"Viví el Mayo del 68 y estoy convencido de que algo mucho más grave está hirviendo en Francia"

El politólogo francés Sami Naïr sitúa en el descontento social el ascenso de Le Pen en las elecciones del domingo. Confía en que el "inteligentísimo" Macron dé respuestas.
Sami Naïr, en una imagen de archivo.
Sami Naïr, en una imagen de archivo.
Ulf ANDERSEN via Getty Images

Sami Naïr (Tremecén, Argelia, 23 de agosto de 1946) es una de las voces más serenas y lúcidas de Francia. Este politólogo, filósofo, sociólogo y escritor, antiguo europarlamentario y asesor de que fuera primer ministro socialista Lionel Jospin, rara vez deja atrás la mesura, pero haciendo balance de las elecciones galas del pasado domingo su tono se vuelve apremiante, empieza a enfatizar con repeticiones y añade adjetivos como nunca.

Reconoce que está preocupado y que no hay tiempo que perder para dar respuestas a los ciudadanos. “Viví el Mayo del 68 y estoy convencido de que algo mucho más grave está hirviendo en Francia”, avisa.

Los resultados (58,6 % de los votos el presidente Emmanuel Macron y 41,4 % para la ultraderechista Marine Le Pen) no le sorprendieron. “Sabía, dicho con toda humildad, que Macron no iba a superar el 60%. En 2017 ganó con un 66,1% y era un margen muy elevado. La diferencia en estas elecciones, obviamente, es muy importante, ha perdido un 6,2%, lo que significa que en realidad Marine Le Pen frente a él ha ganado casi 14 millones de electores, tres millones más que en 2017. Es una progresión de casi el 9%, enorme”, recapitula.

Hay que analizar, dice, las circunstancias de esta elección para entender la importancia de los datos fríos. “Se trataba de una segunda vuelta en la que todos los partidos del arco democrático, sin excepción, habían llamado a votar por Macron. Le Pen tiene un problema estructural, porque no tiene aliados, se ha enfrentado sola contra prácticamente todo el sistema: los medios, las personalidades... Durante dos semanas, todos, todos y todos han machacado, con razón, sobre el peligro que representa para Francia y para Europa y el mundo la victoria de la extrema derecha, pero, pese a eso, esta señora ha llegado a superar el 41% de los votos”, explica.

A esa capacidad de conquista lepeniana contra viento y marea, Naïr añade el peso “importantísimo” de la abstención, casi del 28,5%, “que representa la realidad de unos 13 millones de votantes”. “No es poco para un país donde tradicionalmente la conciencia política ha sido muy viva y estaba muy desarrollada. Si añadimos a los abstencionistas, ese 5% de votos blancos, vemos que la situación es muy muy peligrosa”, advierte. Porque hay demasiada gente que no ha avalado, en realidad, al que hoy es su presidente.

“Cuando ves el dato de Macron, aprecias que ha logrado una diferencia importante con Le Pen, se puede decir que ha ganado bien, pero en realidad no, no lo ha hecho. La situación es mucho más compleja: si hacemos una suma de todos los votos en contra de Macron y de los abstencionistas, llegamos a unos 26 millones de personas en contra. Estamos en una situación muy compleja”, insiste

A su entender, el liberal “lo ha entendido perfectamente, porque es muy inteligente”, y ahora está “reflexionando sobre la mejor manera de dar respuesta a ese desafío”. “La suya ha sido una victoria amarga, no hay otra palabra”, remarca.

En su discurso de la victoria, en los Campos de Marte, Macron dijo: “la cólera debe tener respuesta”. Se refería al enfado social que ha acabado echando a los votantes en brazos de la derecha extrema, cansados de falta de soluciones. Unas palabras que han sido muy aplaudidas por los analistas más afines y, también, fuera de Francia. A juicio de Naïm, el presidente “ha dicho lo que había que decir, pero el problema es siempre igual en Francia: los políticos saben lo que está pasando, diagnostican muy bien los problemas, dicen lo que hay que decir y después... hay que esperar los resultados, hay que ver qué van a hacer, qué políticas van a poner en marcha para poder concretamente dar respuesta a ese enfado generalizado de la población”.

“El problema es siempre igual en Francia: los políticos saben lo que está pasando, diagnostican muy bien los problemas, dicen lo que hay que decir y después... hay que esperar los resultados, hay que ver qué van a hacer”

Respuestas que hace tiempo que son necesarias y que hace tiempo que se están reclamando. “Hay un enfado que crece y crece desde hace muchísimo tiempo. En 2002, (Jacques) Chirac ganó frente a (Jean-Marie) Le Pen con el 83,4% de los votos. ¡Y mira dónde estamos! La situación es muy mala. Macron es un hombre inteligentísimo y sabe perfectamente que esto no puede durar así. Veremos. Tiene que saber lo que hay que hacer. La primera señal será el nombramiento del primer ministro, que dará una indicación sobre qué orientación ha elegido”, sostiene. El cambio se espera inminente y sobre la mesa hay nombres como el de la actual ministra de Trabajo, Élisabeth Borne. El mandatario sólo ha dado una pista: será “responsable directo de la planificación ecológica”, una de las grandes preocupaciones ciudadanas.

