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27/09/2019 07:18 CEST | Actualizado 27/09/2019 07:18 CEST

Empate técnico a ineptitud de los políticos de España y Reino Unido

En España la fragmentación va para récord, y mientras tanto la patronal y los bancos se frotan las manos.

themotioncloud via Getty Images

Reino Unido y España están envueltos en este 2019 en un periodo de crisis política y democrática con muchos paralelismos. Si bien habría que decir que la diferencia es que en el caso británico esta crisis no solo pone en la balanza quien dirigirá el país, sino también, un cambio fundamental en cómo se relacionaran con Europa, y el resto del mundo.

Los paralelismos entre los dos países no solo se ven en el hartazgo de sus poblaciones por las decisiones o no-decisiones de los representantes políticos de ambos estados.

Una de las similitudes en el momento histórico de ambos países es en una falsa muerte del bipartidismo, que parece que ha dado paso a un bibloquismo.

Este bibloquismo en la práctica no es real, y solo se da la firmeza de bloque en la derecha de ambos países. Nada nuevo en la izquierda, o quizás debería decir centro e izquierda, por separado, donde como en la vida de Brian, tenemos al Frente Popular de Judea y al Frente Judaico Popular, enfrentados.

En España la fragmentación va para récord, y mientras tanto la patronal y los bancos se frotan las manos. Es un hecho que cada vez que hay una posibilidad de cuatro años de estabilidad y de revertir políticas de recortes en derechos laborales y ciudadanos, nuestros Sánchez e Iglesias particulares lo tiran a la basura.

No quisiera pensar que ese centro de Sánchez esté más cerca de esa derecha de Rivera que de la izquierda de Iglesias.

Pero en Reino Unido, sin un 15M de por medio, hubo un cambio en Labour que a facciones del partido y la izquierda en general entusiasmó con la llegada del mesías particular, Jeremy Corbyn.

Este señor era la última esperanza, el Sanders británico, el Podemos dentro del PSOE, la izquierda de puñetazo en la mesa y poner los intereses de la clase trabajadora por encima de la City, las clases dominantes elitistas, y una obsoleta Cámara de los Comunes donde los representantes poco representan a la mayoría trabajadora. 

En España la fragmentación va para récord, y mientras tanto la patronal y los bancos se frotan las manos.

La llegada de Corbyn en plena crisis por el Brexit no ha ayudado a la campaña por mantenerse en la Unión Europea por dos factores claves:

El primero y principal, es la visión utópica de Corbyn, de que la Unión Europea es un ogro capitalista y que Reino Unido tendría mejores derechos sociales y laborales, y unicornios, fuera de esta organización. Y digo utópica, ya que Reino Unido es otro de los países en los que la alternancia política hace que aquello que la izquierda hace lo deshace la derecha 4 años después, y viceversa.

La Unión Europea, a través de sus directivas, logró por ejemplo que los junior doctors (aquellos empezando su trabajo como médicos) dejaran de lado un sistema inhumano, sin casi límites de horas, y por los que eran pagados muy poco, y se obligara a que cambiara por unos horarios y condiciones propias de Europa en 2019, y no la Inglaterra victoriana.

La segunda razón por la que Labour está “sentado en la valla” que dicen en Reino Unido, sin decantarse, es por arañar los votos de aquellos exvotantes del partido laboralista que se decantaron por el partido xenófobo UKIP… es decir quieren recuperar a los xenófobos como sus votantes. Bajo la promesa de reconciliar al país, no solicitan revertir el Brexit y seguir en la Unión Europea, como sí han hecho en el partido Liberal, que será el gran beneficiado.

La comparación se puede llevar también al ámbito regional.   

Mientras en España ahora se habla de esa España vacía, y hay comunidades como las Castillas o Extremadura, por poner un ejemplo, que llevan lustros quejándose de que parecen no existir en las decisiones en Madrid, en Reino Unido esto sucede en el Norte de Inglaterra, con zonas azotadas por la falta de inversión.  

En Reino Unido, para mantener a Yorkshire, a Tyne and Wear, Durham o Lancashire contentas, se habla de invertir billones en la volver a crear esa  Northern Powerhouse, descentralizar la economía y mover la riqueza, localizada principalmente en el sur, con más del 30% del PIB en el área de Londres (Greater London). 

Si bien en Reino Unido se plantean esta inversión, en España hay regiones que seguirán olvidadas, y ni intención hay de reparar la falta de inversión e interés.

En ambos países también tienen arrinconadas las discusiones de independencia de parte de sus territorios, con diferencias en la actitud de los gobiernos centrales, e incluso en el origen de esta aspiración, pero en esta camisa de once varas hoy decido abstenerme. Soluciónenlo los políticos que para eso les pagan. 

Una de las similitudes en el momento histórico de ambos países es en una falsa muerte del bipartidismo, que parece que ha dado paso a un bibloquismo.

Pero, seguimos con muchas más similitudes en el momento político, y mientras en Reino Unido la Corte Suprema ha declarado la suspensión del Parlamento como ilegal, y la presidenta de esta corte, Lady Hale, ha dicho que “los efectos en los fundamentos de la democracia fueron extremos”, en España han sido las hordas de tuiteros, tertulianos y población en general la que mostró su hastió con el anuncio de nuevas elecciones.  

Boris y Pedro jugaron con sus reglas, para ser beneficiados.

Boris intentando quitar la voz a los parlamentarios, que en uso de los instrumentos políticos podrían, como ya han hecho, votar por imposibilitar la salida sin tratado, y que corriera el reloj hasta el 31 de octubre. Y Pedro haciendo uso de la negación a gobernar ahora, con la promesa de que su partido sacará mayor rédito en elecciones en noviembre, y sin preocuparse si en la aritmética electoral restará poder a los partidos que se hacen llamar izquierda. 

Un último paralelismo es el que nos une a los emigrantes españoles en Reino Unido y a los británicos en España. 

Nadie nos pregunta, nadie nos informa, y llevamos en el limbo más de 3 años. Pero aquí más culpa tiene sin duda el Gobierno británico, que son los que están tomando decisiones unilaterales, mientras el Gobierno español ofrece reciprocidad... pero con Boris Johnson, la reciprocidad de nada es igual a nada. 

 

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