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09/03/2019 15:34 CET | Actualizado 09/03/2019 15:34 CET

El Salvador Dalí de los croissants

(Por Pablo Burgués)

¿Quién era André Quidu antes de llegar a Ibiza? Nací en un pequeño pueblo de la Bretaña francesa llamado Guéméné-sur-Scorff. El lugar es conocido por dos cosas: por el riquísimo embutido l'andouille y por ser el lugar donde más alcohol se bebe de todo Francia. Recuerdo que siendo niño vino a la escuela un representante del gobierno para sensibilizarnos sobre el alcoholismo. Dijo: "vuestro pueblo es donde más alcohol se consume por persona". Nunca me olvidaré de su cara cuando todos los chavales empezamos a gritar orgullosos: "somos los mejores, somos los mejores". Mi familia tenía una especie de charcutería-bar donde lo mismo se vendía embutido, que se servía sidra casera, que se organizaba una boda para 1000 personas... Vamos que mi casa estaba siempre llena de gente y de ahí viene mi facilidad para relacionarme con personas de toda clase y condición.

¿Cuándo viniste a Ibiza por primera vez y por qué te quedaste? Vine de vacaciones hace cuarenta años con mi mujer y mis hijos, que entonces tenían 9 y 11 años. En los 70 la gente joven hablaba mucho de Ibiza porque Pink Floyd y miembros de la generación beatnik venían a menudo por aquí. Íbamos a quedarnos solo un mes pero después de pasear por Vara de Rey y ver a toda esa gente vestida de aquella manera tan teatral sentí que esta era mi casa. Y aquí sigo.

¿Qué cosas "legales" hiciste para poder sobrevivir en la isla? Al principio no hacía nada, simplemente disfrutar de las playas, el sol, la gente y las fiestas (que no eran tan ruidosas como hoy). Luego estuve un tiempo vendiendo artesanía en los mercadillos: gaviotas de madera, serigrafías, pinturas de amigos y amigas artistas... También tuve una crepería en cala Tarida, donde venían muchos famosos y donde nació la idea de abrir el Croissant-Show.

Cuéntale a los chavales qué es el Croissant Show. Es una cafetería/pastelería francesa que está en la plaza del Mercado Viejo de Ibiza (al pie de d'Alt Vila). La abrí en 1989 y rápidamente se hizo famosa. Abríamos a las 4 de la madrugada, cuando todos los demás locales de comida estaban cerrados, así que toda la gente que salía con hambre de los bares y discotecas venían aquí a comer pain au chocolat y nuestros exquisitos croissants.

¿Qué tienen tus croissants que no tengan los del Mercadona? Pues que están hechos con la mejor mantequilla del mundo, el jamón 5 jotas de las mantequillas. Esa es la gran diferencia con todos los demás.

Por cierto, he leído que el croissant no se inventó en París sino en Viena... Es cierto, lo inventaron los austriacos para celebrar su victoria sobre los turcos en el siglo XVI. Por eso tienen forma de media luna, fue su manera de burlarse de la bandera de Turquía.

Qué interesante. ¿Crees que algún día podremos comernos un pastel con la forma del pelo de Donald Trump? No creo que se puede hacer nada comestible con eso, como mucho se podrían hacer supositorios.

Y hablando de pelos. ¿A qué se debe tu enorme bigote?, ¿es una representación peluda de un croissant? Mi madre era vecina de Salvador Dalí y curiosamente yo nací con estos bigotes... Así que pregúntale a ella.

Imagina que te regalan una de esas enormes vallas publicitarias que hay a la salida del aeropuerto y que son lo primero que ven los turista al llegar a Ibiza. ¿Qué pondrías? Mi cara con mis enormes bigotes y los ojos muy abiertos como Dalí!! Seguro que sería un impacto comercial.

¿A qué personaje te gustaría que entreviste la próxima vez? A cualquier ibicenco que haya vivido Ibiza antes de ser invadida por el turismo. Fíjate que cuando abrí el Croissant-Show yo era el único extranjero con un negocio en el barrio. Hoy solo queda un local ibicenco abierto, la joyería de Luis en la plaza del Mercado Viejo.

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———— Esta historia se publicó originalmente en mi blog Typic d'aquí

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