El vestuario de 'Cruella' o cómo pasar de soñadora a villana

La oscarizada Jenny Beavan da las claves de la película de Disney protagonizada por Emma Stone.
Emma Stone, caracterizada como Cruella
Emma Stone, caracterizada como Cruella

Para que la joven huérfana Estella pase a ser Cruella de Vil hacen falta una mala experiencia con la diseñadora más afamada de Londres y 47 cambios de vestuario. Ese es el apabullante número de looks que Jenny Beavan ha necesitado para plasmar en la gran pantalla la transformación de la villana de Disney que interpreta Emma Stone en la nueva adaptación de Cruella.

La película llega este viernes a las salas de cine y a Disney+, y el armario ejerce un papel fundamental para entender el personaje. La Cruella de esta nueva adaptación todavía no es la súper villana dispuesta a convertir dálmatas en abrigos, es una joven que quiere cumplir su sueño de ser diseñadora y que se rebela contra la baronesa Von Hellman, interpretada por Emma Thompson.

Por eso al principio el vestuario que luce Emma Stone es más discreto y menos glamuroso, transformándose en un estilo que bebe de la estética punk del Londres de los setenta, donde se desarrolla la acción. En un encuentro con periodistas, Beavan explicó que para trazar la imagen de Cruella tiraron de prendas vintage y de inspiración militar, para, en los últimos compases de la película, darle un punto más sofisticado y acercarla a la Cruella de Glenn Close.

Para la diseñadora de vestuario era importante plasmar el arco narrativo del personaje. “No hago moda, yo cuento historias a través de la ropa”, explicaba Beavan, que ha ganado dos Oscar por Mad Max: Fury Road y A Room With a View, en la charla. Uno de esos ejemplos de sofisticación de los que habla la diseñadora es el vestido rojo que Cruella lleva en una de las fiestas a las que acude.

El vestido rojo de Cruella
El vestido rojo de Cruella

Es una de las pocas veces que el rojo se introduce en el armario de la villana, donde priman el blanco y el negro. En el otro gran momento de moda de la cinta también está presente este color asociado a la pasión.

En una de las escenas, Cruella sube al tejado del coche de la baronesa Von Hellman, con una gran falda organza para la que hicieron falta 400 metros de tela cubriendo prácticamente todo el vehículo. Crearla fue una tarea titánica. “Estaba claro que teníamos que hacerla muy grande, pero ligera. Podríamos haber probado con seda, pero no quedaba tan teatral”, apuntó Beavan.

Cruella, en un momento de la película
Cruella, en un momento de la película

El equipo tuvo que coser y teñir cada capa a mano, más de 5.000 ‘pétalos’, para lograr el resultado deseado, con un efecto ombré logrado a base de tinte. Para asegurarse de que era lo que buscaban, probaron la falda en un doble de acción hasta que consiguieron lo que los espectadores verán en pantalla.

Para contrastar con la falda, Emma Stone viste una chaqueta militar con unas pronunciadísimas hombreras y cargada de cadenas y bandas, dando lugar a una poderosa imagen.

Y si Cruella es la vanguardia y el punk, la baronesa todavía no ha entrado de lleno en los setenta, por eso parte de su vestuario se inspira en los años sesenta. En la mayoría de sus atuendos se marca la cintura para estilizar la figura, en una referencia al New Look que Christian Dior popularizó a finales de los cuarenta.

La baronesa Von Hellman.
La baronesa Von Hellman.

Con el personaje interpretado por Emma Thompson, que tuvo 33 cambios de look, el equipo de vestuario aprovechó para introducir el color, escaso por la pasión por el negro de Cruella. Una decisión especialmente notable en el baile de María Antonieta, donde priman los colores pastel, además del toque años 60 que encaja con la personalidad de la baronesa.

Para lograr que el vestuario fuera realista, aunque sin perder el toque de fantasía, Beavan recorrió las tiendas a las que acudía de joven, revisó fotos de la época y se empapó de las revistas de moda de los setenta. El resultado hace que el armario de las protagonistas sea un personaje más de la nueva adaptación de Disney.

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