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17/05/2020 08:44 CEST | Actualizado 17/05/2020 08:44 CEST

El teatro como punto de partida de la reconstrucción

Tratar de entender de donde partimos, el origen, para poder debatir y consensuar a donde se quiere ir y de cómo llegar a ese destino.

Ahora que tanto se habla de reconstruir Europa, y España, tras la debacle producida por la pandemia del SARS Cov-2, no está de más mirar al teatro. Escuchar y ver online lo que lo que los profesionales contaban sobre lo que nos pasaba hace unos días. Tratar de entender de donde partimos, el origen, para poder debatir y consensuar a donde se quiere ir y de cómo llegar a ese destino.

La educación – Fiesta, fiesta, fiesta

Ya se ha hablado en este blog teatral de esta propuesta de The Cross Border Project. Una propuesta hecha mediante el verbatim. Es decir, escuchando y hablando con sus protagonistas reales. Voces que luego se transcribieron para hacer el texto.

Eso es lo que permite esta obra. Escuchar y ver a esos muchachos, profesores y otros profesionales de los centros educativos que están bien alejados del despacho ministerial, de las sedes de los partidos, e, incluso, de las consejerías de educación de las comunidades autónomas. Estas últimas responsables reales de cómo funciona la educación en su comunidad. A las que habría que pedirles cuentas antes que al ministerio, pues las competencias están cedidas. 

Para contarlo, Lucía Miranda, la dramaturga y directora de esta obra, se ha juntado con su equipo habitual y ha creado, como siempre, una obra para todos los públicos. Para ver en familia, para ver con los colegas, con la pareja o solo en casa. Una obra en el que la seriedad con la que se toma los temas no está reñida ni con el humor o ni con la emoción. Con lo lúdico. 

Es este un espectáculo en el que los recursos teatrales están puestos para contar no una, sino varias historias, de un instituto de barrio periférico. Lugares donde se encuentra ese nuevo aluvión de chavales llegados de otros lugares del planeta que aterrizan en España como marcianos recién salidos de un ovni. A los que se les pide en el insti que se pongan la cultura local como si consistiese en quitarse una camiseta y ponerse otra. 

Que al público pase de todo viendo esta obra, tiene que ver con varios factores. Por un lado, con la inteligencia y variedad de recursos con la que está construida y es que su autora es un presente para construir el futuro del teatro. Por otro, su elenco. Capaz de asumir los múltiples roles de edades diferentes de una forma creíble con tan solo cambiar la voz, una prenda de vestuario y su presencia en escena. 

La historia – El Rey

Esta obra de Teatro del Barrio escrita y dirigida por Alberto San Juan, que también es uno de sus actores, fue muy contestada por una parte de los políticos y de la sociedad. Tanto que se dificultó su traslado a la gran pantalla y, posteriormente, su distribución.

El motivo es que cuenta la historia de un rey reciente en un país en transición. Un país llamado España. Historia que, a pesar de que fue muy discutida y, también negada (pues era una creación de rojos y republicanos, unos enemigos del pueblo), las últimas noticias han demostrado que era cierta. 

Ya insistían en la obra que todo lo que contaban estaba en los libros, recurriendo a esa máxima infantil con la que crecieron los que estudiaron la EGB. Libros que se citan literalmente. Sin embargo, no es una obra libresca. Es teatro. 

Una obra oscura que se sigue como un thriller y se disfruta como la visión de Las Meninas. Eso se debe a la luz creada por Andrés Lima y Raúl Baena, y al uso de la puerta que tiene este teatro en su fondo. Puerta que se abre de vez en cuando para dejar entrar luz o personajes que se recortan en su quicio.

Montaje que no solo disfrutarán los interesados en la historia reciente que quieran escuchar otros discursos que vayan más allá del triunfalismo con el que se habla de la Transición, sino a todos aquellos que les guste el teatro. Ya que está construida para verse en escena. En un espacio vacío, del que hablaba Peter Brook, que se llena con mínimos elementos, ¡esa butaca y esa puerta!, que los actores llenan de presente y presencia.

La pareja – La resistencia

Esta es una excelente obra de Lucía Carballal dirigida por Israel Elejalde que tuvo una temporada muy corta en los Teatros del Canal a pesar de que agotó entradas. Producción del Teatro Kamikaze que se puede ver en su Canal de You Tube.

Historia de una pareja que se encuentran en un restaurante cerrado. El de ella. Ambos escritores. Él casado, consagrado y muy bien considerado. Ella una bestseller en la estela de la chick-lit de calidad. Llevan 10 años de relación y, por fin, van a dar el paso de irse a vivir juntos después de que él haya decidido divorciarse.

Una obra intensa de la que no se puede quitar la vista ni el oído. Por muchos motivos. El primero, el inteligentemente bello texto de Carballal. No solo para verlo, sino para leerlo. El segundo, sus dos actores. Solo dos, suficientes para llenar de vida esa magnífica, a la vez que sencilla escenografía. A lo que se añade la inteligencia con que han sido dirigidos, con la que se les ha dejado hacer. Una radiografía del amor y del narcisismo insincero en el que se mueve, o se movía, hace tan solo dos días.

El trabajo – Nada que perder

Obra de la Cuarta Pared que cuenta lo que la última Gran Recesión, la crisis de 2008, puso al descubierto. Es decir, cómo se establecen las relaciones de poder en la sociedad española y cuáles son las nefastas consecuencias para las personas que las viven. Sobre todo, si esas personas han decidido enfrentarse al sistema desde dentro del propio sistema. Rebelarse y adquirir un compromiso que no suponga un enfrentamiento, sino construcción.

Obra creada en cuadros o escenas en las que se muestra la cara del poder, cómo se maneja y las dificultades para zafarse del mismo. Por tanto, desasosegante por la dificultad con la que se muestra la vulnerabilidad individual, incluso de aquellas personas a las que esta misma sociedad ha convencido de que ellas, por posición y estatus, son, simplemente, invulnerables. De las que se ven mucho últimamente en los periódicos y en la televisión.

Montaje que tuvo un gran éxito desde que se estrenó, manteniéndose en cartelera varios años y haciendo gira. Posiblemente lo favoreció el tema tratado y, en cierto modo, la complacencia con su público objetivo, aunque hoy hay que verla con otros ojos, con otra amplitud de miras. También triunfó, por sus intérpretes, entre los que destaca Marina Herranz y la versatilidad con la que es capaz presentar a los personajes que interpreta en esta obra. El cariño y el cuidado con el que los construye por muy antipáticos que sean.