BLOGS
25/02/2020 09:21 CET | Actualizado 25/02/2020 09:21 CET

En defensa de los impuestos

¿A quién beneficia la quiebra de las pensiones o de la sanidad pública?

PM Images via Getty Images

Un día, hace un decenio más o menos, un amigo tuvo que contratar una limpieza profunda de un jardín en la provincia de A Coruña, y la retirada masiva de trastos de una casa. Cuando fue a pagar la factura le preguntan si la quería con IVA o sin IVA, advirtiéndole la amable oficinista que si la quería ‘legal’ iba a costarle unos cientos de euros más. Le contestó escuetamente un “¿y con qué dinero hacen por aquí las carreteras y pagan a los médicos y a los maestros del sistema público?”. La contestación, en lenguaje actual en Internet fue ‘épica’: “Hombre, vistas así las cosas.…”

Pues así hay que verlas cuando, por ejemplo, se altera el gallinero del fondo a la derecha con la ‘tasa Google’ y la ‘tasa Tobin’ que quiere aprobar el Gobierno de España con el carácter más inmediato que se pueda ‘ir pudiendo’. Es una evidencia y por lo tanto no necesita demostraciones, porque ya está achidemostrado, que el mundo de ayer ha cambiado y que ya nada, excepto las piedras y alguna otra excepción, verbigracia la extrema derecha, la extrema izquierda y los populismos de campanario sean de modestas ermitas o soberbias catedrales medievales, es igual a como fue hace cinco, diez, quince años.

El trabajo que en los 70 hacía una oficina de telégrafos con un jefe y cinco empleados lo hace ahora cada persona que tenga un móvil: los correos electrónicos, el wassap, los mensajes, Twitter, Instagram, etc. no son sino los telegramas del siglo XXI.

El negocio digital es fabuloso, y no me gusta emplear esta palabra porque la emplea hasta el empalago el tuitero en Jefe Donald Trump, y allá quien le votó con su conciencia. Pues bien, las grandes empresas que mueven el mundo digital, hay ocasiones que en algún país, caso español, cotizan algo más que un humilde autónomo atosigado por las deudas, con cientos o miles de millones de euros en facturación. Poco a poco estos gigantes que han venido de la mano del prodigioso mundo del chip van a actuar como la voraz depredadora sin escrúpulos United Fruit Co. en Centroamérica: se quedarán con todo el negocio menos los restos y cotizarán no donde hacen el negocio y están los clientes sino en EEUU, que tiene famosos paraísos fiscales, o donde les convenga. ¿Y de qué van a vivir las naciones? ¿Cómo se puede proteger a los trabajadores esclavos modernos obligados a disfrazarse de falsos autónomos de los abusos de los poderosos oligopolios globales?

Un impuesto que viene, porque no hay más remedio y además de justo es necesario es la famosa ‘tasa Tobin’, que gravará con un 0.2% la transacción de acciones en compañías de más de 1.000 millones. Ya los medios de comunicación  adictos, y los esbirros embozados de las redes sociales, pronostican el caos porque esto, aseguran, repercutirá “gravemente” (encima) en los pequeños ahorradores. Un 0.2% para un ‘pequeño ahorrador’, que al ser pequeño y humilde, uno de los de la clase media machacada por la crisis y la gestión neoliberal la compra-venta puede ser de unos pocos cientos o algunos poquísimos miles. Los mismos que claman contra los peligros del aumento de la presión fiscal (y no tienen en cuenta la presión arterial de los estafados, de las preferentes, por ejemplo) no paran de denunciar que las pensiones están en peligro, que la universidad necesita más presupuesto de investigación, que no hay profesores suficientes ni en primaria ni en secundaria ni en la superior, que hay que meter euros  chorros en la España vaciada y en la agricultura… a la vez que defienden una cosa y su contraria, como que hay que cuadrar el círculo sin aumentar los ingresos. 

Probablemente nunca la ‘tasa Tobin’ alcanzará el porcentaje que cargan los bancos a la gente corriente por tener sin mover unas acciones de un cliente.

