INTERNACIONAL
04/11/2020 19:56 CET | Actualizado 06/11/2020 15:52 CET

No eres el único que tiene dudas sobre lo que está pasando en EEUU: te las resolvemos todas

Es un lío: vamos a ver si nos aclaramos.

Elaine Cromie via Getty Images
Un contador de votos en Michigan, durante la jornada electoral de 2020 en Estados Unidos.

Las elecciones en Estados Unidos no han arrojado un vencedor claro y la “refriega”, tanto electoral como judicial, se está haciendo larga. 

Las preguntas principales, somos conscientes de ello, son quién va a ganar y cuándo lo vamos a saber. Pero todavía no hay respuesta para ellas. 

Sí la hay para algunas otras preguntas que plantea la jornada: qué necesitan Trump y Biden para ganar, cómo avanza el recuento o a qué se debe que casi todos teman una refriega judicial independientemente del resultado.

¿Cuándo se conocerá el resultado?

Ojalá lo supiéramos. Pero somos periodistas, no adivinos. El caso es que el recuento no ha terminado aún en estados clave para uno y otro candidato como son Nevada, Pensilvania, Carolina del Norte, Georgia y Alaska.

Vale, entonces, ¿en qué momento conoceremos al ganador de las elecciones?

Desde ya mismo hasta dentro de varias semanas. Pero todo indica que antes de este fin de semana ya conoceremos la identidad del próximo presidente de Estados Unidos, batalla legal mediante.

¿Cuántos estados quedan todavía por contar?

Cinco: Pensilvania (20 votos electorales); Georgia (16); Carolina del Norte (15); Nevada (6) y Alaska (3 votos electorales). Es decir, todavía hay 60 votos electorales en juego.

¿Cuándo terminarán el recuento?

Depende de cada estado. Nevada ha anunciado que continuará el escrutinio el jueves. El gobernador de Pensilvania es más pesimista y ve complicado tener el recuento hecho al final de esta jornada porque, asegura, el volumen de voto por correo ha sido muy alto: unos 3 millones.

A primer hora de este jueves el recuento continúa en Georgia. En Carolina del Norte la cosa va para largo, ya que pueden seguir llegando votos hasta el 12 de noviembre.

¿Qué necesita Biden para ganar?

Lo mismo que Trump: 270 votos electorales. El demócrata tiene actualmente 264, a los que tendría que sumar Nevada. De confirmarse su victoria en este, obtendría los votos electorales que necesita para ser investido presidente. También hay que estar atentos de Georgia: Biden consiguió ponerse por delante en ese estado el jueves por la tarde y Trump todavía no ha recuperado terreno.

Otra opción para la victoria de Biden es hacerse con Pensilvania, que concede 20 votos electorales y dos de los estados anteriormente mencionados. Este mismo viernes el candidato demócrata se ha puesto por delante en ese estado, con una diferencia de unos miles de votos. Parece que será para él, pues se estima que la mayor parte de los votos que quedan por contar, pertenecientes a dos zonas marcadamente demócratas, serán para él.

¿Qué necesita Trump para ganar?

Exactamente lo mismo que Biden: 270 votos electorales. Los números favorecen al demócrata, pero el todavía presidente aún mantiene opciones reales de hacerse con la reelección. Necesita 56 votos electorales más de los que ya tiene para alcanzar la cifra mágica.

Para ello precisa los votos electorales de Georgia (16), Carolina del Norte (15) —en ambos prácticamente tiene la victoria asegurada— y Pensilvania (20), donde lideró hasta a primera hora de la tarde, cuando Biden se puso por delante. Además debería conseguir Nevada (6).

En el caso de que Pensilvania —que a priori se ha erigido en uno de los estados clave dentro de los estado clave— cayera del lado demócrata, Trump tendría prácticamente imposible conseguir los 270 votos electorales.

Si un candidato consigue los 270 votos electorales, ¿ya es presidente?

Solo de forma oficiosa. El cauce oficial establece que el Colegio Electoral se reúna el 14 de diciembre para que sus miembros voten por el candidato que ganó en cada uno de los estados.

