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19/10/2019 12:27 CEST

El tratamiento de los últimos casos mediáticos, a examen: "Los sucesos se han convertido en noticias del corazón"

Entrevista a la periodista Paula Corroto, que presenta su libro 'El crimen mediático: por qué nos fascinan las noticias de sucesos'.

El programa de AR
Ana Rosa Quintana durante su programa especial sobre el rescate de Julen el 25 de enero de 2019.

La tarde del 27 de febrero de 2018 España entró en shock. Un niño de ocho años llamado Gabriel Cruz desapareció en un recóndito lugar llamado Las Hortichuelas, en Almería. La agonía duró doce días.

Ana Julia Quezada, pareja sentimental de su padre, fue detenida con el cadáver del pequeño en el maletero de su coche. Este fue el último gran crimen mediático que llegó a la televisión. 

El caso de Gabriel Cruz se sumaba así a otros asesinatos mediáticos como el de Marta del Castillo, Diana Quer y el crimen de José Bretón, el hombre que asesinó y quemó a sus dos hijos. 

De estos casos habla la periodista Paula Corroto en su libro El crimen mediático. Por qué nos fascinan las noticias de sucesos, donde analiza cómo los medios de comunicación han abordado los crímenes más mediáticos de España en los últimos años. 

Con Alcásser empezó todo

El crimen de Alcásser es uno de los grandes casos de la crónica negra española. En noviembre de 1992 tres niñas adolescentes desaparecieron en la localidad valenciana. Los cuerpos sin vida de Miriam, Toñi y Desirée aparecieron setenta y cinco después. Fueron asesinadas después de ser torturadas y violadas. El tratamiento de este caso es el gran paradigma de lo que no se debe hacer en televisión. Y la pregunta es obligada, ¿estamos mejor o peor que en aquella época?

Para Corroto no hay duda. Estamos mejor: “Alcásser alcanzó un punto muy bajo en el tratamiento de sucesos. Por suerte y pese a cómo se han tratado casos como Marta del Castillo, Diana Quer y de Gabriel Cruz no se ha llegado a ese punto”. 

Libro Paula Corroto.
Portada del libro de Paula Corroto.

“Se hizo un tratamiento sensacionalista, amarillista, yendo al dolor por parte de las víctimas que yo creo que no nos hizo bien. Ahora no se han hecho programas de televisión como con Alcásser. No existe un programa como Quién sabe dónde con los padres desde el dolor buscando a sus hijas. Lo de Alcásser fue algo demencial y no se ha vuelto a hacer algo de esa forma. Se hacen cosas mal en tratamientos más actuales pero para mí aquello no se ha vuelto a repetir”, asegura la periodista en una conversación telefónica con El HuffPost. 

El caso Julen en televisión 

Aunque lo del pequeño Julen, el niño de dos años que murió al caer a un pozo en la provincia de Totalán (Málaga), no fue un crimen, el tratamiento mediático que se dio a este caso levantó ampollas en numerosos sectores de la población. 

Ana Rosa Quintana fue criticada por presentar un programa especial en la noche del viernes dedicado al rescate del menor. En laSexta, Manuel Marlasca apareció con un metro para ejemplificar cuánto quedaba para que los equipos de rescate llegasen al pequeño Julen. Y también fue criticado por ello en Twitter. 

“Con Julen se cruzaron varios límites. Mostrar cómo se iba a realizar el rescate minuto a minuto. Se dio la sensación de que podría estar vivo, cuando era imposible que doce días después una criatura de dos años pudiera estar con vida”, ha asegurado Corroto.  

Pero la realidad es otra. El programa especial de Ana Rosa por el caso Julen, con imágenes de fondo de una grúa cavando, fue el programa más visto del día. Un ejemplo que refrenda el subtítulo de este libro Por qué nos fascinan las noticias de sucesos. 

“Los sucesos siempre han tenido audiencia. Hay muy buenas crónicas de sucesos y siempre nos han fascinado. Leemos novela negra y crónica negra. Si a eso ya le das imágenes y especulaciones claro que engancha. Son los mismos mecanismos de un best seller o de una película. Es fascinante ver qué podría haber pasado y quién podría ser el asesino”, ha afirmado Corroto. 

