POLÍTICA
25/04/2019 07:51 CEST

Alberto Garzón: "El PSOE está más cerca de Ciudadanos que de un cogobierno con nosotros"

Entrevista al líder de IU y candidato de Unidas Podemos por Málaga

CARLOS PINA

Recta final de campaña. España se enfrenta a una cita histórica en las urnas el próximo domingo. Anda recorriendo kilómetros por toda España Alberto Garzón, como ‘número uno’ por Málaga de Unidas Podemos, y cree que están remontando las previsiones a la baja de las encuestas. Es lo que le dice su olfato político.

Una campaña atípica, en la que intenta despejar ese creciente dogma de que el PSOE es el voto útil y reclama un Gobierno de coalición. Solo Unidas Podemos, entiende, puede garantizar que sea un verdadero Ejecutivo de izquierdas. Apenas respira entre acto y acto, aunque ha conseguido zambullirse algún rato en Costumbres en común, de E. P. Thompson.

¿Cómo has visto los dos debates televisivos?

He visto muy bien a Pablo Iglesias, el único candidato que ha hecho propuestas sin entrar en el barro al que empujaban el resto de aspirantes. Hay consenso generalizado de que ha sido el mejor, incluso entre quienes quizás no nos van a votar el domingo. El resto mantuvo una actitud absolutamente irresponsable e impropia de la democracia, incluso sin entrar en los contenidos.

¿Cómo va esta campaña?

Es muy atípica porque hemos tenido la Semana Santa por medio. Pero tenemos la sensación de que vamos hacia arriba, estamos remontando las encuestas del inicio de campaña. Estamos sabiendo conectar con un sector de la sociedad que estaba indeciso. Aunque está todo muy abierto, somos optimistas.

CARLOS PINA

Uno de los grandes ejes de la campaña es el mensaje del PSOE concentración del voto útil para frenar a la derecha y la ultraderecha. ¿Cómo se combate eso?

Sobre todo, explicando la realidad. El PSOE tiene entre sus hipótesis acabar gobernando con Ciudadanos y contando con su apoyo, no es una novedad ya que lo intentaron en 2016 con los mismos actores: Pedro Sánchez y Albert Rivera. En segundo lugar, el PSOE se enfrenta a limitaciones importantes. Lo hemos puesto de relieve en los últimos meses, les hemos dicho que había que regular el precio de la vivienda y no se han atrevido. Les temblaron las piernas. Lo mismo en el caso de Alcoa y sistemáticamente cuando se enfrentan al poder económico. Por lo tanto, la única candidatura que puede garantizar blindar los servicios públicos es la de Unidas Podemos.

Estamos remontando las encuestas

No te convence mucho lo que dijo Pedro Sánchez de que no estaba en sus planes pactar con los que le habían puesto un “cordón sanitario” (Cs)...

No. Además de que ha habido ya otras declaraciones en el sentido contrario y se trata de una frase suficientemente ambigua, estamos hablando de un proceso de campaña electoral que después va a ser reubicado. Ya pasó en 2015, Cs y PSOE se atacaron de forma muy hostil y un mes más tarde estaban pactando. Es importante poner encima de la mesa las propuestas y ver hasta dónde son capaces de llegar. Las del PSOE en los últimos días han sido renunciar a la derogación de la reforma laboral y a la laicidad del Estado. Apuntan a una convergencia con un pacto más a la derecha.

Existe en los últimos días la sensación de que hay mucho voto oculto para Vox. ¿Crees que hay tanto? ¿Qué va a pasar en las urnas con la formación de ultraderecha?

Estamos ante un fenómeno nuevo, con tantos partidos políticos compitiendo por tantas circunscripciones y con una formación de la que apenas tenemos la experiencia de Andalucía y que fue sorprendente para todo el mundo. Vox representa un partido franquista de clase alta y de impronta neoliberal. Le quita votos al PP y Cs. Va a ser una novedad cómo se van a distribuir los votos de la derecha. Pero si la gente de izquierdas va a votar, eso no debería suponer un gran problema porque creo que España es sociológicamente de izquierdas.

CARLOS PINA

¿Crees que hoy por hoy gana el bloque de la izquierda o tiene miedo a que sumen las derechas?

