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07/09/2019 09:42 CEST | Actualizado 07/09/2019 12:14 CEST

El problema no es Avalmadrid, es el Partido Popular

En el PP de Madrid respiran hoy aliviados, pues la prescripción de los hechos les ha librado de tener que pasar por los juzgados.

DANI POZO via Getty Images
Imagen de archivo de Cristina Cifuentes, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre.

Que Avalmadrid ha sido secuestrada para favorecer las redes clientelares que colonizan el Partido Popular desde hace décadas es a día de hoy una evidencia. Prueba de ello son los múltiples expedientes sancionadores que el Banco de España le ha abierto desde 2012 por irregularidades en sus concesiones. Decenas de operaciones del ente han sido reconocidas como delictivas por los auditores, si bien dichos descubrimientos siempre han llegado tarde para ser perseguidos penalmente. La propia Fiscalía ha afirmado rotundamente que los delitos han existido. 

En el PP de Madrid respiran hoy aliviados, pues la prescripción de los hechos les ha librado de tener que pasar por los juzgados. Amparándose en el “fue hace mucho tiempo”. Banal y políticamente inmoral es la respuesta que dan desde el partido de gobierno autonómico a las informaciones que señalan presuntos delitos en las operaciones de Avalmadrid. 

Tras la gran crisis bancaria del 2008 los mercados financieros endurecieron sus condiciones y redujeron las inversiones para todas las pymes, emprendedores y pequeños comerciantes. Así, hoy Avalmadrid ambiciosa, capaz e independiente de la tutela del poder político es más necesaria que nunca para facilitar ayudas y garantías financieras que acompañen a la recuperación económica y la transición empresarial, ecológica y digital de la economía madrileña. Es por eso igual de necesario combatir la corrupción en Avalmadrid y rechazar la propuesta de Ciudadanos de cerrar o abandonar esta entidad. 

No se entiende que Ciudadanos haya reaccionado frente a la cascada de informaciones sobre las malas prácticas en Avalmadrid afirmando que van a cerrar la entidad para acabar con la corrupción. ¿Cuándo Aguado constate conductas clientelares, ilegales y corruptas en, pongamos un ejemplo, una universidad u hospital madrileño planteará cerrarlos para acabar con la corrupción cómplice de algunos ejecutivos de estas instituciones, con las redes clientelares de corrupción del PP? ¿Quiere castigar a todos los madrileños usuarios de Avalmadrid, y a sus empleados, por las conductas cómplices de varios ejecutivos con el PP?

En el PP de Madrid respiran hoy aliviados, pues la prescripción de los hechos les ha librado de tener que pasar por los juzgados.

Lo que ha pasado en Avalmadrid, partiendo solo de la información aportada Banco de España, es un escándalo. Por operaciones concedidas a 32 exconsejeros la entidad ha tenido unas pérdidas de casi diez millones de euros. Se trataba de consejeros de la entidad y empresarios próximos a las redes de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes. 

Estas pérdidas las hemos acarreado todos los madrileños, que dejamos de atender necesidades elementales y urgentes por falta de inversión para destinar millones de euros, todos los años a cubrir estos agujeros, con aportaciones desde el presupuesto madrileño.

Se acumulan ya muchas informaciones que constituyen una concatenación de hechos y comunicaciones entre Isabel Díaz Ayuso y Avalmadrid que configuran una clara presunción de “tráfico de influencias”, esto es, de relaciones ventajosas de altos cargos de la Comunidad de Madrid para facilitar un “trato de favor”. 

Como no conocemos todos los detalles, los tres partidos de la oposición- Más Madrid, PSOE y Podemos- hemos pedido la creación de una comisión de investigación que ayude a esclarecer los hechos. Cuando esta entidad, secuestrada por el PP, ha recibido decenas de millones de euros de los presupuestos públicos es imposible negar el derecho de los madrileños, ejercido a través de sus representantes en la Asamblea de Madrid, controlar y saber que ha pasado en Avalmadrid.

 

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