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02/04/2021 07:26 CEST | Actualizado 02/04/2021 09:32 CEST

En Roma con los del Opus Dei se habla sin tapujos

Entrevista con Isabel Sánchez Serrano, secretaria de la Asesoría Central del Opus Dei.

Alicia Romay
Isabel Sánchez Serrano, secretaria de la Asesoría Central del Opus Dei.

Fue muy al principio de mi llegada a Roma y saliendo de la oficina de prensa de la Santa Sede en la plaza de San Pedro que caminando con una colega delante del palacio que alberga El Sant Uffizio - La Congregación para la Doctrina de la Fe, el edificio de la Inquisición, nos detuvimos a saludar a una persona. Una vez que terminaron de intercambiar saludos, me presentó y charlamos animadamente durante unos minutos. Era un español nacido en Barcelona que vive en Roma hace tiempo. Un hombre correctísimo, simpático, muy educado y cercano. Cuando nos despedimos me ofreció su tarjeta de visita y mi amiga y yo nos marchamos.

Cuando volví a la oficina y organicé mi despacho, vi la tarjeta que me había dado y me quedé sorprendida al ver que se trataba de uno de los directivos del Opus Dei. Mi sorpresa fue mayúscula pues este encuentro me hizo recordar mi llegada a España como jefe de prensa del Colegio de Abogados de Madrid en 1984 que en aquel momento estaba muy de actualidad el juicio de alguien que se murmuraba que pertenecía a la Obra. Pero nunca se dijo abiertamente, nunca me dio su tarjeta y sinceramente nunca pude hablar con nadie abiertamente del tema.

En el Opus Dei hay una mujer que manda y mucho, una mujer con gran presencia, formación y personalidad, es Isabel Sánchez, vive en Roma desde 1992 y dirige la Asesoría Central. Un Consejo de mujeres que orienta al prelado de la Obra.

Isabel ha publicado recientemente un libro titulado Mujeres brújula en un bosque de retos y después de leerlo he querido mantener con ella un encuentro en persona y conocerla más en profundidad y lo he podido hacer sin ningún tipo de obstáculo.

Me citó en la casa madre de la Obra en Roma. Una casa que ocupa toda una esquina en el barrio de Parioli y en donde están los restos del fundador del Opus Josemaría Escrivá en la capilla que se encuentra en el mismo edificio.

Al llegar le comenté que había tenido oportunidad de conocer la sede cuando acababa de llegar a Roma. Me señaló que en mi visita anterior había entrado en la zona de los hombres y que este lado de la casa en donde nos encontrábamos era en donde estaban ubicadas las mujeres.

Entramos en una salita muy acogedora y empecé con las preguntas que pensaba que muchas de ellas no iban a ser contestadas. Le pedí si le importaba que la grabara y le hiciera fotos conforme fuera desarrollándose la entrevista. Aceptó con gusto todas mis peticiones.

En algunos pasajes de su libro habla de su infancia, de su padre médico, de su madre y de sus tías que son educadoras.

PREGUNTA - ¿Qué fue lo que más se le quedó grabado de los libros de anatomía de la consulta de su padre?

RESPUESTA - Me quedó el asombro por lo humano, el que el hombre es un misterio y que está tan bien hecho. Más allá de los libros, muchas veces acompañaba a mi padre en su consulta, me gustaba ver quién entraba y quiÉn salía, me parecía una profesión muy humana. Mi padre me señaló que todo lo que escuchara durante la consulta no podía salir de allí, que era como una confesión: “lo que yo haga con un paciente se queda en el ámbito secreto”. Y toda esa parte del respeto a las personas fue lo que me llamó muchísimo la atención

P - ¿Y de su madre educadora ?

Yo me quedo con cómo educaba. En el libro cuento ese abrazo, el perdón, esa pregunta suya ”¿verdad que no lo vas a hacer más?”, que era como una afirmación, lo vi en ella y también en mis tías.

P - ¿Cómo le llegó la llamada para ser parte del Opus Dei?

Un día caí en la cuenta de que —como le ha pasado pero en el plano humano a Steve Jobs— todo mi pasado estaba teniendo un sentido y que si había conocido el Opus Dei era por algo. Dios me lo hizo ver muy claramente: “tú eres parte”.

P - ¿Por qué dedicar su vida a la Obra y no ingresar en una congregación o un convento?

R - Porque yo nunca me vi con una vocación religiosa, siempre me he visto trabajando en el mundo, inclusive siendo médico, ir a Australia, curar el cáncer… Siempre me he interesado por las causas humanas. Nunca se me ha pasado por la cabeza retirarme del mundo.

Yo nunca me vi con una vocación religiosa, siempre me he visto trabajando en el mundo

 

P - ¿En su libro habla de la importancia de mirar en los ojos, que hay detrás de los ojos?

R - Detrás de los ojos está el alma entera. Es un poco una metáfora, es no pasar tan corriendo enfrente de otro que no se dé cuenta quién eres, dónde está, qué le está pasando, de dónde viene. Mirar a los ojos es mirar pausadamente: “esto que tiene es alguien que viene de un sitio y va a otro, que tiene unas intenciones”

P - ¿Quién es el que le ha dejado más huella en su vida en los viajes que hace con frecuencia por su cargo en el Opus Dei?

