POLÍTICA
23/05/2019 07:46 CEST

De la Torre (PP): "No debe haber víctimas en fosas, es un tema humano"

Entrevista al alcalde de Málaga, la mayor ciudad gobernada por el Partido Popular.

Políticamente, representa la enésima reivindicación del centro y, más que alcalde de Málaga, a Francisco de la Torre (Málaga, 1942) se le conoce como Paco. 

Ambas cosas conforman su marcar personal, un distintivo fraguado durante los 19 años que lleva comandando la Casona del Parque –así se conoce al Consistorio establecido entre los dos símbolos de la ciudad andaluza: la Alcazaba y el mar–. 

Asumió la Alcaldía en el año 2000, después de que Celia Villalobos escalara a ministra de Sanidad en el Gobierno de Aznar. Hasta ese momento, en esa marca personal de la que hablábamos no aparecía el PP. Ahora, pese a que es el popular más importante que gobierna en una gran ciudad, hay quien lo pone en entredicho. Y es que el PP no siempre ha sido su casa.

De la Torre abandera “la moderación del centro” y reconoce que su política tiene incluso “detalles de centro izquierda”. A sus 76 años, su bagaje es mayúsculo. Dice que comenzó en política con la intención de fortalecer el centro desde la UCD de Adolfo Suárez aunque su disolución le llevó a guardarle luto 13 años. Primero como independiente y después como afiliado, se acercó a un “PP centrado” en los años 90. Y ahora pretende revalidar su cargo por quinta vez consecutiva. 

Convencido municipalista, ha transformado Málaga con una convicción inexorable –a veces con todos y otras contra todos–. Es un animal político sin tapujos. Para la gente, Paco es Málaga. Para el PP, es un verso suelto, astuto y calculador, un jugador de tiempos que sabe perfectamente dar la estacada final. Para los periodistas, es un hueso duro de roer, educado y amable en las formas pero diestro ante preguntas incómodas. Y así lo demuestra en esta entrevista.

Su discurso se basa en destacar la potencialidad de Málaga y posicionarla como referente, andaluz, español e incluso europeo. ¿Está lista la ciudad para disputarle la capitalidad a Sevilla?

No tenemos el deseo de disputar ninguna capitalidad a ninguna ciudad. Simplemente queremos que Málaga aporte a España y a Andalucía todo lo que pueda aportar. Está claro que Málaga es una ciudad referencia en el plano cultural, atractiva para proyectos tecnológicos y talentos, y todo sin descuidar sus barrios. Hoy se habla de Madrid, Barcelona y, detrás, Málaga. Hay una imagen nueva de una ciudad creada en las últimas décadas, potente y que antes no existía. Hemos hecho una transformación que ninguna otra de España ha hecho sin acoger una expo, unas olimpiadas o ser capital autonómica. 

Hace unos días coincidió con Manuela Carmena, que además de afirmar que no tendría ningún pudor al votarle hizo una oda a la vejez. Puede ser que para contestar a las calificaciones de algunos de sus compañeros de filas –Cayetana Álvarez de Toledo dijo que su forma de hacer política es “ñoña, pueril y senil”–.

La edad te da una perspectiva más enriquecedora, una experiencia que puedes poner al servicio de los ciudadanos. Piensas más las cosas, juzgas desde distintos ángulos los problemas y tienes una capacidad de consenso mayor. Te permite tener más empatía, ponerte más en la posición del otro.

Las leyes de limitación de mandato me parecen algo un poco artificial

Con 76 años, pretende revalidar por quinta vez consecutiva la Alcaldía. ¿Qué opina de las leyes de limitación de mandatos?

No lo veo lógico, me parece un poco artificial. La limitación de mandatos debe ser una cuestión de los propios ciudadanos. La gente es quien tiene el poder para considerar que los responsables políticos ya no tienen interés, o lo tienen en otra cosa, en servir a los ciudadanos. Cuando te sientes con fuerza, con ilusión, con proyecto, útil y crees que la ciudadanía te tiene afecto y confía en ti, por qué no seguir adelante.

