INTERNACIONAL
30/11/2021 06:25 CET

El presidente de Portugal veta la ley de la eutanasia y promulga la de la gestación subrogada

Rebelo de Sousa pide al Parlamento que aclare las razones por las que se puede recurrir a la muerte asistida.

Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa.

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha vetado este lunes la ley que despenalizaba la eutanasia y ha solicitado al Parlamento que aclare las razones por las que se puede acceder a la muerte médicamente asistida. El mandatario, además, ha promulgado la ley de gestación subrogada, que fue aprobada la semana pasada por el Parlamento con varias modificaciones sobre la versión anterior para superar los vetos que había planteado el Tribunal Constitucional.

En un comunicado publicado en la página oficial de Presidencia, Rebelo de Sousa ha comunicado que devolvió al Parlamento, sin promulgar, la ley de la eutanasia, por lo que el asunto tendrá que retomarse en la próxima legislatura, ya que la Cámara quedará disuelta a finales de esta semana. El presidente ya había bloqueado una versión anterior de la ley al enviarla al Tribunal Constitucional para que la revisase y los jueces terminaron vetándola, al considerar que algunos conceptos eran “imprecisos”.

El Parlamento aprobó una nueva versión del documento el pasado 5 de noviembre, pero el jefe del Estado tampoco la ha promulgado. Rebelo de Sousa ha solicitado esta vez a la Cámara que aclare dos cuestiones. Por un lado, refiere que se esclarezca “lo que parecen ser contradicciones” en el texto sobre las causas por las que se puede recurrir a la eutanasia.

El presidente señala que en una parte del texto se exige que haya una “enfermedad fatal”, como ya se recogía en la primera versión de la ley, pero en otras añade, en esta nueva versión, que también se puede aplicar en casos de “enfermedad incurable”, aunque no sea fatal, y “enfermedad grave”.

El presidente pide que la Asamblea de la República clarifique si se exige ‘enfermedad fatal’, si solo ‘incurable’ o solo ’grave”, señala el comunicado.

Por otro lado, Rebelo de Sousa defiende que dejar de exigir que haya una “enfermedad fatal” supone un “cambio considerable de ponderación de los valores de la vida y de la libre autodeterminación”, por lo que pide al Parlamento que reconsidere esta alteración entre las dos versiones de la norma.

La nueva ley de la eutanasia fue aprobada con los votos a favor de gran parte de los diputados del Partido Socialista (7 votaron en contra), del Bloco de Esquerda, del animalista PAN, de Los Verdes (PEV) y de Iniciativa Liberal, así como de 13 parlamentarios del PSD (centroderecha) y de dos diputadas no inscritas.

“Vientres de alquiler”

Por otro lado, la decisión de Rebelo de Sousa sobre la ley de gestación subrogada fue divulgada la noche del lunes en una nota publicada en la página oficial de Presidencia, sólo tres días después de que la norma fuese aprobada en el Parlamento con los votos a favor de la izquierda –a excepción de los comunistas– e Iniciativa Liberal.

La norma permite el acceso a los llamados “vientres de alquiler” a mujeres sin útero o con una lesión o situación clínica que les impida “de forma absoluta y definitiva” quedarse embarazadas, sin que implique ninguna prestación económica.

En Portugal entró en vigor una ley de este tipo en agosto de 2017, pero fue vetada posteriormente por el Tribunal Constitucional al considerar que violaba principios y derechos, entre ellos el arrepentimiento de la gestante. En julio de 2019 se volvió a aprobar un proyecto de ley de gestación subrogada pero no hubo consenso entre los diputados para incluir el plazo de arrepentimiento, por lo que el Constitucional lo vetó de nuevo.

Con la nueva legislatura, con una composición parlamentaria diferente, la Cámara aprobó el viernes otra versión de la ley, que contempla que la gestante tiene un plazo de hasta 20 días desde el parto –hasta que se registre al bebé– para arrepentirse y decidir no entregarlo.

También se ha añadido a la ley que la gestante sea una mujer que “preferentemente” ya haya sido madre y que se exija un parecer del Colegio de Psicólogos antes de iniciar el tratamiento, además de uno del Colegio de Médicos, que ya estaba incluido en versiones anteriores.

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