R - Pues una de ellas se llama Susana, que muere en paz después de haber perdonado a su marido después de haberla abandonado, como es capaz de sobreponerse y de pisotear el rencor por aquellos a los que ama, que no era el marido sino sus nietos y sus hijos.

P - Los jóvenes y el multitasking,¿qué hay que hacer?

R - El multitasking puede ser bueno para ciertas cosas, pero si no nos permite reflexionar, si no nos permite concentrarnos, causa ansiedad, porque es atender una cosa detrás de la otra. Reflexionar después de contestar y preguntarse ¿y esto a mí qué me ha dejado? Que lo que vivamos nos enriquezca de verdad, que no sean tan liquidas y que no dejen huella

P - En momento de pandemia, ¿qué recomienda?

R - No querer abarcar más de lo que podemos, esto pone muy nerviosa, ni planificar lo que no se puede planificar. Concentrarnos en lo que sí podemos hacer y hacerlo con pasión, hacerlo con amor .

La pandemia nos ha dado un buen frenazo y ahora sí podemos, si queremos mirar más a los ojos, dedicar mas tiempo a las cosas, responder a esa persona que nos ha escrito.

P - Que difícil debe de ser entender a cincuenta mil mujeres de 70 países. ¿Cómo se prepara?

R - Lo que hago es escuchar a esa persona desde donde habla, conocer en su lugar físico las circunstancias. Eso no me lo puedo imaginar y voy. Es importante ir y leer, inclusive leyendo novelas, para situarme en el alma de esa persona.

P - Dentro del feminismo hay variantes. ¿Cuáles son para usted para entender el término?

R - Puedo decir que el feminismo como yo lo entiendo, por que no me da miedo decir que soy feminista, que está apoyada en la verdad cristiana muy básica que es la igualdad entre el hombre y la mujer. Eso es muy cristiano, eso es Jesucristo en acción. Por eso no me da miedo decir yo soy feminista. Si es promulgar esta igualdad, yo soy feminista. Si es buscar la igualdad de oportunidades en muchos sitios donde todavía no las hay. Ser feminista es aceptar todo lo que la mujer es sin querer borrar nada de lo que ella es, con su maternidad, un feminismo con sus potencialidades para crear nuevas oportunidades, si se queda cerrado se queda estéril.

No me da miedo decir yo soy feminista"

P - ¿Qué debería de hacer entonces la mujer para que el hombre la siguiera y la apoyara más ?

R - Yo creo que ya hay muchos hombres que creen en la mujer y la valoran. La novedad es que la mujer ha aparecido en nuevas esferas en donde antes no estaba. Quizá lo que debemos hacer es hacernos valer porque valemos. Demostrar la valía profesional con respeto y diálogo y tener una buena ambición, porque cuando la mujer tiene una buena ambición quiere hacerlo y llegar a lo más alto, para hacer crecer a otros, sin anular a nadie. Necesitamos esa ambición y esa fuerza.

P - ¿Quién es para usted la persona que le ha dejado más huella en su vida?

R - Kike Gómez Haces ha dejado en mí  la huella y un legado, ha dejado todo esto, ganas de servir, ambición, amor al mundo, con sus sombras y sus luces, ha dejado ganas de disfrutar de las cosas buenas.

P - En su libro Mujeres Brújula en un bosque de retos hace referencia a la solidaridad, a atreverse más, también dice “hay gente que le tiene miedo a Dios” y en otro momento dice “el arte de recomenzar”: ¿Me podría comentar cada apartado?

Solidaridad: A veces nos creemos que estamos haciendo el bien y no estamos haciendo el bien, no siempre para ayudar hay que poner algodones. Para ayudar a veces hay que poner alcohol y que escueza un poco. En esta sociedad que tiene miedo a hacer sufrir a veces nos perdemos la oportunidad de hacer el bien.

Atreverse más: Atreverse más es tener la fuerza suficiente para comprometerse con la justicia, y no siempre la tenemos, a lo mejor teóricamente sí, pero en el justo momento no. A mí me gustaría que pasara que todos quisiéramos ser mejor de lo que somos. La fuerza de amar.

Hay gente que le tiene miedo a Dios, que parece el guardia que me va a venir aquí a decir, esto no, esto tampoco y que nos va a poner mil limites y mil pegas y en realidad lo que va a hacer es enriquecernos.

El arte de recomenzar: es super humano porque somos falibles y tenemos que saber volver a empezar, volver a empezar siempre pase lo que pase, y en cada herida que se queda allí como en forma de mapa a lo largo de nuestra existencia nos puede hacer muy ricos, no vale negar lo que hemos hecho mal, lo que nos nos ha salido tan bien, los fallos, las equivocaciones. Aprovechémoslo y reconozcámoslo, saquemos de esa experiencia  y vamos a salir mejores, pero vulnerables y falibles. Que nadie nos convenza de que tenemos que ser perfectos.

Y ya cuando faltaba poco para finalizar el encuentro me habló con emoción sobre Harambee, la ONG española que ha decidido otorgar becas a 100
mujeres africanas durante 10 años de modo que puedan venir cada año 10 personas a Europa a completar sus estudios con el compromiso de volver a
su lugar de origen a revertir con lo que hayan aprendido.