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16/10/2019 11:39 CEST | Actualizado 16/10/2019 11:39 CEST

Por qué el otoño le sienta tan mal a la izquierda

Pablo Casado es el "ganador por el momento" de la repetición electoral del 10-N, marcada por la sentencia del 'procés' y la exhumación de Franco.

GTRES
Iglesias y Sánchez

La sentencia del procésrompe la frialdad de un electorado desmotivado. La radicalización favorece a los extremos de derecha e izquierda, y aunque faltan elementos como la salida de Franco del Valle de los Caídos o el posible fallo de los ERE, Albert Rivera se hunde y Santiago Abascal y Vox suben  a tercera fuerza.

Pedro Sánchez tendrá que explicar qué estrategia diseñaron en Moncloa para llegar a esta situación que, en el mejor de los casos, le deja como en abril y ha puesto en marcha al PP de Pablo Casado, por ahora el ganador del momento. La caída de la hoja no le gusta a la izquierda.

Esta estación perjudica a Sánchez, Iglesias y a Errejón, que son más de primavera que de otoño. “Los otoños son peores para la izquierda, porque septiembre y la Diada en Cataluña reabren el problema territorial, mientras que en primavera, con el 8-M, el Día de la Mujer, la manifestación y las reivindicaciones sociales son importantes para reactivar al electorado progresista. O sea, aquí también hay un efecto clima” argumenta Belén Barreiro, fundadora y CEO de la agencia de investigación sociológica 40dB. Los datos le dan la razón.

En primavera son importantes para la izquierda el 8-M y las reivindicaciones sociales

 

El PP recorta cada día la diferencia que le separa del PSOE, y se sitúa a solo cinco puntos -o cuatro según qué demoscopos- , pudiendo incluso sobrepasar a los socialistas en una plaza tan preciada como Madrid. Vox rompe la tendencia y crece en intención de voto, mientras Ciudadanos se despeña. El panorama actual pinta un escenario post electoral en el que ninguno de los bloques podría formar Gobierno, con lo que estaríamos en una situación similar a la de las elecciones de abril pasado. Con un electorado tan desmotivado, que mucho se van a tener que esforzar los líderes para hacerle salir de casa.

“Si hubiera que medir la participación en las próximas elecciones por el interés que muestra la gente, las urnas se quedarían vacías. Al final los votantes acudirán a votar, pero van a ser más racionales”, apunta Narciso Michavila, presidente de GAD3, que considera que la participación caerá como ya sucedió en la repetición de las elecciones en el 2016 pero ni de lejos se hundirá como en Portugal.

EFE
Abascal, Rivera y Casado durante el 12-O

 

Las elecciones del 10-N no pueden tener menos sex appeal. Ha desaparecido de las calles el debate encendido sobre a quién votar, como si la rutina de ir a las urnas hubiera matado la pasión. “La frialdad que muestran los encuestados se puede traducir en desmovilización y eso afecta al PSOE”, observa un analista. “La baja movilización beneficia a Esquerra, a quien la CUP puede meterle un buen bocado, y a Vox”, aduce otro sociólogo.

Sin embargo, estos últimos dos días la sentencia del procés ha reactivado un poco el interés, haciendo repuntar la participación en torno al 68%, según varios de los consultados, una cifra menor que el histórico 75% de abril, pero  no está claro que se mantenga hasta la cita electoral.

El procés y Franco

Cómo marcará la campaña la sentencia o la exhumación de Franco son dos de las variables que más pueden influir en el voto. Los expertos coinciden en que queda todavía mucho tiempo para las elecciones, por lo que se pueden diluir las emociones y sentimientos de estos días. Pero es un hecho que la sentencia divide a la izquierda e insufla energía a la derecha, que viene usando el conflicto en Cataluña para pescar votos en el resto de España. De hecho, podría ganar en Andalucía, Valencia y Castilla y León. 

Los dirigentes de PSOE, Podemos y Más País, procuran evitar pronunciarse sobre las penas a los políticos catalanes porque crea problemas y perjudica su credibilidad, ya que a veces han adoptado una postura y en ocasiones, otra.

EFE
Manifestación en El Prat

La remontada del PP, al que Ciudadanos entregó el poder territorial que había perdido Casado en las autonómicas y municipales, se concreta gracias a la sangría de votos a la que se enfrenta Albert Rivera. No hay sociólogo que no haga un paréntesis para preguntarse de dónde salían los cálculos de Moncloa, como tampoco se entiende que los asesores que susurran a Rivera le hayan empujado a saltar al vacío. Las mujeres que movilizó Inés Arrimadas en Cataluña han abandonado en bloque a Ciudadanos y amenazan con quedarse en casa, tal y como apuntan los datos.

“Sánchez está jugando con fuego. Puede que con suerte, al final mejore y roce los 130, pero no va a sumar con nadie, solo con Casado. En ese caso, el líder del PP le tiene que pedir mucho porque sino muere. Ahora mismo el PP no para de subir. Si no mete la pata como en abril, tendrá un buen resultado”, apunta un solvente analista de datos. Las protestas y el clima que hay en Cataluña, que no favorecen a Sánchez, podrían ser neutralizados por el efecto Franco fuera del Valle de los Caídos, pero “se les puede cruzar en el camino la sentencia de los ERE” apunta otro experto, que sigue sin entender la estrategia que han diseñado en Moncloa.

Entre el 30% y el 40% de los electores decidirá durante la campaña

Entre un 30% o 40% de los votantes decidirá qué papeleta elige durante la campaña, aunque se moverá dentro de cada uno de los dos bloques que se han formado. Tanto los de izquierdas como los de derecha barajarán entre las tres opciones que tienen, pero no saltarán de un bloque al contrario.

Van a ser los ciudadanos a los que les toque dar una lección de responsabilidad a los políticos yendo a votar. Sin tener en cuenta que los mismos que les han obligado a ir de nuevo a las urnas porque pasaron ampliamente de ponerse de acuerdo, ahora no dejan de prometer que esta vez sí que apoyarán la formación de un Gobierno. 

 

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