Sea como fuere, en la Alcaldía o en la oposición, en los próximos cuatro años ha de enfrentarse a un importante reto: su sucesión. ¿Estaría a favor de que fuera a través de un proceso de primarias?

No es un tema que dependa de mí, es el partido quien decide. Yo soy candidato porque el partido me lo ha pedido y yo acepté y, de la misma forma, al partido le corresponderá en su momento decidir qué debe hacer. Ahora no está instalado en las normas del PP abrir un proceso de primarias, pero creo que no sería malo. No es un procedimiento necesario, pero sí un ejemplo de maduración democrática y se puede y debe dar gradualmente. Lo mismo ocurre con el tema de las listas abiertas, que es una reflexión que es conveniente que se vaya haciendo. 

Europa Press News via Getty Images

Dice que es candidato porque su partido se lo pidió. Pero seis meses antes de que usted confirmara que repetiría como alcaldable, la secretaria general del PP de Málaga afirmaba en medios de comunicación que Elías Bendodo, entonces presidente de la Diputación de Málaga y desde principios de 2019 consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, sería “incuestionable” el candidato. 

A mí me lo pidieron Elías Bendodo y Juanma Moreno, responsables provincial y autonómico del partido por entonces. Nunca he estado en un empeño de ser candidato. Es más, mi familia y mi mujer no eran partidarias. Se me ofreció, lo reflexioné, puse mis condiciones y aquí estoy. Esto es todo lo que puedo decir. La misma persona que usted dice que iba a ser el candidato vino a pedírmelo. Tendría que preguntarle a ellos.

En 2011, el PP de Málaga tenía seis diputados en el Congreso de los Diputados; ahora, dos. En 2012, había en el Parlamento andaluz ocho populares malagueños; ahora cuatro. ¿Cómo valora estos números?

No son resultados buenos, es evidente, es un descenso significativo. Pero las municipales son diferentes, los electores eligen a la persona.

¿Por eso es tan difícil encontrar un guiño al PP en su cartel electoral?

No ha sido premeditado, se ha puesto el énfasis en que la candidatura local, con nombres y apellidos y con un trabajo previo. Eso pasa no solo en el PP, hay otros candidatos, como el de Sevilla, que ponen el acento en la persona y no en el partido. La candidatura es un tema local.

Sáenz de Santamaría tuvo una falta de sensibilidad con Málaga

Apoyó a Pablo Casado en las primarias. ¿Por qué?

Primero apoyé a María Dolores de Cospedal y luego a Pablo Casado. Siempre he tenido buena consideración de Soraya, pero hemos tenido divergencias en dos temas políticos importantes para Málaga: el informe CORA, que pretendía deshacerse de organismos que no se creían necesarios, entre ellos, el consorcio para la construcción del Auditorio de la Música de la ciudad, un proyecto en el que he puesto mucha ilusión. Hubo una alianza de los gobiernos nacional y autonómico para que el informe fuera hacia adelante y encontré una posición férrea por parte de la entonces vicepresidenta del gobierno. El segundo tema fue la Agencia Europea del Medicamento, que saltó a la palestras tras el Brexit. Málaga se postuló como candidata y me vi solo, no tuve el apoyo de Soraya, que secundó la candidatura fallida de Barcelona, que era contradictoria con la situación que presentaba. No hay razón ideológica, sino una concreta: la falsa de sensibilidad, la incomprensión, a Málaga.

Habla de discrepancias. Me gustaría que me dijera si concuerda con la opinión de Pablo Casado en algunos asuntos concretos. Por ejemplo, criticó el efecto llamada del Aquarius mientras que usted se ofrecía a acoger en Málaga a 30 de los refugiados a bordo. 

Distingo entre refugiados, a los que debemos darles todas las facilidades y merecen todo nuestro apoyo, e inmigrantes. Para estos últimos falta una acción global de Naciones Unidas y de Europa para hacer un sólido programa de cooperación al desarrollo para que la gente no tenga que salir de su país por una razón que no sea elegir entre tu país, que te da todas las posibilidades de vida, u otro. La cooperación al desarrollo es la respuesta más humana a la inmigración. 

