POLÍTICA
13/02/2020 07:13 CET

Laura Borràs: “ERC es un cómplice pasivo de la situación de Torra”

Entrevista a la portavoz de Junts en el Congreso: “El independentismo pragmático es como autonomismo de toda la vida”.

CARLOS PINA
Laura Borràs, en una terraza del Congreso

Si mira al horizonte desde su despacho en el Congreso, Laura Borràs ve cómo ondea la bandera española sobre la fachada principal de la Cámara Baja. Sobre una nube de tejados y cúpulas capitalinas. Y frente a esa imagen, en su perchero cuelga una bufanda amarilla, el color que abandera el independentismo.

Borràs (Barcelona, 1970) es la voz más potente de Junts en el Congreso, la persona de confianza de Carles Puigdemont y Quim Torra en Madrid. Dio el salto a la política, confiesa, por la conmoción que sintió durante el 1-O. Y en apenas unos años se ha convertido en uno de los rostros más visibles y respetados del independentismo, con un paso durante una temporada al frente de la Consellería de Cultura de la Generalitat.

Este viernes tendrá una cita cerca del Congreso pero ante la Justicia: el Supremo la ha citado para exponerle las diligencias que se siguen contra ella por supuestos delitos, entre otros, de prevaricación y fraude por supuestamente dar 18 contraros a un amigo cuando estaba al frente de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC). Ella tiene claro que la Justicia es “más española que Justicia”. Y, mientras, su nombre suena también en las quinielas para las próximas elecciones catalanas.

¿Va a ser la candidata de Junts en las próximas elecciones?

No lo sé, porque el candidato para Junts siempre es Puigdemont porque es el presidente legítimo de Cataluña. Siempre es nuestro candidato, sabiendo cuáles son las circunstancias. Somos un equipo de personas y tenemos a un buen líder al frente. Lo importante es poder garantizar un buen resultado, no se lleva a cabo individualmente.

¿Pero alguna pista le han dado sobre si Puigdemont va a hacer una candidatura simbólica y va a tener un ‘número dos’ efectivo?

No hemos hablado nada de esto todavía. La convocatoria de elecciones ni tan siquiera se ha producido. El señor Torra, después de una sesión muy agitada en la que perdió su escaño, dio por rota la legislatura y por finiquitado el Gobierno. Sin embargo, por responsabilidad y sabiendo la importancia de no continuar un ejercicio más con los presupuestos prorrogados, decidió cumplimentar el trámite de la aprobación de las cuentas y después convocar.

El candidato para Junts siempre es Puigdemont, es el president legítimo

 

La aprobación de los presupuestos podría llevarlas ya para mayo. ¿Cuándo serán? ¿Podrían ser en otoño?

Podrían ser antes. El trámite parlamentario se va a terminar hacia finales de marzo. Por lo tanto, a partir de ese momento podría producirse la convocatoria y celebrarse a finales de mayo. Lo decidirá el president, si lo puede hacer. No olvidemos que la situación de excepcionalidad hace que estemos pendientes del Supremo, sus injerencias, sus modificaciones de lo que votan los ciudadanos en Cataluña. Eso que es extremadamente grave parece que lo estamos normalizando. Se trata de que para frenar el independentismo e ir contra los independentista se cargan los principios democráticos esenciales. Pero puede ocurrir, si el Alto Tribunal inhabilita al presidente, que incluso ese calendario se podría precipitar.

CARLOS PINA
Laura Borràs, durante la entrevista

Este viernes tiene una cita en el Tribunal Supremo por el caso del Institut de les Lletres, se le acusa de haber beneficiado con 18 contratos a un amigo.

Presuntamente.

¿Va a ir al Supremo?

Me cita para ponerme en conocimiento de unas diligencias previas que hizo un juzgado de instrucción que no tenía competencias para hacerlas, que atropelló a todos y cada uno de mis derechos. Lo conocí porque lo filtraron de modo íntegro a la prensa. No necesito acudir a que me pongan en conocimiento porque lo tengo. Es cierto que es un proceso que nosotros hemos dicho que es nulo de pleno derecho desde el principio por ese atropello y por esa condición política de la propia causa. Que se produzca esa connivencia de la justicia con respecto de causas que no debieron abrirse nunca pues es una situación de vulnerabilidad extraordinaria. Lo que voy a hacer es acogiéndome a mi derecho aquello que me recomienden mis letrados porque tiene que ver con mi integridad, haré lo que me recomienden.

