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03/11/2020 10:35 CET | Actualizado 03/11/2020 10:35 CET

Entre la estupidez y el trastorno mental

Algunos pensadores de hace 3.000 años ya advertían que el hombre tiende a repetir los errores y que todo lo pasado volverá...

A. Tristán
Imagen de archivo de un hombre paseando por la Calle Mayor de Triana en Las Palmas de Gran Canaria con un cartel contra las religiones. 

Vivimos tiempos apasionantes… y muy productivos para el campo de la psicología social y la psiquiatría, a pesar de que la en la Biblia se advertía, fíjense ustedes lo adelantados que estaban algunos pensadores de hace más o menos 3.000 años, que el hombre tiende a repetir los errores y que todo lo pasado volverá. 

Pone los pelos de punta. Hay veces, encima, que una nube de locura colectiva se apodera de las sociedades, y mucha gente cree de repente en los Reyes Magos, ignorando, a pesar de las evidencias, que son los padres en realidad. Esto no es nuevo. Pasó en Alemania cuando millones de alemanes votaron a Hitler. Digan lo que digan los buenistas crónicos, esos alemanes resultaron ser unos tontos y además unos irresponsables. Eso lo han reconocido todos sus dirigentes democráticos. Lo evidente no suele necesitar demostración… excepto aún en España y otras excepciones más o menos pintorescas pero, todas ellas, caldo de cultivo para posteriores dramas. 

Hay un caso muy actual y no tan lejano: el reaccionarismo polaco de la extrema derecha política y religiosa abanderada por Kaczynski y su partido retro y meapilas, Ley y Justicia. Aunque por escasa diferencia ha vuelto a ganar las elecciones, pero ha llevado tantas veces el cántaro del dogmatismo a la fuente, que ya se ha agrietado. 

El Tribunal Constitucional, manejado abiertamente por el Gobierno, ha declarado fuera de la ley incluso el aborto por malformación del feto, haciéndole el juego a la muy poderosa e influyente jerarquía católica. Pues bien, la católica Polonia ha resultado menos católica de lo que aparentaba. Cientos de miles de personas, mujeres sobre todo, se han echado a la calle, se han manifestado delante de los templos, no siempre resignadamente… Algunos testigos de las revueltas han dicho que el clima es parecido al de la España de la guerra civil. La alianza de la derecha ultra conservadora con la iglesia nacional-católica acostumbrada a mandar suele ser una mezcla explosiva al cabo de un tiempo. El efecto retardado diluye la sensación  de peligro.

Es como quien vive en las laderas de un antiguo volcán, extinguido hace mil años, en unas islas volcánicas donde los sismógrafos no paran. Hay quienes construyen casas de papel, sin ninguna medida de prevención. Otros tratamos de adelantarnos y como suele decirse, curarnos en salud incluyendo cimientos y otros elementos antisísmicos, aunque aumente el presupuesto y la hipoteca.

Hoy mismo veremos si EEUU sigue un rumbo antisistema y errático que le conducirá el fracaso y la confrontación interna, al desastre económico y social y a la insignificancia estratégica y diplomática

Estos días el mundo vive acongojado con la mera posibilidad de que los estadounidenses reelijan al presidente Trump, a pesar de que ya no es un presunto matón, mentiroso, ignorante y trastornado, sino que lo es efectivamente. En la gran democracia americana había una serie de elementos que estaban fuera del debate político: los contrapoderes definidos en la Constitución, el Tribunal Supremo como un instrumento de neutralidad judicial, las reglas del juego, la libertad de prensa, la lealtad institucional, una Presidencia que una y no que separe y divida…

Todo eso lo está trastocando el gran mentiroso americano. Así y todo, con la ayuda de unas redes sociales que canalizan y agrandan las mentiras y el engaño como inmensas tuberías de aguas residuales a la inversa, llevando la mierda a los domicilios, millones de norteamericanos siguen creyendo en él. 

Claro que en ese inmenso país también hay muchos terraplanistas, muchas sectas esotéricas, muchos locos con un kalasnikov y hasta con lanzagranadas que añoran los tiempos del lejano Oeste, muchos integristas religiosos que creen en el fin del mundo bíblico, inminente, muchos negacionistas de todo lo que está demostrado fehacientemente por la ciencia... Este tramposo y corrupto evidente ha llegado al colmo: hay pensadores que no descartan que pueda dar un golpe de Estado. 

