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28/04/2019 08:09 CEST | Actualizado 28/04/2019 08:09 CEST

Érase una vez una  economía lineal….

Unsplash

Hay un tema de actualidad, al menos entre los relacionados con el medio ambiente, que recientemente ha sido portada de numerosos medios de comunicación. Se trata del uso, o mejor dicho, del mal uso, del plástico, y de sus consecuencias. Tristemente las imágenes de islas de plástico en los océanos han tardado en ser expuestas en medios masivos, pero son verdaderamente espeluznantes. 

Economía lineal… la historia de un fracaso

¿Cómo hemos llegado aquí?

La respuesta más directa y más honesta es porque el ser humano ha fracasado.

Ha fracasado por dejar que sistemas perversos se enquisten y generen este tipo de situaciones en el medio y largo plazo, generalmente por el beneficio de unos pocos.

Ha fracasado por no tomar conciencia de que el mal causado es mucho mayor que el pingüe beneficio que proporciona, y no tomar cartas en el asunto.

Ha fracasado por ignorar un principio básico de nuestra existencia en este mundo: que los recursos de los que disponemos son limitados, y que si los malgastamos, estamos cavando nuestra propia tumba.

Economía lineal… el reto de todos

En los últimos años, siglos, hemos asistido a un gran crecimiento demográfico y económico. Proporcional ha sido el impacto causado en la naturaleza, a la que estamos esquilmando y deteriorando en muchos frentes.

El drama es que nos hemos preocupado únicamente del aspecto económico de nuestras vidas.  Algunos negocios, en especial, han gestionado sus quehaceres con visión corto placista, egoísta y de puro resultado económico, obviando e ignorando el impacto de su actividad, en la sociedad y en la naturaleza.

Se dice que la economía lineal es aquella que  nos caracteriza a día de hoy. En efecto, más del 90% de las actividades económicas realizadas en el mundo son de este tipo.

Se trata de una economía basada en tres principios: Toma (take) de recursos, produce (make) bienes y tira (waste) sin más.

Economía lineal… capitalismo inconsciente

La paradoja es que todos somos conscientes de que este modelo no se puede sostener durante más generaciones… no existen recursos que explotar de forma infinita, ni se puede seguir produciendo generando desperdicios o emisiones nocivas para todos, ya que no hay impacto positivo neto para todos… Cuestión de sentido común. Finalmente, no podemos seguir generando residuos de forma descontrolada. En resumen, debemos tomar conciencia de la importancia de nuestros actos, día a día, y cada uno liderar con el ejemplo: tomar menos, producir sin impacto y gestionar todos nuestros residuos de forma activa.

¿Es el ser humano capaz?

Existen serías dudas entre los expertos sobre la capacidad de la raza humana para revertir el problema. Según los expertos, no somos capaces de corregir el desequilibrio, el desorden, la destrucción que hemos provocado.

Para los más optimistas, este desafío sí puede resolverse en favor del planeta y de la humanidad, pero para ello haría falta que los ciudadanos cambiáramos nuestros hábitos. El planteamiento debe ser global: “empieza por ti mismo”, no te preocupes por los demás. Solo con esa actitud se podría conseguir un  cambio masivo en toda la población del planeta. Aunque sincronizar acciones en todo el mundo sería un reto en si mismo, no es menos cierto que en la sociedad de la información, precisamente estos problemas de coordinación pueden ser los de más fácil solución.

El problema requiere de dos acciones al menos: una de cambio de hábito, dejar de reproducir la situación de sin sentido y destrucción; y otra: hacer esfuerzos para recuperar o intentar restablecer el equilibrio en aquellas zonas afectadas desde ya.

El talento es la clave…

El talento, y el resultado de su innovación podrían ser la tabla de salvación de la humanidad, no solo para abordar este problema, si no muchos otros…

Algunas de las actividades innovadoras en este tema son:

  • EL cubo de basura del mar: seabin
  • El recolector de basura del mar: seavax
  • El arrastre de basura del mar: oceancleanup
  • El activismo de recogida de basura del mar: 4ocean
  • La recogida altruista para reciclaje con propósito: ecoalf

Las 3 primeras iniciativas tienen que ver con sistemas de recogida novedosos e innovadores, avanzados y respetuosos con el medio ambiente: desde el ‘cubo de basura’ inventado por dos australianos de aspecto surfero, -que succiona todo el plástico o desperdicio que se encuentra en su camino-, pasando por el recolector automatizado y autónomo desarrollado como ‘robot aspirador’, y terminando con el arrastre de basura del mar desarrollado por un joven holandés, que en su primer viaje de buceo descubrió el ‘bonito’ mar de plástico en torno a Grecia

La cuarta iniciativa utiliza métodos tradicionales de recogida. Lo que la hace interesante es que el activismo ha tomado forma, y se ha activado con recaudación de fondos y la realización de campañas regulares y orquestadas de limpieza de los océanos.

Para terminar, con un quinto ejemplo de innovación liderado desde España, por Javier Goyeneche (Fundador y Presidente de Ecoalf), talento español en innovación en el proceso de recogida de residuos, y en el proceso de reciclaje. Facilitando que 80 cofradías (+3000 pescadores) en España, en coordinación con Ecoembes, realicen la retirada de toneladas de residuos en su quehacer diario de pesca de arrastre de forma altruista, estas cantidades ingentes de desperdicios son arrastrados cada día junto a los peces. Ecoalf se dedica a la producción y comercialización de productos de moda, que fabrica con esos mismos residuos una vez son reciclados, convirtiendo esos residuos en recursos de nuevo para un flujo económico nuevo.

En resumen, hemos de tomar conciencia y cambiar nuestros hábitos. Debemos modificar cómo medimos y valoramos el comportamiento de otros, y el de organizaciones privadas y públicas. Todos somos co-responsables. También debemos involucrarnos en tareas de limpieza de nuestro entorno más inmediato. De nuevo, el poder de los números es innegable si todos lo hacemos. Corregir el problema de hoy y evitar el problema de mañana son el camino a seguir.



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