POLÍTICA
30/04/2020 15:12 CEST

En busca de la expansión real de la Covid-19: así funciona el estudio serológico que empieza hoy

Las 60.000 personas que participan en la encuesta se enfrentan a un pinchazo en el dedo y a una extracción de sangre opcional.

JAVIER PORTILLO
Dos profesionales de enfermería salen del centro de salud de Majadahonda, en Madrid.

Suena el timbre. Se abre la puerta y aparecen Desiré León y Vanessa Bonivento, profesionales de enfermería de la Comunidad de Madrid. Ambas saludan con gafas, guantes y un kit de recogida de muestras. Las dos van enfundadas en uno de esos equipos de protección que aisla del Covid-19. 

Ambas, de 27 y 42 años respectivamente, forman parte del equipo de 30 enfermeros y enfermeras que desde este jueves entran en los domicilios de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid para recoger sangre que permitirá conocer la expansión real del virus en España. Lo mismo están haciendo los sanitarios del resto de autonomías.

Lo primero que hacen al llegar a uno de los cinco hogares diarios que visitan es identificarse. Las dos inciden en este punto, porque el ministerio de Sanidad ya ha advertido sobre bulos y estafas que están circulando, como que se solicitan datos bancarios. Una vez identificadas, reparten mascarillas a todos los miembros de la familia seleccionada.

La enfermera cuenta que piden a las familias que les dejen una superficie amplia y que la limpien con lejía para poder dejar el materialVanessa Bonivento, enfermera.

Desiré León y Vanessa Bonivento han sido reclutadas por la Gerencia de Atención Primaria para trabajar en el equipo especial de lucha contra la pandemia. “Nos han contado el objetivo [del estudio], qué es lo que tenemos que hacer cuando estamos en las casas; un recordatorio de cómo utilizar los equipos de protección individual, cómo salir de las casas; dónde almacenar la información y qué hacer con las muestras recogidas”, cuenta Bonivento, sevillana afincada en Madrid.

Antes de entrar, y ya con los equipos de protección, esta enfermera cuenta que piden a las familias que les dejen “una superficie amplia y que la limpien con lejía para poder dejar el material”. Después piden a los participantes que firmen el consentimiento. Las dos agradecen contribuir a “uno de los primeros estudios de esta magnitud que se va a hacer en el mundo”, como precisó la directora del Instituto de Salud Carlos III, Raquel Yotti.

Este organismo es el que ha diseñado el estudio en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística, que se ha encargado de dotarlo de la mayor representatividad posible. En total, Sanidad espera disponer de la información de 60.000 personas, 6.000 de ellas de Madrid. Por delante, mucho trabajo, porque los 30 enfermeros y enfermeras visitarán, solo en Madrid, 2.000 hogares.

Una entrada y salida segura de cada casa

Es fundamental que tanto la entrada en la vivienda como la salida se produzcan en condiciones de máxima seguridad. A pesar del estricto protocolo el ambiente es cómodo y distendido. “Cuando llegamos nos reciben muy bien. Estamos gratamente sorprendidas, porque hasta ahora nadie ha rechazado hacerse ninguna prueba. Hasta los niños lo hacen encantados. Solo si vemos a alguno muy nervioso con la venopunción —extracción de sangre a través de una punción en la vena—; no se le hace”, cuenta Bonivento mientras su compañera asiente.

El gerente adjunto asistencial de Atención Primaria, Jesús Vázquez, explica que la prueba consiste en dos pinchazos: uno en el dedo, llamado digitopunción, y una extracción de sangre tradicional, la venopunción, que es optativo.

La digitopunción se practica con un test similar al de embarzo y en 10 minutos detecta la presencia o no de dos tipos de inmunoglobulinas, es decir, de anticuerpos: IgM, que son los que se generan al comienzo de una infección, e IgG, que son más duraderos y dotan de inmunidad a largo plazo. El tiempo es importante. Tanto que las dos enfermeras llevan un cronómetro.

Los anticuerpos IgM, en caso de aparecer, “revelan que estás en una fase temprana de la infección”, aclara el gerente adjunto asistencial. Y los IgG, que estás en una fase avanzada e incluso que la has superado hace tiempo.

La extracción de sangre a través de la venopunción “busca una confirmación más fehaciente” del contacto de una persona con el virus, matiza Vázquez. Pero el plazo para que esa sangre no se eche a perder y se pueda analizar con fiabilidad es de 4 horas. Por eso, una vez se recoge, se envía con la mayor rapidez posible a un laboratorio para que la analice.

Las dos profesionales anotan los resultados en un papel que posteriormente plastifican y también desinfectan. Además, la familia debe contestar, aunque ya por teléfono, a un cuestionario rápido con preguntas para saber si ha habido un diagnóstico previo de la Covid-19 entre alguno de los miembros y para detectar la presencia o antecedentes de síntomas compatibles con la enfermedad.

Cuando Desiré León y Vanessa Bonivento tienen las muestras recogidas y la información lista, nada más salir de la vivienda se desinfectan y se ayudan una a la otra a retirarse los equipos de protección. Después ponen rumbo a otro domicilio. Pero otro equipo volverá dos veces más a esa casa cada 14 días a realizar el mismo proceso.

El macroestudio se llevará a cabo durante ocho semanas y, como explica Vázquez, no busca diagnosticar la enfermedad, sino conocer el patrón de transmisión del virus. También dentro de los hogares. Por eso, el estudio se seroprevalencia permitirá “ver los contactos y cómo puede evolucionar” la epidemia. Se deja 14 días entre visitas por ser el plazo máximo de incubación. De esa manera, si alguien se contagia entre visitas se puede detectar.

“Si se le detecta a alguien los anticuerpos que advierten de su contacto con la Covid-19 se le recomienda que se ponga en contacto con su centro de salud”, aclara el gerente. Puede ocurrir que alguien esté infectado y no lo sepa al no haber desarrollado ningún síntoma.

JAVIER PORTILLO
Desiré León, junto a las muestras de detección de la macroencuesta serológica.

Antes de conseguir entrar en las casas, Desiré León y Vanessa Bonivento han contado con la ayuda de sus compañeros de primaria que contactaron por teléfono con los hogares, pidieron el consentimiento de la familia y concertaron la cita.

Ambas profesionales están tranquilas, cuentan, porque tienen material de sobra para poder trabajar seguras. En un primer momento se llegó a valorar que fueran militares quienes tomaran las muestras, pero finalmente están siendo los servicios de salud de las distintas comunidades autónomas los encargados de facilitar la logística; el desplazamiento con los vehículos, etc.

Vázquez explica, además, que los test de digitopunción que ha suministrado Sanidad son fiables. “Tienen una sensibilidad superior al 80%”, explica. Por eso se muestra confiado. Los primeros resultados se podrán conocer si todo va bien y se cumplen los pasos a partir del próximo 10 de mayo, cuando se estima que habrá finalizado la primera oleada.

Esos resultados preliminares permitirán a las autoridades tomar mejores decisiones y adaptar las fases de la desescalada a la presencia y la expansión real del virus. Serán de gran ayuda para avanzar hacia la nueva normalidad que el Gobierno prevé que alcanzaremos a finales de junio, previo viaje por las fases que abren y cierran las posibilidades de movimiento de los ciudadanos.

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