POLÍTICA
29/04/2019 13:11 CEST

El triunfo de Abascal: “Vamos a poner encima de la mesa todos los debates que estaban prohibidos por la dictadura progre”

El líder de Vox se sienta con Ana Rosa Quintana tras entrar en el Parlamento con 24 diputados.

Europa Press News via Getty Images

Este domingo, cuando los resultados de Vox se estancaron en torno al 20%, una mayoría de los españoles empezaron a respirar tranquilos. Ahora, con los datos sobre la mesa, se podría leer como una tranquilidad intranquila. Los números no han sido tan buenos como auguraban. La formación ha conseguido “tan solo” 24 diputados, “una proeza”, en palabras de su líder, Santiago Abascal. La gran proeza de sacar a España de la diminuta lista de países europeos sin extrema derecha en sus parlamentos, que se queda reducida a Portugal, Irlanda, Luxemburgo y Malta. 

Después de una campaña de apariciones (a) medidas, Abascal ha vuelto a sentarse frente a Ana Rosa Quintana para evaluar los resultados electorales: “No teníamos expectativas pero hemos logrado algo importante; Vox se está consolidando y ahora tiene una voz en el Congreso que no va a poder ser distorsionada –por los medios de comunicación–”. 

 

Abascal ha pretendido aparecer como un líder diferente a los demás, sobre todo, a su antigua formación. “Vox no es el PP, es un partido nuevo, no es como los demás. Vox ha llegado y está llamado a un paulatino crecimiento en los próximos años”, ha afirmado.

Frente a su “victoria”, ha hablado de los “desastrosos” resultados cosechados por Pablo Casado, motivados por “sus bandazos y su falta de firmeza”. Abascal se ha referido de nuevo al PP como “la derechita cobarde” que no puede “dar lecciones” a Vox porque “no han cumplido las expectativas”.

Frente a esos calificativos para los demás, el partido quiere desprenderse de adjetivos que les colocan a ellos–ultraderecha– dentro y fuera de España, aunque resulta imposible después echarle un vistazo a su programa electoral o ver los apoyos que tiene en Europa. “No estamos preocupados por las etiquetas sino por llevar nuestro mensaje”, ha asegurado a Ana Rosa. Esa es su segunda gran victoria: “VOX va a poner encima de la mesa todos los debates que estaban prohibidos por la dictadura progre”.

 

“Vamos a seguir yendo a la raíz de las cosas, hablando con claridad, no vamos a andar con medias tinta. Lo que decimos no es de extremo sino de sentido común”, ha indicado el líder de Vox, antes de concretar cuáles son esas “cosas”. La “intervención de Cataluña” –en su programa, prometen la suspensión de su autonomía y la ilegalización de partidos que persigan la destrucción de la unidad territorial–, “la defensa de nuestras fronteras” –proponen incluso levantar un muro en Ceuta y Melilla– o la derogación de la Ley de Violencia de Género –porque dicen que ellos defienden la igualdad entre el hombre y la mujer–. “Vamos a dar voz a la gente que no la tenía”, ha proclamado el líder del partido que “no es de izquierdas ni de derechas”, sino “necesario”.

Esta no es la primera vez que el líder de Vox se sienta con Ana Rosa, pese a las continuas negativas dadas a otros medios e incluso los vetos interpuestos a algunos periodistas. “Algunos se han dedicado a distorsionar nuestro discurso”, se ha justificado Abascal, reconociendo también que han “minusvalorado” su capacidad de conforma la opinión pública. “Las redes sociales hacían llegar los mensajes con menos claridad”, ha reflexionado. Con su presencia en el Congreso de los Diputados no tendrán filtro. 

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