¿Ayudan las mantas pesadas a combatir el insomnio?

Qué dicen los estudios y los expertos sobre este remedio para aliviar ansiedad y problemas de sueño.
Manta pesada
Manta pesada

Conciliar el sueño ya era un problema en 2019. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, un 20% de la población española sufrió insomnio durante el año pasado. La pandemia no ha ayudado a mejorar la situación, todo lo contrario. Los casos se han disparado notablemente a lo largo de 2020.

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y puede ser muy fastidioso y limitante. Aquellos que lo sufren saben lo desesperante que resulta no poder dormir o no hacerlo las horas suficientes, por lo que acaban buscando toda clase de remedios.

A la lista de complementos nutricionales, productos naturales y pautas que pueden ayudar a disfrutar de un sueño relajado y reparador, se suma ahora una nueva recomendación: el uso de las llamadas mantas pesadas.

¿Qué son exactamente? ¿Sirven de algo? ¿Qué dicen los que las han probado? ¿Y qué dicen la ciencia?

Qué son las mantas pesadas

Como su propio nombre indica, son mantas con un peso extra que ejerce cierta presión en el cuerpo. Lo relaja, incrementa la sensación de comodidad y reduce la ansiedad.

“Su funcionamiento respondería al principio de firmeza cariñosa. Si coges a un niño o a una persona sensible psicológicamente y la abrazas con firmeza pero con suavidad, le transmites serenidad y tranquilidad. El abrazo es terapéutico: cuando estás mal y te abrazan sientes cobijo y alivio. Pues esto sería algo parecido”, explica la doctora Milagros Merino, médico de la Unidad Pediátrica de Trastornos del Sueño del Hospital Universitario La Paz y miembro de la Sociedad Española del Sueño.

¿Funcionan?

“Todo esto se empezó a estudiar con niños autistas hace unos siete años y se vio que podía ser útil pero las evidencias científicas eran poco concluyentes”, detalla la experta. “Cuando se monitorizaba al paciente, objetivamente ni aumentaba la duración del sueño ni reducía el tiempo que tardaba en dormirse. Sin embargo, subjetivamente parecían dormir más tranquilos y los niños se encontraban mejor durante el día”, añade.

Hace unos meses, una investigación del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolskain de Estocolmo, dirigida por el doctor Mats Alder, concluyó que podía ser un tratamiento no farmacológico seguro y eficaz en pacientes con patología psiquiátrica como trastornos depresivos mayores, bipolares, déficit de atención con hiperactividad y ansiedad generalizada. “Aunque sólo es un estudio y se necesitarán más, sí que arroja algunas evidencias”, asegura la doctora Merino.

¿Se recomienda su uso?

“Todos los estudios se han realizado en pacientes con patología psiquiátricas o neuropsiquiatricas, pero no hay evidencias en pacientes no diagnosticados con alguna enfermedad de este tipo”, puntualiza la doctora Merino. “Ahora, quien quiera probarlas, las podría probar porque no existe ninguna contraindicación”.

Para la experta en medicina del sueño, sólo hay un límite: el precio. En Amazon se pueden encontrar desde unos 59,99 euros y la firma española Blanky las vende a partir de 119 euros. “Pero también podemos encontrar ese bienestar en una de esas mantas de antes, gordas”, añade la especialista que puntualiza que el peso idóneo tiene que ser de unos siete kilos, aproximadamente.

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