A la vista de la ‘corte’ trumpiana, la propia supuesta vidente Esperanza Gracia que vemos a veces en España cuando zapeamos por la madrugada, podría ser perfectamente secretaria de Estado Mental de Trump. “Hola –dice todas las noches– dentro de unos minutos comienza el programa del horóscopo. Pero si es ahora cuando hay algo que te inquieta, te atormenta, te perturba, puedes llamar al teléfono 806538XXX y te ayudamos como venimos haciendo hace muchíiiisimo a resolver tus problemas para que seas muuuuchooo máaas feliz…”. Ahí queda eso. 

Ya veremos hoy mismo si EEUU sigue un rumbo antisistema y errático que le conducirá el fracaso y la confrontación interna, al desastre económico y social y a la insignificancia estratégica y diplomática en el concierto mundial, como un elefante en una cacharrería, o si, en cambio, vuelve por sus fueros, rescata la Ilustración y finaliza la era de los desaguisados trumpianos. Estamos en unos días decisivos.

Qué contraste con Francia. El presidente Emmanuel Macron no ha dudado en defender los valores de la República de libertad, igualdad y fraternidad, y los que de ellos se derivan, y ha plantado cara al islamismo radical. No solo al violento y asesino, sino también al que desde hace tiempo intenta crear un estado o estaditos califales dentro del Estado, amenazando a la República con ámbitos en los que se aplica la sharia y se predica el integrismo, zaguán del yihadismo. 

Este discurso, ante una realidad que existe no solo en Francia, también en ciudades de Inglaterra, en Bélgica, en Alemania… tiene un coste: ha soliviantado al islamismo político, como al turco de Erdogan, que para asentar su ‘sultanato’ quiere borrar la memoria laicista de Ataturk, el fundador de la Turquía moderna. Como es lógico, este movimiento pone punto y final a la utopía de una Turquía moderna y democrática en la UE. Proclamaba un iluminado vecino de Las Palmas de Gran Canaria frustrado con los curas: “Todas las religiones son malas”. Sobre todo, si no se sabe distinguir una metáfora de una  realidad.

A estas alturas no hay disculpa posible para las frivolerías y la inacción. Confinar por días es una pura subnormalidad, visto lo visto, que ha sido demasiado

Decía La Fontaine que “todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que se ponga de moda”. En España, Madrid, lo certifica cada día con el ‘gobierno de perdedores’ e iluminados encabezado por Isabel Díaz Ayuso. El factor Ciudadanos, que está manteniendo una actitud muy sensata y ‘unionista’ en la pandemia, no consigue anular la frivolidad sectaria e indocumentada de una presidenta impensable, orgullosa de su enciclopédica ignorancia. 

En realidad en la comunidad madrileña el PP(I) y Vox son una misma cosa, para desconcierto y desgracia de los ciudadanos. Los abascalianos –suena a secta americana– están defendiendo estos días a los ultraderechistas, anti-sistemas y vándalos que hacen barricadas en las calles para pedir ‘libertad’ y protestar contra el confinamiento… a la vez que apoyan a la Policía que los combate. Esta cínica y premeditada esquizofrenia en la promoción de altercados y la inestabilidad coincide con la combativa e irresponsable estrategia de Díaz Ayuso contra el Gobierno, sean cuales sean las decisiones del Ministerio de Sanidad y de los expertos, que tantas y tan coincidentes opiniones a favor de los confinamientos severos para frenar los contagios dan en los medios de comunicación. 

Al final, Ayuso contra el mundo mundial. Inmune al ridículo, y al daño que su actitud ocasionará a corto plazo a personas reales, porque a fin de cuentas “los sueños, sueños son”. 

A estas alturas no hay disculpa posible para las frivolerías y la inacción. Confinar por días es una pura subnormalidad, visto lo visto, que ha sido demasiado: hay una experiencia basada en más de un millón de contagios y más de 50.000 muertos reales, y de los casi 36.000 fallecidos ‘oficiales’, unos 10.500 en la capital de España. No es como cuando apareció el coronavirus, que no se sabía nada de él, o muy poco, y que llegó a confundirse incluso por muchos expertos con una nueva gripe y había que ir explorando su comportamiento, los medios para paliar sus efectos, empezar los estudios para una posible vacuna… mediante el clásico método del cubilete de prueba y error que es la esencia del método científico.

Pero hoy, si algo está claro, aparte del uso de mascarillas, el distanciamiento físico interpersonal, la ventilación… es la trinchera del confinamiento hasta que tenga efecto y ‘aplane’ la curva. Reino Unido confina. Francia confina. Portugal confina. Italia confina, casi toda España confina… etc..  Díaz Ayuso por lo visto ha entendido mal y lanza al aire entre grititos de autoestima alegres manojos de confetis. ¡Hala!, y que siga el riqui raca. Hasta que a ella y a Abascal se les atraganten los entierros y funerales. Pero ya se confesarán con los curas que ha contratado la CAM.