Se vive como un Matrix político. Hay una parte en el Congreso que dice que según la resolución de la JEC Torra no es el presidente de Cataluña. En cambio, él mismo y el Gobierno de la nación sí señalan que lo que es. ¿Cómo se sostiene esta situación?

Quienes dicen que no lo es es porque no quieren que lo sea, no porque no lo sea. Ni tan siquiera la Junta Electoral se atreve a decir esto. Lo que ha decidido la JEC, sin precedentes y vulnerando todos los derechos individuales y colectivos de la gente que votó, es que le retira el acta de diputado. Y los que dicen que no es presidente se acogen al hecho de que para ser presidente tienes que ser diputado. Por eso era tan importante defender su posición como parlamentario. El president Torra tuvo un veredicto en el TSJC, que todavía admite un recurso al Supremo y no es firme, y la JEC dijo que en virtud de esa condena se le retiraba. Es gravísimo: la injerencia de un órgano administrativo español en un Parlamentos soberano.

La Justicia española es más española que Justicia

Pero es competente en los temas electorales…

Es incompetente para modificar e intervenir en las decisiones que toma el Parlament. Los juristas, con una casi gran unanimidad, lo tienen muy claro. ¿Qué ocurre? El president pidió medidas cautelares, el Parlament votó que era un golpe de Estado esa decisión de la JEC. La decisión que toma la JEC puede ser irreversible. El Supremo está todavía en la posición de poder atender el recurso del president. Imaginemos que funciona la Justicia española como debiera funcionar, que fuera más Justicia que española porque parece que es más española que Justicia, considera que es bastante grave que en democracia se pueda suspender a un president y privarle su acta por quitar una pancarta de la libertad de expresión 48 horas más tarde y fuera posible que atendiera el recurso, el daño ya estaría cometido de manera irreversible. Se ve claramente que es una maniobra para quitar al presidente de la Generalitat.

¿Y de quién es esa maniobra? ¿Quién está detrás?

Bien, ¿la Fiscalía de quién depende?, decía el presidente del Gobierno hace dos meses en campaña. Hay un ejercicio de judicialización en la política y lo asume quien habla de desjudicializarla. Lo grave es que la Justicia está politizada. La gravedad radica en el hecho de que el Poder Judicial puede llevar a cabo acciones que vulneran al Legislativo y el Ejecutivo, entonces una democracia tiene un problema. Quiere decir que las togas están tomando decisiones que atentan contra esos pilares porque quien pone a los jueces en su lugar es un proceso politizado. Yo fui testigo de cómo se escogían a los miembros que iban a formar parte de la JEC, que ya han hecho su trabajo. A quienes molestamos son los que deciden neutralizarnos y el modo que se ha encontrado más efectivo es la vía judicial.

CARLOS PINA
Mariposa amarilla en la solapa de Borràs

Pero hay un momento en el que es la propia Mesa del Parlament la que decide acatar la resolución y quitar el escaño al president Torra. ¿Participa ERC de ese intento de apartar a Torra?

Diríamos que ERC no alineándose con la decisión que tomó el Parlament, votada incluso por Esquerra un mes previo de esa decisión de no defender el acta del president Torra, es efectivamente un cómplice pasivo de esa situación. ¿Por qué? La represión da sus frutos. Y cuando alguien dice ‘tenemos que exponernos a’ significa que las decisiones que tomas no son libremente, que las secundas porque sabes que llevan asociadas unas consecuencias, que conoces en otros compañeros. Es por eso que esta vía es tan extraordinariamente peligrosa porque si tú cedes ante la represión, les estás indicando al represor que puede continuar haciéndolo. En ese sentido, hemos decidido que ante la represión debemos persistir, tenemos el deber. Estamos aguantando esa represión, que en algunos casos da sus frutos. 