Diarios como Liberation han llevado a portada la pregunta que estos días más se repite en el país: ¿por qué tantas personas han votado a la extrema derecha? Al profesor Naïr, un hombre que hasta ha dirigido Les Temps Modernes mano a mano con Simone de Beauvoir, es contundente. “Sabemos desde hace muchísimo tiempo que hay un enfado, que hay un hartazgo, que la gente no puede seguir así, y en cada elección mandan señales”, resume. “El matiz es que ahora es cuando esa gente vota a Agrupación Nacional. Antes no lo hacían y había el mismo hartazgo. Ahora lo hacen porque hay un problema general, sobre todo, de servicios públicos”, apunta.

Enumera los principales: “Hay un problema grave con el sistema educativo, que la gente está muy descontenta con la falta de medios para asegurar una educación de calidad. Este es un problema fundamental en Francia, cuando tenía un sistema tradicional era uno de los más modernos del mundo y muy eficaz. Ahora es como un queso gruyere, con agujeros en todas partes. Luego tenemos el problema de la salud, los hospitales públicos están en una situación catastrófica, y eso en Francia es un problema clave porque es un país acostumbrado a tener servicios públicos de carácter universal y de calidad y ahora estamos con servicios públicos sin calidad”, indica.

A eso se suma “el problema de las pensiones, no hay acuerdo para reformar nada”, dice. “Macron intentó plantear el tema en sus primeros cinco años pero no ha podido hacerlo, y la gente dice ahora que este señor reelegido y que no puede presentarse en las elecciones de 2027 va a aprovechar su mayoría para reformar las pensiones o, en realidad, privatizar cada vez más las pensiones y jubilaciones. Es un problema”. Y de manera más global, señala que todas esas carencias se sienten especialmente en el entorno rural, en el campo.

Pone un ejemplo personal: “Yo tengo una casa en la Borgoña y antes teníamos un hospital a ocho kilómetros de donde vivo, pero lo han cerrado y ahora el más próximo está a unos 50 kilómetros y no tiene todos los servicios. Para poder tener un hospital con todos los servicios hay que irse a unos 80 kilómetros. Esta situación ha hecho que el mundo rural haya votado totalmente a favor de Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa, izquierda), y de Marine Le Pen, porque está muy muy enfadado”.

Sami Naïr.
Sami Naïr.
Ulf ANDERSEN via Getty Images

Por encima de todas esas quejas precisas, de esas carencias lacerantes, Naïr señala como causa de los resultados electorales la “fractura social, que también es digital”, que “excluye a una parte muy importante de la población”. “Así no podemos seguir, la división no es aceptable”, se duele. Es entonces cuando lanza su aviso para navegantes: “Yo he vivido el Mayo del 68 en este país y estoy convencido de que algo mucho más grave está hirviendo en Francia. Espero que Macron sepa actuar, porque no hay otra. Lo que podemos esperar es que el presidente de todos los franceses tome decisiones importantes para ayudar a solucionar los problemas de la gente”.

“No hay otra alternativa”, reconoce. No hay otras formaciones que puedan ocuparse de esa tarea. Los Republicanos y el Partido Socialista se han hundido como nunca en su historia, cuando se han ido relevando en El Elíseo desde la Segunda Guerra Mundial, y ahora no llegan ni a la segunda vuelta de las presidenciales. El profesor no cree, pese a todo, que vayan a desaparecer. “Lo que van a hacer, forzosamente, es reorientar su estrategia”, matiza. Ahora toda Francia mira a la siguiente cita electoral, las legislativas de junio, que se esperan a cara de perro.

“Espero que Macron sepa actuar, porque no hay otra”

“Probablemente, Los Republicanos (derecha) van a robar a Marine Le Pen muchos temas, van a derechizarse mucho más, a tener un discurso como el de Éric Ciotti, que es un neofacha. Van a endurecer su retórica y sus planteamientos, porque piensan que Le Pen no puede ganar porque no tiene aliados pero ellos sí, sí pueden ganar en las próximas elecciones, municipales, regionales, cantonales, senatoriales, legislativas… si usan esta estrategia y convencen”, señala. “Estoy convencido de que hay unos líderes de la derecha muy de derechas que van a conseguir el poder en el partido”, que ahora estaba en manos de Valerie Pecresse.

También augura pelea interna en el En Marche! de Macron. “Habrá problemas, porque la guerra para la sucesión comenzó el mismo domingo de las elecciones”, sostiene, ahora que el presidente ha revalidado el cargo y, por ley, no puede estar más mandatos en el cargo. “Es inevitable, hay que posicionarse para 2027. En los próximos años veremos el enfrentamiento entre personajes como Bruno Le Maire (actual ministro de Economía) y sobre todo Édouard Philippe (exprimer ministro galo), que es un adversario muy serio y quiere presentarse como sea como candidato, se está preparando”.

“Pero todo, las carreras personales, los giros de partido, las protestas en la calle, dependerán de las reformas que está preparado el presidente”, concluye Naïr.

Macron, reelegido como presidente de Francia