Los votos emitidos por los miembros de los colegios electorales serán contados el 6 de enero de 2021 y el 20 de ese mismo mes, el nuevo presidente o el presidente reelegido deberán jurar el cargo en el Capitolio. Debe ser ese día y no otro, por mucha batalla legal que haya.

Los miembros del Colegio Electoral, por cierto, no están técnicamente obligados a votar al candidato que ganó en su estudio. Es inusual que no lo hagan, pero podrían producirse sorpresas. Fue la gran esperanza que muchos demócratas tuvieron hace cuatro años con la elección de Trump: esperaban que alguno de los representantes modificase el sentido del voto. Obviamente, no ocurrió así.

¿Qué pasa si uno de los dos candidatos llega a 270 votos electorales pero tiene menos votos populares que su rival?

No pasa nada. El sistema electoral estadounidense contempla la elección indirecta, por lo que el candidato que logra los 270 votos electorales tiene prácticamente asegurada la elección, independientemente de los votos populares que consiga. Es lo que sucedió con Hillary Clinton: se impuso a Trump en votos totales pero no en electorales.

Los votos populares sirven para ganar esos votos electorales: cada estado concede un número determinado de ellos en función de su importancia y peso demográfico, de California, con 55 votos electorales, a Alaska, con 3.

¿Por qué habla Trump de “fraude” y de dejar de contar los votos?

Porque es Trump. Y lleva meses demostrando que en ningún caso va a aceptar por las buenas una derrota. Siente pavor hacia el voto por correo, que es la gran mayoría del que queda por recontar y que ya ha ido provocando giros en los recuentos de algunos estados. Dicho de una forma simple: con los votos recontados hasta el miércoles Trump ya se daba por ganador. Es como si un equipo de fútbol va ganando 2-1 en la primera parte y pide que se termine el partido porque evidentemente la victoria es suya.

De hecho, su equipo ha presentado demandas en varios estados para recurrir el recuento de votos. Varias de ellas han sido desestimadas. El presidente, que tanto en Twitter como ante la prensa ha acusado sin pruebas a los demócratas de querer “robar” las elecciones, ha diferenciado también sin base alguna entre “votos legales” y “votos ilegales. Ha anunciado que recurrirá ante el Supremo, no sé sabe aún con qué base.

¿Por qué el voto por correo está siendo tan determinante?

Este año, la pandemia de coronavirus ha provocado un aumento del volumen del voto por correo por razones de seguridad, para evitar contagios. Cada estado tiene su propia norma que regula el voto por correo. Pero, además, algunos estados exigen que el sobre con el voto esté sellado en un día concreto, que las firmas de los documentos que contiene sean idénticas, o que incluso esté escrita con un color concreto. Muchos ciudadanos se han quejado de que estos especificidades pueden ser usadas para invalidar votos con facilidad.

Se calcula que más de 100 millones de personas han votado por adelantado o por correo, una cifra sin precedentes que supone alrededor del 60% de todos los ciudadanos que acudieron a las urnas en 2016.

¿Puede alguno de los candidatos impugnar el resultado?

Puede. De hecho, es uno de los grandes temores de los demócratas desde que Trump empezara a sembrar dudas sobre el proceso electoral estadounidense.

Trump ha hecho exactamente lo que se temía: declarar su victoria la misma noche electoral y afirmar que se ha producido un “fraude”, en referencia a los votos por correo. Evidentemente, su lucha contra el voto por correo se alimenta del miedo a que esas papeletas lleven mayoritariamente el nombre de Biden. En general, los demócratas han preferido el voto a distancia debido a la pandemia; los republicanos, no tanto.

Si en algunos estados se presentan demandas para impugnar los resultados, finalmente tendría que intervenir el Tribunal Supremo de Estados Unidos, como ocurrió en el año 2000 por los votos de Florida, cuando el republicano George W. Bush ganó al demócrata Al Gore por sólo 537 papeletas después de que la Corte ordenara un recuento.

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