POLÍTICA
01/12/2020 15:49 CET | Actualizado 01/12/2020 18:23 CET

El show de Díaz Ayuso

La presidenta madrileña convierte la inauguración del hospital de pandemias en un espectáculo calculado, plagado de actores con papeles diferentes.

Casi nadie se ha querido perder el estreno de la obra de Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña ha levantado este martes el telón del hospital de pandemias, una réplica de Ifema al lado de Ifema pero con otro nombre: Enfermera Isabel Zendal. El Gobierno regional ha convertido el acto en un espectáculo calculado, plagado de actores con papeles diferentes: políticos, manifestantes a favor y en contra y obreros que siguen trabajando.

El elenco lo han completado los rostros más conocidos de la política madrileña: el vicepresidente Ignacio Aguado; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y el consejero de Sanidad y su segundo, Enrique Ruiz Escudero y Antonio Zapatero respectivamente. Aunque también ha habido hueco para la aparición estelar del líder del PP, Pablo Casado, y de la secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, como ‘artista’ invitada del Gobierno de España, adversario político de Díaz Ayuso.

Todos han esperado en fila la llegada de la presidenta mientras el alcalde de Madrid bromeaba con Pablo Casado sobre las vistas del hospital: un páramo aún por urbanizar con la ciudad deportiva del Real Madrid a tiro de piedra. En esas ha aparecido Díaz Ayuso, abrigo verde esperanza, por el lado opuesto a la fila de cámaras que ha levantado la prensa. Era su día y se le notaba en la cara.

La presidenta ha evitado torear a los reporteros no solo a su llegada. También en la rueda de prensa que ha delegado en Ruiz Escudero y que no ha servido para despejar ninguna de las grandes dudas que rodean esta obra: cuándo llegará el primer enfermo, cuánto ha costado o cuántos médicos formarán su plantilla cuando esté a pleno rendimiento.

JAVIER PORTILLO
Interior del Hospital Enfermera Isabel Zendal este martes 1 de diciembre.
La presidenta ha evitado torear a los reporteros no solo a su llegada. También en la rueda de prensa que ha delegado en Ruiz Escudero.

Los adversarios de Díaz Ayuso, su oposición en la Asamblea, también han tenido su papel: la portavoz de Podemos, Isabel Serra, y el de Más Madrid, Pablo Gómez Perpinyà, han entrado en escena para arropar al centenar de manifestantes que, acampados frente a la puerta del hospital, han cumplido su papel: aguar la fiesta de la inauguración megáfono en mano: “¡Ayuso, dimisión!”; “¡Menos banderas y menos Valdebebas!”. Su presencia ha irritado a altos cargos del Ejecutivo autonómico: “Parece que abrir un hospital es motivo de enfado, lo nunca visto”, se le ha escapado a Zapatero en un corrillo.

“Estamos aquí celebrando que la presidenta inaugura un hospital sin personal. Ya tenemos suficientes infraestructuras. Esto es desvestir un santo para vestir otro… sin reposiciones ni contrataciones”, lamenta Adolfo García, técnico de laboratorio de un hospital madrileño. A su lado, Sara Peña, de 65 años y vecina de Hortaleza, asiente: “Estoy aquí para defender la sanidad pública y de calidad. Este hospital es un negocio, como todos los que hace el PP y seguro que pronto será de gestión privada”.

 Un ejército de chalecos amarillos, formado por más de 300 operarios, se ha dejado la piel en turnos de casi 24 horas para llegar a este estreno. Algunos cuentan que el hospital no está listo, pero otros dicen que sí y que “la presidenta Ayuso es buena”. El Gobierno regional ha acelerado la construcción del Isabel Zendal a pesar de que la pandemia lleva más de un mes remitiendo en Madrid.

La idea es adelantarse a una tercera ola que, según reconocen fuentes de la Comunidad, llegará en enero después de que los madrileños se muevan para cenar con los suyos. Toda una inversión del refranero español: más vale curar que prevenir a tenor de las aglomeraciones “normales” en la calle de estos días que el propio Aguado prefiere. 

Parece que en el Zendal se ha instalado una feria de turismo para vender los lugares más turísticos de la región
JAVIER PORTILLO
El interior del Hospital Enfermera Isabel Zendal, este martes 1 de diciembre.

El escenario de la función, desde donde las televisiones han entrado en directo a la hora del informativo, está, eso sí, inmaculado. Los pasillos del pabellón 2, el único que abre de momento, están decorados con instantáneas de los lugares más icónicos de la Comunidad de Madrid: la puerta del Sol, Cibeles, El Escorial... Y el material —camas y aparatos médicos—, comprado ad hoc, espera el goteo de pacientes. El Gobierno regional cuenta que las ilustraciones son para hacer más agradable la estancia de los enfermos, pero la sensación que transmiten te lleva a una feria de turismo para vender la región. Un calco de Ifema en tiempos prepandémicos.

La imagen importa mucho para Díaz Ayuso. Detrás de su estrategia está Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz del Gobierno en la época de José María Aznar en Moncloa. La obra que este martes ha estrenado el Gobierno regional ha estado pensada para venderse con imágenes. En política, la clave es trasladar a los ciudadanos lo que parece no lo que es.

El hospital ha nacido con la bandera de España, estampada en el logo de presentación del centro. No podía faltar, porque Díaz Ayuso ha recalcado que este “milagro” es para todos los españoles. Madrid es España. Y eso mismo han venido a gritar algunos fans del Hospital Zendal. Algunos, ataviados con la bicolor, han defendido la obra con el argumento de que gracias a la presidenta, tienen un lugar más al que acudir si enferman.

¿Y qué pasará cuando la pandemia sea un mal recuerdo? “Polivalencia”, según cuenta el director general de infraestructuras, Alejo Miranda. El objetivo es que aquí se puedan hacer intervenciones programadas en otros hospitales o hasta que se pueda usar para la campaña de vacunación de la covid-19. No falta imaginación en el Gobierno madrileño para hacer brillar la estrella con la que Díaz Ayuso quiere pasar a la historia. Show must go on.

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