¿Quiere decir que en ERC ha calado esa “represión del Estado”?

Del Estado, porque son los aparatos del Estado. Es decir, son los poderes del Estado que gestionan su ámbito de acción para conseguir su objetivo. Ha sido el poder judicial, con esa complicidad del poder político, el que ha cerrado filas para salvaguardar la unidad del Estado. Si miramos por qué estamos aquí es porque el 1-O salimos a votar. Y vinieron a robarnos las urnas, a pegarnos. Y fueron condecorados. Cuando queremos pedir comisiones de investigación, hay más de mil heridos y causas judiciales abiertas que afectan a 3.000 personas, eso no importa. Estamos ahí, en ver hasta qué punto y cómo va a reaccionar el Estado español a esa petición democrática del pueblo de Cataluña. Un 80% quiere votar, aunque sea que no.

Ese dato siempre lo dicen los políticos catalanes. ¿De dónde sale?

Sale del CEO. Primero hay que reconocer el derecho a la autodeterminación, viene recogido en la Carta de los Derechos Humanos. Se ejerce en forma de referéndum. ¿A qué puede dar lugar? A la independencia. Yo soy independentista, por eso quiero ejercer el derecho a la autodeterminación pacíficamente. La gente en Cataluña, preguntada por el proceso y aunque no sea independentista, sí quiere decidir su futuro. De hecho, el 1-O mucha gente fue a votar que ‘no’, pero lo hizo porque es demócrata. Aquí se nos dice que lo perderíamos, ¡pues probémoslo!. Y ‘es que lo habéis perdido’: tuvimos un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la portada del New York Times que decía It didnt happen (No ocurrió). Porque no teníamos que tener urnas, papeletas… y el ridículo monumental que hizo el Estado español queriendo negar la realidad es el germen de toda esta rabia y virulencia con la que están reaccionando tras el 1-O. Ante un reto democrático, nos encontramos respuestas autoritarias. 

La Generalitat no jugó con el pueblo catalán el 1-O

Pero el Tribunal Constitucional había advertido de que era un referéndum ilegal, había habido avisos, era plenamente consciente el Govern de Puigdemont de que no encajaba en la legalidad. ¿Se expuso a la sociedad catalana sabiendo las consecuencias? ¿Se jugó con el pueblo catalán? ¿Se les engañó?

Creo que no, porque lo llevaban en un programa electoral que aprobó la Junta Electoral. Cuando los aprueban, entiendo que los leen. Nos presentamos a las elecciones decidiendo votar nuestro futuro y por eso tenía mayoría en el Parlament Junts pel Sí porque llevaba una propuesta de realizar un referéndum. Lo que violentaba es esa capacidad de no querer renunciar a lo que no vamos a renunciar nunca por mucha represión que haya. No están unos, estaremos otros, no estamos otros, volverán otros.

Pero, por ejemplo, por llevarlo en el programa… La primera medida que promete Vox en su programa es la suspensión de la autonomía catalana. El hecho de que ganara la ultraderecha no significa que se tuviera que suspender ipso facto la autonomía catalana. De hecho, podría ser inconstitucional…

Lo es. Es extraordinariamente contradictorio que alguien que está atentando contra la Constitución se revista de la misma para arrogarse no sé muy bien qué funciones. Es delirante que partidos que atentan contra los derechos fundamentales puedan estar en las reglas del juego democrático.

CARLOS PINA
Borrás contesta a una de las preguntas

¿Habría que ilegalizar a Vox?

No hablo nunca de ilegalizar porque mi confianza en las leyes es escasa, como se puede ver a raíz de los acontecimientos, pero sí de efectuar un cordón sanitario. Al fascismo no se le puede endulcorar, ni vestirlo de traje y corbata y parecer que es otra cosa. Es fascismo y al fascismo se le combate. 

