas y pasar la noche de juerga, mal vamos. Creo que la gente sabe que lo ideal para divertirse en estos momentos es salir al aire libre, de paseo”, sugiere. 

“El mensaje debería ser: ‘Se pueden hacer cosas, pero no se puede ir a las bravas’”, comenta su colega Federico Arribas. “Llega el puente y tenemos ganas de disfrutar. Pues disfrutemos, pero hagamos bien las cosas, hagámoslas de una manera diferente, pensando siempre en cómo no contagiar, porque puedes ser portador asintomático, y en cómo evitar contagiarte”, apunta. 

Hagamos bien las cosas, pensando siempre en cómo no contagiar, porque puedes ser portador asintomático, y en cómo evitar contagiarte

Aparte de mantener la distancia de seguridad y usar mascarilla (aunque estés en una terraza con tus amigos o en casa con familiares), los expertos recomiendan huir de lugares abarrotados siempre que sea posible. “Todos los comercios tienen horas punta; trata de evitarlas. Y si sabes que en alguna zona hay mogollón o si hay una calle abarrotada, evítalo”, aconseja Arribas. 

Que las comunidades estén cerradas perimetralmente este puente —algo que los expertos celebran— no significa que podamos descuidarnos dentro de las mismas. Independientemente de que el objetivo sea o no llegar con buenos datos a Navidad, no está de más tener en cuenta que “si te juntas con la familia en Navidad y la incidencia acumulada está en más de 200, las posibilidades de que algún familiar tenga covid son muy altas, y por tanto también la posibilidad de que las cifras crezcan exponencialmente”, recuerda Pedro Gullón.

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