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03/04/2019 07:25 CEST | Actualizado 03/04/2019 07:25 CEST

El tercer embarazo psicológico de Ciudadanos

Los vaivenes estratégicos a golpe de encuesta no parecen surtir el efecto deseado.

Agencia EFE
Albert Rivera durante un acto electoral. 

Albert Rivera es su propio mejor estratega. Así ha sido desde el minuto cero y sigue siendo. Escucha a su pequeño grupo de confianza pero para tomar las decisiones, se deja llevar por su instinto. A golpe de encuestas, porque nunca han escatimado en tracking electorales. A poco más de tres semanas para las elecciones del 28-A, el temor a que se reproduzca el embarazo psicológico de las últimas dos generales crece en el partido naranja.

A principios del 2018, tras las elecciones catalanas, algunas encuestas les situaban en cabeza por delante de socialistas y populares. Justo en julio del 2019 tras la moción de censura pasaron a un tercer lugar con la probabilidad de tener más de 60 escaños, que en las últimas encuestas han ido descendido como ya sucedió en anteriores ocasiones. “Se dispararon y ahora se dispara Vox, les ha robado la bandera española. La estrategia de no querer pactar no creo que les esté funcionando”, asegura un destacado demóscopo.

“Le puede pasar lo mismo que en el 2015 y el 2016, lo que Julián Santamaría dictaba para IU con cierto humor: el síndrome de embarazo psicológico. Crece mientras no hay competición directa, pero cuando llega la competición y se polariza, se desinfla. El elector castiga la ambivalencia, más allá de sus estrategias”, apunta otro sociólogo que sigue de cerca sus subidas y bajadas. 

EFE
Albert Rivera y la exsocialista Soraya Rodríguez, que irá en las listas de las elecciones europeas por Ciudadanos, participan en un coloquio sobre el futuro de Europa.

Solo José Manuel Villegas, el hombre que prefiere estar en la sombra aunque ahora le toque dar la cara, lograba mantener un semblante imperturbable las dos anteriores noches electorales. En el resto de la dirección hacía mella la frustración ante unos resultados que no se ajustaban a las expectativas creadas por las encuestas de intención de voto. Mientras la decepción se leía en las caras, el jefe de campaña tenía asimilado el desfase entre intención de voto y realidad como algo casi intrínseco a la naturaleza de sus votantes y del partido.

A las puertas de su tercer embarazo psicológico el 28-A, los vaivenes estratégicos a golpe de encuesta no parecen surtir el efecto deseado. Algunos de sus posibles votantes están desconcertados...

Ahora, a las puertas de su tercer embarazo psicológico en la noche del 28-A, los vaivenes estratégicos a golpe de encuesta no parecen surtir el efecto deseado. Algunos de sus posibles votantes están desconcertados. Se van a la Plaza de Colón con Vox y el PP; se acercan a la manifestación feminista del 8-M y en el último momento deciden que sí son feministas, pero liberales. Tras la manifestación de los jóvenes por el cambio climático, se declaran verdes y lo escenifican en medio de las Tablas de Daimiel, mientras Begoña Villacís es partidaria de suspender Madrid Central, a pesar de que se han reducido un 38% las emisiones contaminantes, según un estudio de la Universidad Politécnica.

NurPhoto via Getty Images
Albert Rivera en la manifestación por la unidad de España en la plaza de Colón.

¿Existe una estrategia detrás de esa ambivalencia, de las contradicciones o son solo ocurrencias a golpe de datos de encuestas? Los expertos en campañas consultados mantienen que Rivera es su principal estratega, siempre se ha fiado de sí mismo y no le ha ido mal. Pero también apuntan a que es un hecho que los votantes castigan esa ambivalencia a la que está llevándoles la inquietud ante el ascenso de Vox.

Por ejemplo, la decisión de poner un cordón sanitario al PSOE en el Comité Ejecutivo fue de Albert Rivera. “Acudió con todos los datos de encuestas y les advirtió de que perdían un chorro de votos a favor de Vox. Fue él quien propuso anunciar que no pactarían con el PSOE de Sánchez. Y pese a los reparos de Garicano y Villacís, salió adelante. Pero nadie les cree, y cuanto más repiten el ‘No’ al PSOE, menos les creen los otros partidos. Da la sensación de que según se mueve el viento, se pronuncian”, asegura un asesor político próximo a la formación.

Aunque hay unanimidad entre los politólogos en que han dejado el centro a Pedro Sánchez, todavía queda margen para romper con la tendencia de anteriores comicios.

Ciudadanos, además, es neófito a la hora de afrontar rebeliones internas, como la desatada a raíz de la bronca con las listas en Castilla y León, una sangría que no cesa y en la ya que ha intervenido la Fiscalía. Por primera vez, hay un grupo con cierto poder que está haciendo frente a la dirección, y que puede acabar con el discurso de limpieza del que ha hecho gala el partido. Un mal escenario que en campaña usarán sus rivales.

Aunque hay unanimidad entre los politólogos en que han dejado el centro a Pedro Sánchez, todavía queda margen para romper con la tendencia de anteriores comicios. “Si sube la participación les irá mejor, porque tiene un votante más centrado y moderado que dirá ‘lo menos malo para mí es Ciudadanos’. Los escaños que pierde el PP por Vox irán la mayoría al PSOE, pero otra parte también beneficiará a Ciudadanos. Así, el mismo número de votos que obtuvo la última vez, se convertirían en más escaños”. Lo que significa que puede ser llave de gobierno si suma con el PSOE

Aunque sigan diciendo que no. Ya se sabe, tanta negación es una afirmación. 

 

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