Pero retornando a lo que decíamos del Parlament. Es una cuestión de soberanía, de reconocimiento. El problema de origen es que estamos tratando de dar una solución constitucional a una realidad preconstitucional. El Parlament de Cataluña es anterior a la Constitución, existía cuando todavía no existía el Estado español. Querer negar esa realidad que ha pasado por vaivenes históricos, en los que siempre ha habido una confrontación, un deseo de posesión… Porque Cataluña no es España, es de España, es suya. Es una cuestión de posesión territorial. De hecho, se habla de no trocear la soberanía nacional, cuando debería hablarse de respeto a las personas que viven en los lugares y de la capacidad de decisión. Se acusó al Gobierno catalán y a los activistas de rebelión, pero eso se hace normalmente contra los parlamentos. Somos tan innovadores en Cataluña que lo hacemos desde dentro. El independentismo es profundamente democrático. 

Hay que hacer un cordón sanitario a Vox, al fascismo se le combate

Lo que vemos en el Congreso es diferentes sensibilidades en el independentismo. Junts votó no a la investidura de Sánchez mientras que ERC se abstuvo y está sustentando este Gobierno. ¿Quién tiene la razón?

Cada cual sabe por qué hace lo que hace. Dijimos muy claramente que teníamos un PSOE y un Pedro Sánchez que incumplían sistemáticamente a lo que se comprometían. No podíamos regalar esos votos a cambio de nada. Si no se podía confiar en el Estado español antes de 2017, cómo vamos a poder hacerlo después del 1-O. Necesitábamos garantías, un mínimo de posibilidades reales. ERC piensa que sí y por eso le concedió su apoyo. En la anterior legislatura, lo dijo el propio Sánchez en su discurso de investidura: gracias por sus votos a cambio de nada. Pues es evidente que eso a nosotros eso no nos lo podrán decir.

A nosotros no nos podrán decir que dimos los votos por nada

 

¿Cree que ERC ha regalado los votos por nada?

No lo sabemos. Lo que sabemos es el acuerdo al que llegaron, que pensábamos que era de legislatura, pero afirman que solo era de investidura. Esa mesa de negociación, que es lo que ha trascendido públicamente al menos de los votos de investidura, luego hay presidencias de comisión, más asesores, beneficios indirectos que la ciudadanía no ve. Se pacta que haya una mesa de negociación en la que se puede hablar de todo, cuando por otro lado, tanto el presidente del Gobierno como el PSOE, han dado muestras de que no están por el reconocimiento del derecho de autodeterminación y de hablar de amnistía efectiva. Necesitamos una mesa porque quien se le levantó fue el Gobierno. ¿Entonces ahora son los adalides del diálogo? Es que los que seguimos donde estábamos somos el Gobierno de la Generalitat. Por tanto, un acuerdo al que llega un partido político no es un acuerdo de Gobierno. Todavía más cuando dejas al margen al socio mayoritario del Gobierno y a su presidente.

Huele mucho a chamusquina de tripartito de ERC, PSC y los 'comunes'

 

Reconozca que es un poco extraño que se negocie una mesa de diálogo entre Ejecutivos sin el principal partido del Govern. No sé si no entiendo algo…

Lo entiende de un modo diáfano, es de una claridad meridiana. Es lo que pensamos: ¿qué estáis negociando? Si vamos a negociar una mesa, lo tendrán que hacer los dos grupos parlamentarios. Además, el president Torra ha sido escrupulosamente obediente para llevar a cabo esa mesa al atender a los tres partidos independentistas, a las dos entidades y al Consell para la República y, por tanto, tener la fuerza moral de que lo que traslada a esa mesa no es un capricho personal, sino un consenso mayoritario de la sociedad catalana. Porque además viene votado por el Parlament. La posición de Torra está absolutamente afianzada en consensos, que van más allá de partidos. 

