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29/03/2020 11:50 CEST | Actualizado 30/03/2020 09:36 CEST

El soldado Dreyfus, el virus y el 8M

Los bulos y la conspiración comienzan, pero no tienen final.

SOPA Images via Getty Images
Una mujer en Madrid durante la marcha del 8M.

Una de las características de los bulos y las fake news es su capacidad integradora de todo lo que se argumente una vez lanzada la primera mentira, y lo consiguen por dos razones básicas:

  • La primera, porque el bulo se lanza con un enganche en la realidad centrado en un hecho objetivo.
  • La segunda, porque va dirigido a quien necesita creer esa falacia. No es información, sino doctrina para que la gente que ya comparte las ideas defendidas a través del bulo se mantenga en su residencia ideológica, y a ser posible sin abrir las ventanas.

Es lo que ocurre con la responsabilización que el machismo y la derecha hacen del 8M en el desarrollo de la pandemia por el coronavirus.

Nada nuevo. El nivel de manipulación de este tipo de estrategias es tal que a partir de la mentira original todo se refuerza, como ocurrió con el caso del soldado Dreyfus en la Francia del siglo XIX, tal y como recogió Kate Zernike en un artículo de The New York Times publicado el 30-4-11. Alfred Dreyfus era un joven judío, capitán de artillería, que en 1894 fue hecho prisionero acusado de traición. Los militares utilizaron como prueba varios documentos en los que existían anotaciones a mano incriminatorias atribuidas al soldado Dreyfus; él lo negaba y afirmaba que esa letra no era suya. Cuando se realizaron las pruebas caligráficas y se demostró que en realidad los documentos no se correspondían con la escritura del soldado Dreyfus, las autoridades, en lugar de rectificar, concluyeron que la prueba caligráfica demostraba aún más la traición, porque ponía en evidencia que Dreyfus había alterado voluntariamente su propia forma de escribir para no poder ser acusado en caso de ser descubierto. De manera que la objetividad de la prueba exculpatoria fue utilizada como demostración de su culpabilidad a partir de los prejuicios y la posición de poder que ocupaban quienes lo manipularon todo a su conveniencia.

Otro ejemplo lo tenemos en la estrategia seguida en su día por Donald Trump con el presidente Barak Obama. Cuando Trump “sólo era” un poderoso empresario con un imperio mediático a sus espaldas, lanzó el bulo de que Obama no era americano y que no había nacido en Estados Unidos, a lo que Obama no respondió y estuvo sin hacerle caso durante mucho tiempo, a pesar de la insistencia de Trump. Al final, imagino que cansado de la situación y de cómo crecía el bulo, mostró su partida de nacimiento para aclararlo todo. ¿Lo consiguió? Evidentemente no, todo lo contrario, a partir de ese momento el bulo creció porque Trump dijo que había falsificado la partida, y que no la había enseñado antes porque había estado preparándolo todo.

Los datos de la Comunidad de Madrid indican que el número de mujeres infectadas no es muy diferente al de hombres.

Con la estrategia que ha lanzado la derecha y el machismo sobre la manifestación del 8M ocurre igual. Primero dicen que la concentración fue clave para la expansión del coronavirus, después, cuando se muestra que ese fin de semana hubo miles de concentraciones de todo tipo, comentan que deberían haberse suprimido todas, pero curiosamente sólo critican la del 8M. Cuando se les deja en evidencia por esa crítica centrada sólo en el feminismo, tiran de conspiración para insistir en lo malo del 8M, y argumentan que no se suspendió ninguna manifestación para no tener que suspender el 8M.

Como pueden ver, siempre darán una vuelta más para mantener su “mentira necesaria” y atacar a las posiciones diferentes a sus ideas y valores, que es de lo que se trata.

Los datos de la Comunidad de Madrid indican que el número de mujeres infectadas no es muy diferente al de hombres, lo cual está en contra de que el 8M haya sido un factor determinante en la expansión del virus, como afirman. Pero no se preocupen, seguro que le darán otra vuelta a la conspiración, y no me extraña que digan que el Gobierno previamente inmunizó con una “vacuna secreta” que sólo tienen para la gente de izquierdas, a las feministas que fueron a la manifestación para que ellas no se infectaran pero pudieran extender el virus entre la gente de la Comunidad, y así arrebatarle el Gobierno a las derechas. Del mismo modo que, tirando de la maldad y perversidad propia de las mujeres, tampoco sería raro que puedan llegar a decir que enviaron a algunas de ellas a las residencias de mayores para que enfermaran y así ahorrar en ayudas, como dijeron de la propuesta legislativa sobre la eutanasia.

La imprudencia de quienes desde posiciones de responsabilidad social y política dan recorrido a estos bulos o guardan silencio tendrá consecuencias políticas y sociales.

Recuerden que quienes atacan al 8M y al feminismo son las mismas voces que dicen que la mayor parte de las mujeres que denuncian violencia de género ponen “denuncias falsas” para dañar a los hombres y “quedarse con la casa, los niños y la paga”; y que la mayoría de los suicidios masculinos son consecuencia de “divorcios abusivos”.

Los bulos y la conspiración comienzan, pero no tienen final.

La imprudencia de quienes desde posiciones de responsabilidad social y política dan recorrido a estos bulos o guardan silencio tendrá consecuencias políticas y sociales, aunque no sean inmediatas. Deberían dedicarse a estudiar la situación cuando sucede y a plantear alternativas constructivas, en lugar de dedicarse a interpretar los hechos una vez que ya han ocurrido para decir entonces lo que está bien y lo que está mal. Aunque algunos ni siquiera aciertan en esas circunstancias.

 

Este post se publicó originalmente en el blog del autor.