Elon Musk, el controvertido millonario con los ojos en Marte que se ha hecho con Twitter

Los negocios, las polémicas y el lado más personal del fundador de Tesla y SpaceX.
El empresario Elon Musk, en una rueda de prensa tras un lanzamiento de SpaceX.
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El empresario Elon Musk, en una rueda de prensa tras un lanzamiento de SpaceX.

Es el hombre más rico del mundo —lo dice Forbes— y está detrás de muchas de las empresas tecnológicas más potentes del momento. Y este lunes ha añadido a su colección la red social Twitter, tras aprobarse la OPA que ha lanzado este jueves por la red social por 44.000 millones de dólares.

En las últimas semanas su nombre ha estado por todas partes, ya fuera por el tuit que escribió sobre España que despertó las respuestas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del exministro Pedro Duque, o por el juicio por difamación que acaba de comenzar entre Johnny Depp y Amber Heard, en el que figura en la lista de testigos. Su nombre está hasta en la sopa pero, ¿quién es Elon Musk?

De Zip2 a Tesla y SpaceX

Nacido en Pretoria (Sudáfrica) en 1971, su historia comienza como la de otros todopoderosos de Silicon Valley: despuntando en programación desde bien pequeño. En 1989, tras el divorcio, su madre se trasladó a Canadá con él y sus dos hermanos, Kimbal y Tosca. Se licenció en Economía y Física y en 1995 trató de conseguir un trabajo en Netscape pero su curriculum no impresionó. Como contó en una entrevista, se presentó en las oficinas y se quedó plantado en la entrada para intentar hablar con alguien, pero le pudo la timidez: “Estaba demasiado asustado como para hablar con alguien, así que me fui”.

Al poco, con su hermano Kimbal y un amigo fundó su primera empresa, Zip2, uno de los primeros servicios de mapas y direcciones por internet. Después vino X.com, una especie de banco online que acabó fusionándose en el año 2000 con otra empresa y derivó en PayPal. Con su venta a eBay dos años después se embolsó 180 millones de dólares, de los que 100 fueron para crear la empresa de vehículos espaciales SpaceX; 70 para fundar Tesla, de coches eléctricos, y los 10 restantes a SolarCity, especializada en energía solar.

Musk, presentando unos modelos de Tesla producidos en la planta de Gruenheide.
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Musk, presentando unos modelos de Tesla producidos en la planta de Gruenheide.

Como figura en su web, “como cofundador y director general de Tesla, Elon supervisa el diseño, la ingeniería y la fabricación a nivel mundial de todos los vehículos eléctricos, productos de batería y productos de energía solar de la empresa” y como diseñador principal de SpaceX, “supervisa el desarrollo de cohetes y naves espaciales para las misiones en la órbita de la Tierra y, en última instancia, en otros planetas”. Sí, su objetivo es más lejano: conseguir llevar humanos a Marte.

Otras dos empresas figuran en su cartera: es director de Neuralink, que desarrolla “interfaces cerebro-máquina de ancho de banda ultraelevado para conectar el cerebro humano a los ordenadores” y creó The Boring Company, para la construcción de túneles de manera rápida y transportar personas a alta velocidad —suya es también la propuesta del Hyperloop—.

No le ha ido mal con todos estos proyectos, y se puede comprobar de un rápido vistazo a esta gráfica de Forbes sobre la evolución de su riqueza:

Captura de pantalla de la web de Forbes.
FORBES
Captura de pantalla de la web de Forbes.

A todos estos nombres de empresas suma ahora el de Twitter. Hace una semana ya se convirtió en el accionista mayoritario y este lunes se ha hecho con el 100% de la compañía, tras lanzar su OPA.

“Invertí en Twitter porque creo en el potencial de ser la plataforma para la libertad de expresión en todo el mundo y creo que la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia funcional. Sin embargo, desde que hice mi inversión me he dado cuenta de que la empresa no prosperará ni servirá para este imperativo social en su forma actual. Twitter necesita transformarse en una empresa no cotizada”, aseguró en la carta remitida al consejo de administración.

Se desconoce cuánto cambiará Twitter ahora, pero la gran incógnita es si, en aras de la libertad de expresión, permitirá la vuelta del vetado Donald Trump. Además, en las últimas semanas ha ido explicando que está a favor del código abierto, de eliminar los bots y del ansiado botón de editar tuits, aunque con algunas limitaciones.

Un agitado historial amoroso

En numerosas ocasiones su vida personal ha saltado a los tabloides por su agitada vida sentimental. Su primera mujer fue la escritora canadiense Justine Wilson. En 2002 fueron padres de un niño, Nevada Alexander, que falleció con 10 semanas por el síndrome de muerte súbita. Más adelante tuvieron cinco hijos: unos gemelos y unos trillizos.

Se separaron en 2018 y el millonario pronto conoció a la actriz británica Talulah Riley, con quien tuvo numerosas idas y venidas: se casaron en 2010, se divorciaron dos años más tarde, pero se recasaron en 2013. Sonada fue su siguiente relación, con la actriz Amber Heard —exmujer de Johnny Depp—.

Elon Musk y Grimes en la Gala Met 2018.
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Elon Musk y Grimes en la Gala Met 2018.

En 2020 tuvo un hijo con la cantante canadiense Grimes, al que llamaron X AE A-XII Musk. Rompieron, pero a finales del año pasado retomaron la relación. En marzo se supo que han tenido una hija por gestación subrogada. Su nombre, Exa Dark Sideræl.​

Opiniones controvertidas

En mayo del año pasado protagonizó un monólogo en el famoso programa Saturday Night Live en el que afirmó que tiene el síndrome de Asperger —“Sé que a veces digo o posteo cosas extrañas, pero es simplemente cómo funciona mi cerebro”, dijo— se rio de sí mismo por su tono de voz monótono y por su afición a causar revuelo en las redes sociales (como muestra, cuando se burló de los pronombres inclusivos).

Musk, nombrado persona del año por TIME en 2021 “por crear soluciones para la crisis existencial y representar las posibilidades y peligros de los titanes tecnológicos” y ser responsable de “pilotar las transformaciones más disruptivas y atrevidas de la sociedad”, cultiva también una faceta como filántropo.

Sus ideas políticas son difíciles de definir, puesto que ha donado tanto al partido republicano como al demócrata —“Para que tu voz se escuche en Washington, tienes que hacer una pequeña contribución”, ha justificado—, y ha criticado a ambos bandos. Como recoge The Independent, ha llegado a describirse como moderado, socialista y socialmente liberal y fiscalmente conservador, por lo que llegaron a la conclusión de que ”él es su propio tipo de tecnócrata: un ingeniero talentoso y un gran nerd que piensa que los ingenieros y los nerds pueden diseñar mejores sistemas de gobierno y economía que los que existen actualmente”.