 

Sobre las mujeres maltratadas, Casado preguntó, textualmente: “¿Qué hacemos, las escoltamos por la calle?”

Ante este tema, sensibilidad absoluta. El Ayuntamiento de Málaga es activo en esta cuestión y colabora con distintas instituciones para darles a las mujeres todo el apoyo que necesiten.

Pablo Casado opina que hay barra libre para abortar

En este también debemos tener sensibilidad. Hay que apoyar a las personas que tengan alguna dificultad, que estén ante un embarazo no deseado y apoyarlas si quieren que el embarazo llegue a término o, en caso contrario, ahí está la ley. España ha avanzado en esta materia de forma clara, es un tema muy consensuado.

También se ha pronunciado en unos términos cuestionables sobre la Memoria histórica. Ha hablado, por ejemplo, de “las fosas de no sé quién”. 

En Málaga, hemos tenido mucho respeto con estos temas. No debe haber víctimas en fosas comunes. Los familiares deben estar tranquilos, es un tema humano y psicológico. En Málaga, en el cementerio de San Rafael, el mayor conjunto de fosas comunes de Europa, hay víctimas de un lado y de otro. El Ayuntamiento colaboró con el Gobierno central y la Junta para exhumar los más de 2.000 cuerpos que quedaban del final de la etapa franquista. Ahora, hay un mausoleo que los recuerda y queremos hacer un centro de interpretación, de la concordia. Hay que abordar la historia con claridad, abordando el análisis con propósitos de concordia y no discordia.

 

Con el panorama político actual, parece que algunos de estos aspectos corran el peligro de retroceder. ¿Qué le parece que el PP haya cogido la mano de Vox para gobernar en Andalucía?

Andalucía necesitaba un cambio. Se han perdido oportunidades interesantísimas en esta tres décadas de PSOE: fondos europeos no utilizados, una educación que genera fracaso, una FP mal gestionada, y todo se traduce en pérdidas de oportunidades de empleo. Eso no es igualdad social. 

¿Cambio a cualquier precio?

Vox no está en el gobierno, que es de PP y de Ciudadanos. Vox ha facilitado que ese gobierno tenga responsabilidad pero, al margen de eso, sus votos están ahí y hay que respetarlo. A mí me merece el mismo respeto una formación que esté en el centro, que es la posición que yo defiendo, la moderación del centro, que otra que está a izquierda u otra que se aleja a la derecha. Cuando entran en la escena política, esas formaciones suelen tender a una cierta moderación, no es igual hablar desde fuera que desde dentro. Si la política es servicio al bien común, ese extremismo se modera.

Usted, que vivió la Transición y que estaba en el Congreso de los Diputados en el intento fallido de golpe de Estado, habló antes de madurez democrática...

Lo importante en política es el compromiso de los que tienen responsabilidades políticas por trabajar por el bien común y el interés general. Esa es la clave de la salud y la madurez de la democracia. Si eso se hubiera hecho en algunos momentos, tendríamos la democracia con la salud más robusta y sólida de Europa. Nuestra democracia no está mal, pero sería mejor. La democracia, los partidos políticos y nuestros políticos tendrían más prestigio. 

Habla de ciertos momentos en concreto. 

Es evidente que en algunas ciudades, en algunas comunidades autónomas, en algunos momentos, ha habido responsables políticos de todos los partidos que no han estado a la altura de ese eslogan: política al servicio del bien general. Si pones tu capacidad, tu responsabilidad, al servicio del bien común aciertas, porque eso es la política, lo demás es otra cosa. La política es una cosa muy digna, muy noble, en mayúsculas, y hay que entenderla de esa forma. En política es donde más claramente hay que estar al servicio del bien común. Será entonces cuando el país avanzará y la democracia se fortalecerá.

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