Sin embargo hay un ‘impuesto’ (porque no es voluntario) del que no hablan y que afecta también a los pequeños ahorradores de sus lágrimas de cocodrilo, aquellos que tienen en el banco unas docenas o un par de cientos de acciones de Telefónica (de cuando las Matildes), que les regalaron sus abuelas o tías solteras hace treinta o cuarenta años. El banco cobra 5 euros al año por ‘mantenimiento de cuenta’, una cuenta que le obligan a abrir sólo para esto, porque las otras no valen por lo visto; para 2020 algunas entidades anuncian subidas en las distintas modalidades, como un 0.16% en custodia y administración de valores mediante anotaciones en cuenta; un 0.20% fijo por servicio de intermediación (robótica, of course)  en mercados de valores de renta variable…. 

Pues así como las entidades financieras cargan la comisiones que les da la gana, y el pequeño ahorrador ha de resignarse al ‘lexatin’ o a la vaselina, con el consentimiento  sentimiento de los ‘reguladores’ del mercado y las instituciones de vigilancia del ídem vigilan preferentemente los intereses de las grandes el Estado –que somos todos y para todos, hay que recordarlo– puede hacer lo mismo. Probablemente nunca la ‘tasa Tobin’ alcanzará el porcentaje que cargan los bancos a la gente corriente por tener sin mover unas acciones de un cliente. 

Hay un principio irrenunciable para que la democracia sea sana, y no esté bichada por dentro como un queso de Cabrales, que a pesar de so es bocato di cardenali, o llena de agujeros, como un Gruyere, que algunos dicen que como tiene agujeros, y los agujeros no engordan, son buenos para la dieta, y este es el principio de la igualdad. Los impuestos, según la Constitución del 78, han de der progresivos ( el que más tiene más paga) pero no confiscatorios. Por ello, han de ser igualmente progresivos para todos. Si un funcionario o un empleado contribuye según su nómina, eso debe ser aplicable con carácter general. Lo que es injusto es que se produzca una excepción mediante un trato favorable a los ricos y muy pero que muy favorable para los muy, pero que muy ricos. Pero claro, no hay que olvidar que una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero, y que siempre los defensores del capitalismo de amiguetes ( para eso es la desregulación) van a defender a los que, antes o después, le pagan. O son ellos mismos los propios interesados. 

¿A quién beneficia la quiebra de las pensiones o de la sanidad pública? ¿ A quién perjudican estos dos nuevos impuesto apenas enunciados y a los que aguarda un trámite tortuoso lleno de ‘altas presiones’? La respuesta nos acercará a la verdad, y la verdad además de hacernos más libres permite a la ciudadanía corriente tener más datos a la hora de votar.

No es verdad que vayan a repercutir en el consumidor por lo menos más de lo que repercuten los demás impuestos o tasas. En este mundo desquiciado y manipulado en que vivimos, hasta el aumento del 50% al 75% de la subvención al transporte de los residentes en Baleares o Canarias al final, por arte de birlibirloque, a quien más ha beneficiado es a las compañía aéreas, que han encarecido el precio del billete “porque ha aumentado la demanda”, explican imperturbables y sin reírse.

¿A quién beneficia la quiebra de las pensiones o de la sanidad pública?

Entre tanto Trump amenaza a Europa, que ya tiene en estudio avanzado estos discretos impuestos a los gigantes (o monstruos) de Internet y a las transacciones financieras, con sus habituales amenazas de ‘fantásticas’ represalias, que vienen a ser la trasposición a la UE por los EEUU de la ‘doctrina Breznev’ de la soberanía limitada de los países ‘satélites’ del ‘Pacto de Varsovia’. 

Hay mucho trastornado suelto: un ‘famoso’ terraplanista americano se estrelló días pasados al fallarle el cohete casero con el que quería ascender para fotografiar la Tierra desde algo más de mil metros de altura y demostrar que el planeta era plano. Los minutos de gloria que quiso conseguir solo duraron unos pocos segundos. 

Trump está empeñado en que sus tecnológicas americanas hagan su nada santa voluntad como la hizo la ‘United Fruit Company’ en la América bananera. Pero o tempora, o mores, que decían los romanos. A nuevos tiempos nuevas fórmulas impositivas. La Unión Europea no puede subsistir si pierde una buena parte de los impuestos que cobra y que ya están yendo a USA directamente o indirectamente a través de Estados low cost fiscal. 

El presidente USA piensa que hay que hacer como John Wayne decía en una película: “un rifle siempre gana a un colt”.

Pero hay muchas excepciones…

 

HEINEKEN PARA EL HUFFPOST