VIRALES
19/06/2019 13:47 CEST | Actualizado 19/06/2019 14:15 CEST

Vuelve el profesor que arrasó con sus peculiares deberes de verano: "Los niños aprenden cuando se divierten"

Sus 45 tareas del año pasado superaron los 46.000 compartidos.

'El profe Manolo'

Los ‘deberes’ más virales del verano ya están aquí. Sí, deberes entre comillas porque “montar una pequeña fiesta”, “dar todos los días al menos tres abrazos”, “ir a un concierto u obra de teatro” o “tumbarse en la hierba mojada” no se les puede definir como tareas duras, intensas o aburridas. Estos son algunos de los que conforman la lista del profesor Manuel Gordillo, más conocido como ‘el profe Manolo’.

Hace un año, este docente cordobés de primaria saltó a la fama por una lista de 45 tareas que repartió a sus alumnos. Una madre decidió publicar la imagen con todas las tareas en Facebook y más de 46.000 personas la compartieron convirtiendo a este docente andaluz en un fenómeno viral.

'El profe Manolo'

“Mandé unos deberes con carácter emocional para intentar trabajar una serie de cosas de una forma no tradicional y todo se viralizó. En educación, los niños aprenden cuando se divierten, se emocionan, se ríen. Cualquier contenido que quieras trabajar se le puede dar la vuelta”, cuenta a El HuffPost este profesor sobre los motivos que le llevaron a desarrollar esta iniciativa.

Manolo no pretende otra cosa que la de que los alumnos de primaria en verano hagan cosas distintas y en grupo: “Hay varias ideas detrás de un proyecto como este. Está la de huir de las nuevas tecnologías, aquí se usan pero de forma limitada y cultural. También está muy presente compartir tiempo con familia, amigos y al aire libre”.

Un año después de su éxito ha visto la luz Deberes de vida, su libro en el que incluye todos los deberes que repartió para el 2018 y una explicación de cada uno de ellos.

“Al acabar el verano recibí la proposición de la editorial. Creo que la escuela debería ser así. Hoy en día los alumnos están más tiempo solos, encerrados y con las tecnologías. Detrás de esta iniciativa y al poner la palabra deberes parece que es una obligación, pero son cosas que deberíamos hacer todos”, recalca.

Precisamente ese carácter familiar del libro ha hecho que en pocos días se agotara la primera edición, especialmente porque no solo los pequeños son los compradores de la publicación, sino que las propios adultos los están adquiriendo para saber qué hacer. Este hecho es algo que ha sorprendido al profesor.

Pero como dice el dicho: año nuevo, vida nueva. Y para los que los hicieran el año pasado, Manolo ha creado deberes nuevos. Este martes, repartió a su alumnos de Primaria la última versión de esas tareas veraniegas alternativas.

“Hay muy pocos materiales alternativos para divertirse, trabajar en verano, mancharte y que no sean un cuadernillo tradicional de estos de toda la vida que se están quedando un poco anticuados”, explica el profesor del centro público Beatriz Galindo, en Bolludos de la Mitación (Sevilla).

Va más allá de ser algo puntual

No es flor de un día. La forma de trabajar de Manolo durante el año se intenta alejar de los libros y de las clases más tradicionales buscándole una segunda vuelta a los contenidos.

“Yo no he inventado nada de esto, lo he visto con otros compañeros, únicamente he ido implementando cositas, pero trabajo así diariamente. Este lunes, por ejemplo, en un taller de escritura, los alumnos hicieron una carta a los miembros del colegio para agradecerle el curso”, destaca, antes de confesar que la actitud de sus alumnos es muy receptiva ante este tipo de aprendizajes.

“Hay algunos maestros que se han encontrado con problemas y quejas. Hay familias que piensan que con este tipo de enseñanza se baja el nivel del alumnado”, sentencia.

'El profe Manolo'

Por otro lado, Manolo también pide una reforma legislativa en este ámbito: “Las leyes de educación la deberían de hacer los expertos y deberían de tener una continuidad apartidista o apolítica. Estos cambios legislativos provocan una debilidad en los docentes. No hay que ser extremistas en el uso de las tecnologías, de los libros de texto o de esta educación emocional”.

“Por esto, los expertos son necesarios porque saben lo que funcionan. También hace falta evaluación y formación en el profesorado. Nosotros sabemos las cosas que necesitamos y hay iniciativas buenas que luego nunca salen”, sentencia Manolo.

Un profesor con unas ideas diferentes y una forma de educación en la que aprender y divertirse vaya de la mano. 

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