Ese pacto era un poco extraño porque no puede implicar a otro partido que forma parte del Govern y se le aparta. Es rarísimo aquí y en cualquier lugar del mundo, pero como estamos normalizando lo que es extraordinario. Los gobiernos tienen que dialogar y lo que nos quieren hacer ver como extraordinario no debería serlo. ¿Ahora tenemos que aplaudir porque se van a sentar? Pues aplaudiremos. Oiga, nosotros seguimos sentados, nuestro diálogo no es retórico, es efectivo. Vamos a hablar con el rey y vamos a decirle cosas que no le van a gustar oír. Pero si nosotros no vamos, nadie más le dice. Podemos hacer declaraciones, manifiestos, pero yo he ido y he hablado con él, se lo he dicho a esta distancia. Es más difícil hacerlo así delante que hacerlo con el resto de compañeros en una declaración de prensa.  El Gobierno español se levantó porque tenía miedo de una manifestación ultra. Ahora dicen que es por el relator. Cuando uno no tiene nada que esconder y va a hablar francamente, si no quiere engañar, no le importa que esté un tercero, que además es especialista.

CARLOS PINA
Borrás, después de la entrevista en una terraza del Congreso

Ahora se abre el camino o está de moda el independentismo pragmático de ERC. ¿Cómo lo entendemos?

Pues como autonomismo de toda la vida.

¿ERC está haciendo autonomismo ahora, no?

Cuando tú has puesto en jaque al Estado español como lo hizo la sociedad catalana durante el 1-O, hay un antes y un después. Lo último que podemos esperar es una reacción violenta como la que empezó aquel día y a día de hoy no ha terminado. Tres de cada cuatro alcaldes han sido imputados por permitir que sus ciudadanos votaran. Esto a un demócrata le debería parecer como mínimo un poco extraño. Continuar como si no hubiera ocurrido nada, cuando tenemos compañeros en la cárcel o en el exilio, y cuando hay manifestaciones y se puede detener a la gente y tenerla aislada como si fueran terroristas, cuando existe esa politización tan grande de la Justicia y esa judicialización de la vida política en la que se acaba con los rivales por la vía que sea, violencia física o judicial, violencia al cabo… Si sigues haciendo como si no ocurriera nada, haces el camino autonomista que has hecho toda la vida. Nosotros sí pensamos que ha ocurrido algo, y que es muy grave. El aprendizaje de Rosa Parks: cuando mejor nos portábamos, peor nos trataban. 

El independentismo pragmático representa una suerte de renuncia

Cuando uno pretende acabar con el otro, que es lo que se está pretendiendo con el independentismo, si les facilitas el trabajo, pues acabarán antes. Nosotros no hemos venido aquí a ponerlo fácil porque el precio que se está pagando por las consecuencias del 1-O es extraordinariamente alto. No podemos rebajarlo de ninguna manera. El independentismo pragmático lo que pretende es continuar haciendo autonomismo. Pensar que es muy difícil, evaluar los gastos, costes y beneficios y que hay que esperar un momento más propicio. Nosotros pensamos que eso representa una suerte de renuncia y si no lo han hecho los que están en la cárcel y en el exilio, no vamos a hacerlo.

¿Esto no le huele un poco a que después de las elecciones catalanas haya una tripartito ERC, PSC y los ‘comunes’?

Huele mucho a esa chamusquina, efectivamente. Y digo chamusquina porque el resultado para Cataluña del tripartito fue extraordinariamente lesivo en términos objetivables, incluso económicamente. Huele a que se produzca ese pacto, con aprobación de presupuestos aquí, allá, en el Ayuntamiento de Barcelona.

CARLOS PINA
Laura Borràs, durante la entrevista

¿ERC está más cerca hoy del PSC y los comunes que de Junts?

Me entristecería muchísimo que eso fuera así porque significaría no comprender a quienes son tus compañeros de viaje, si es que el viaje es hacia la independencia. Nosotros estamos en ese viaje, y entendemos que Esquerra lo está. Es evidente que no lo está el PSOE. Tenemos que tener muy clara la fotografía y tener memoria de quién fue responsable del 155. El PSOE lo fue claramente. Sería muy triste pensar que eso pudiera ser así. 

¿Verá una Cataluña independiente algún día?

Pues espero que sí, para eso trabajo y por eso estamos sufriendo lo que estamos sufriendo, que es mucho. Estamos con este empeño, con el apoyo extraordinario de la ciudadanía y cada vez suben más los votos independentistas. Eso hace bastante irreversible ese camino hacia la independencia. Lo que tardemos dependerá de la voluntad democrática que tenga el Estado español.

 

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