Lola Índigo: "Si hay una niña que se puede identificar con mi físico, siento que lo estoy haciendo bien"

Entrevista con la artista que, además de estrenar programa de televisión, acaba de lanzar nueva canción, 'Calle'.

“Vamos para la calle, calle, calle, calle… Porque esta noche pide calle, calle, calle, calle... Hoy amanecemos en la calle, calle, calle…” dice la letra del último single de Lola Índigo (Madrid, 1992).

Calle es una canción llena de ritmo, hecha para bailar—candidata a convertirse en uno de los temas del verano— que parece una premonición de lo que pasará el día que toques de queda y distancia social desaparezcan. “¡Va a ser verdad que soy bruja!”, clama la artista granadina. “Me lo decían ayer los fans, porque justo acabo de estrenar la canción y anuncian que en mayo se acaba el estado de alarma”, cuenta la artista a El HuffPost.

“Imagínate… ¡Quien no tenga ganas de fiesta, que levante la mano! Tenemos ganas de pegarnos los unos a los otros, de sudar, de que te tiren el cubata encima…”, asiente entusiasmada, imaginando que ese día está cada vez más cerca.

Calle se lanzó el 2 de abril, sólo un día después de que la artista celebrase su 29 cumpleaños, y en una semana ha superado el millón de visitas en YouTube.

Entrevista con Lola Índigo
Entrevista con Lola Índigo

“Esto sólo acaba de empezar”

Miriam Doblas —su nombre real — vive un apasionante momento profesional. Está acabando su segundo disco, del que este single es sólo un adelanto, y ha vuelto a formar parte de un talent show, pero esta vez desde el otro lado. Lola es la capitana de uno de los equipos de The Dancer, junto a Miguel Ángel Muñoz y Rafa Méndez.

El programa, que se estrenó el pasado 6 de abril en TVE, ha sido muy bien acogido y ella muy aplaudida en esta nueva versión. “Estoy muy agradecida por ello”, confiesa con una sonrisa. “Cuando me lo propusieron, le dije a mi manager que yo quería hacer mi propio modo de televisión. Quería ser yo, actuar como actúo con la gente de la calle, hablar a los concursantes como compañeros, que es lo que son. Yo voy a ayudarles, no a juzgarles. Lo estoy disfrutando mucho”, cuenta a El HuffPost.

Ella sabe lo que es estar al otro lado porque fue concursante de talent show. No de uno, de dos: en 2010 participó en Fama, ¡a bailar! y en 2017 en Operación Triunfo, donde fue fue la primera expulsada de esa edición. Un año y medio después de su salida, era una de las artistas más escuchadas de nuestro país gracias a su canción Ya no quiero ná. Lola Índigo acababa de saltar a la primera línea, pero ya llevaba muchos años peleando, trabajando duro, bailando, e intentando hacerse un hueco. “Lo más bonito de esto es que la gente aprecie que hay mucho trabajo detrás. El mayor piropo es que me digan que soy trabajadora”, confiesa orgullosa.

Este intenso pasado, a pesar de su edad, la llevan a asegurar que tiene un “alma vieja” y ha vivido muchas vidas a la vez, pero en el fondo siente que “ esto sólo acaba de empezar”.

“Ya no siento presión, ahora siento responsabilidad”

Hace sólo unos meses, unas declaraciones de Lola Índigo sobre su físico ocuparon numerosos titulares en los medios: “Pasé de ser la gordita del cole a matarme de hambre y quedarme en los huesos para que me cogieran en los castings”. Asegura que ahora toda esa presión ya se ha esfumado y se siente bien.

Cuenta Índigo que hace unas semanas fue a un programa de televisión y hubo algunos haters que la llamaron gorda. “Será que he cogido peso en Navidad. Tengo espejos en casa y lo veo. Pero ya no me raya. Me siento bien y soy más feliz que antes, cuando tenía que estar pesando la comida”, argumenta.

Además, confiesa que esa presión por su aspecto físico se ha transformado en responsabilidad porque “si hay una niña que se puede identificar con mi físico, siento que estoy haciendo algo bien. Yo soy una chica normal que hace deporte y que come bien”.

Mimi, como se la conocía en Operación Triunfo, asume sin problema que el éxito y la exposición mediática conllevan ciertas obligaciones: “Pero la responsabilidad es bonita, es bella. Es como ser profesora”. Recuerda que ella daba clases de baile, hace ya años, e insiste en la comparación. “Los maestros de escuela son los grandes responsables del futuro. Siempre me ha molestado mucho que la nota para estudiar magisterio sea una de las más bajas, porque al final cualquier desmotivado que no encuentra su lugar se mete en magisterio. Debería tener la nota de medicina porque son los médicos de las mente y de las almas y ponen semillitas en futuros médicos, albañiles, panaderos, abogados... No soy profesora de nada, pero hay gente que me tienen en un lugar de admiración que debo cuidar. Si tengo este superpoder y lo puedo usar para algo positivo, lo tengo que aprovechar”

Ese superpoder de influir y ser referente de miles de adolescentes y jóvenes lo ha querido aprovechar para dar voz al feminismo y se ha convertido en un icono de este movimiento, aunque a ella no le gusta que le otorguen este papel. “Algunas veces me dicen que mis canciones son feministas. Pero no, yo soy una feminista que escribe canciones. Defiendo la igualdad cada día de mi vida, lucho porque desaparezcan los micromachismos y hago una labor educativa en mi entorno”.

Precisamente, su activismo por la igualdad de género le ha convertido en la diana de algunas polémicas. Una de ellas, por cantar Borracha junto a Juan Magán, un tema que muchos consideraron una defensa del abuso sexual y que ella defendió tajante en redes sociales.

Ha sido en Twitter donde ha mostrado siempre su lado más combativo con el feminismo, pero también con otro tipo de desigualdades sociales. Y no se ha callado: “Así soy yo”. Ahora, advierte que cada vez usa menos esa red social porque “a todo se le da una vuelta y siempre hay alguien que saca de contexto lo que dices”. Prefiere TikTok porque se divierte más.

Además de no morderse la lengua a la hora de expresar lo que piensa, su actitud sobre el escenario también ha contribuido a construir esa imagen empoderada de la artista: ella manda en el escenario. “Generalizando, siento que las mujeres somos las que más nos lo curramos en este mundo porque siempre se nos ha puesto más difícil y siempre se nos ha exigido más. Cuando iba a festivales, antes de la pandemia, y me enteraba de los cachés de otros artistas hombres, no me gustaba. Él lleva un dj y dos cosas más y cobra lo mismo que yo que tengo un cuadro de baile... Yo invierto mi caché en un show”.

Claro, que tampoco renunciaría a esa puesta en escena. Además, de ser su sueño profesional, hacer una mini Super Bowl de cada actuación le ofrece la posibilidad de trabajar con mucha gente y de descubrir personas con talento que aún no han tenido su oportunidad . “No hay nada que me ponga más que llamar a alguien para darle trabajo”, sentencia.

Mimi ahora puede hacerlo, puede ayudar a otros a abrirse camino: son las virtudes de ser una estrella. Una estrella que no tiene miedo a caer. ”¿Por qué voy a tener miedo? Si lo peor que me puede pasar es volver a lo de antes y yo era muy feliz. No necesito la fama ni la atención”.

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