De Marta del Castillo a Diana Quer

Como explica Corroto, el tratamiento de la desaparición de Marta del Castillo en 2009 comparada con la de Diana Quer, en 2016, es diametralmente opuesta y hay una razón de peso: las redes sociales

En el caso de la joven sevillana causó un mayor impacto en la sociedad porque, por primera vez, los medios tenían acceso a las redes sociales de la víctima y se podían conocer aspectos desconocidos de su vida personal. Y con Diana Quer todo eso se multiplicó.  

“En 2016 Twitter lo usaba ya todo el mundo. Los medios teníamos acceso a todas las redes de Diana Quer y a partir de ahí se podía especular”, ha explicado Corroto. La autora del libro pone el foco en los medios digitales que “buscan clicks” y que saben qué tipo de noticias funcionan. ” Y está claro que un suceso funciona”, ha asegurado. 

Ana Rosa y Susanna Griso, siempre señaladas

Si hay dos periodistas especialmente señaladas cuando irrumpe en España un suceso mediático son ellas: Susanna Griso, de Espejo Público, en Antena 3, y Ana Rosa Quintana, presentadora de El programa de AR, en Telecinco.  

Quintana, actualmente la reina de las mañanas, promedia un 20,7% de audiencia y Griso un 18,1%. Habitualmente, estos magacines están divididos en tres bloques: política, sucesos y corazón. En la segunda parte de estos programas se abordan desapariciones, asesinatos, peleas vecinales... todo puede ocurrir. En un intervalo de pocos segundos se puede pasar de hablar del caso de El Rey del Cachopo —acusado de asesinar a su novia— a comentar la última bronca en la casa de Gran Hermano. 

“Los sucesos se han convertido en noticias del corazón. Si tienes un material sensible tienes que tratarlo con sensibilidad. No es lo mismo un suceso que cubrir una fiesta, un desfile o Gran Hermano. La tele banaliza estos contenidos: te voy a dar dos horas para que estés en una montaña rusa. Puro entretenimiento con temas sensibles y dolorosos”, ha asegurado Paula Corroto. 

Por qué hay casos más mediáticos que otros

El eterno dilema. ¿Por qué los medios de comunicación prestan más atención a un suceso concreto que a otro? En España, según SOS desaparecidos, hay unas 14.000 desapariciones al año. 

Según la periodista Paula Corroto, hay dos factores que influyen en hacer que un caso sea mediático: los padres y el tipo de víctima. “Son los padres los que se ponen en contacto con los medios. Y no hay nada que criticar, lo que quieren es que el caso se mantenga vivo para que así se siga buscando a sus hijos”. 

El padre de Marta del Castillo llegó a montar ruedas de prensa en la puerta de su casa para atender a los distintos medios y así poder dar la información de primera mano. El padre de Mari Luz Cortés, Juan José Cortés, la niña de ocho años que fue asesinada en 2008 por Santiago del Valle, se ha convertido en en un personaje mediático. En las elecciones de abril de 2019 fue cabeza de lista por Huelva con el Partido Popular. 

“Los padres tienen derecho a explicar su dolor. Perder a un hijo tiene que ser un dolor tan grande... y encima que no se haya podido enterrar. Que se movilicen y que quieran penas más duras es normal, ahora bien, existe una responsabilidad en los medios y en los políticos. Llevar a un padre a un plató para llorar su dolor me parece poco ético. No estás informando de nada ni aportando nada, no sirve para nada”, sentencia Corroto. 

El tipo de víctima también influye en que la prensa y la sociedad se vuelque con un suceso. Los niños y las mujeres adolescentes son los dos estratos de la población más mediáticos. “Los niños generan atención porque son las víctimas más vulnerables. Y que le haya pasado algo a un niño o que alguien le haya podido hacer algo a un niño es algo que atenta contra nuestra ética. Es algo que no podemos asumir ni entender”, afirma la periodista. 

Por otro lado, las adolescentes —como Diana Quer o Marta del Castillo— entran dentro de lo que los norteamericanos llaman El síndrome de la adolescente blanca desaparecida. La posible agresión sexual a una mujer joven hace que la sociedad se paralice. “La violación es uno de los crímenes más execrables en nuestra sociedad. Las adolescentes generan un sentimiento de protección que no se tiene con mujeres de más de 30 y con los chicos”, cuenta Corroto.