Creo que caben todas las opciones, no es fácil hacer una predicción. Sería muy precipitado. Pero tenemos claro que cuanto más fuerte sea Unidas Podemos, más fácil será que las políticas que se hagan después sean de izquierdas y que las derechas se queden fuera de juego. Eso tiene sentido incluso de voto estratégico: hay muchas provincias donde el sufragio a Unidas Podemos le quita el escaño a las derechas.

Vox es un partido franquista de clases altas

Empezaron de guante blanco, pero hay una guerra ya abierta entre Rivera y Casado.

Una disputa por el liderazgo, pero sus matices son sobreactuados. Comparten eje político y económico hacia el neoliberalismo y en contra de las familias trabajadoras. Eso lo pone de relieve el pacto al que han llegado en Andalucía, además de que van juntos en Navarra.

Vas de ‘número uno’ por Málaga, uno de los grandes bastiones del PP en Andalucía. ¿De verdad se nota ese desmoronamiento de los populares del que hablan las encuestas?

Está todo muy abierto tanto en el ámbito general como en el de la derecha. Es difícil de predecir, hay un posible voto oculto que nos va a sorprender. Estamos haciendo una campaña destinada a movilizar a la izquierda. Si la izquierda vota y los barrios populares lo hacen, desde luego le podemos dar una vuelta muy grande al país para blindar los servicios públicos y avanzar hacia un país más progresista y de valores y principios de izquierdas.

En su provincia, el PP hizo uno de los fichajes más mediáticos: Pablo Montesinos. ¿Cómo va el duelo con el periodista?

He tenido ya muchos debates con él. La verdad, se agradece un tono distinto. No cabe ninguna duda de que pertenecen al mismo proyecto político, que perjudica a las familias trabajadoras. Pero es una persona con la que puedes dialogar, cosa que es difícil con gente como Rivera y Casado, que elevan la crispación.

Y diferencia con el tono de Cayetana Álvarez de Toledo y su “dicen sí, sí, sí hasta el final”. ¿Qué te pareció?

Cayetana creo que representa un espacio político clasista y machista. Eso es independiente de que sea una mujer, así quedó de relieve en aquel debate. Entendemos que nuestra sociedad tiene que asumir e integrar los valores feministas y sus demandas. Una de ellas se refiere a las agresiones sexuales y pasa por entender que todo lo que no sea un sí es un no.

Cayetana Álvarez de Toledo representa un espacio político clasista y machista

¿Dan por hecho el apoyo de los independentistas a un posible Gobierno PSOE-Unidas Podemos?

No se puede dar por hecho nada, en estos momentos es muy precipitado. Todo está muy abierto. Hay que centrarnos en este momento en ver qué dice la ciudadanía.

¿Qué ha pasado con aquello de acabar con el régimen del 78 y ahora llevar el programa en forma de Constitución?

Es perfectamente compatible, siempre lo hemos defendido. Ya Julio Anguita en los noventa planteó que nosotros renunciábamos a la línea tradicional del PCE precisamente por el incumplimiento del pacto social que había inserto en la Constitución. Denunciamos que no se cumple en aspectos fundamentales de derechos sociales y exigimos cambios al mismo tiempo que permitan mejorar la sociedad. Es fácil de entender: preservamos y defendemos que se cumplan derechos como el de la vivienda al mismo tiempo que derogar el 135. Es viable y coherente. No queremos hacer tabla rasa ni nunca lo hemos pretendido. Entendemos que las constituciones son las cristalización de correlaciones de fuerzas en un momento dado y que allí había cosas positivas y negativas. Queremos seguir avanzando, eso significa el proceso constituyente: ser capaces de abrir a reformas una Carta Magna que tiene todavía muchos elementos perversos.

¿De qué quieres ser ministro?

Es una cuestión que ahora mismo está encima de la mesa como hipótesis, pero no es desde luego una prioridad. Lo es conseguir el máximo voto posible de la gente de izquierdas y movilizar. Cuando tengamos todos los resultados, valorar los escenarios posibles sin descartar ninguno. Es todavía muy precipitado y considerando, como decía, que entre las hipótesis manejadas por el PSOE creo que está más cerca de buscar un apoyo en Cs que de un cogobierno con nosotros.

SOMOS LO QUE HACEMOS