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27/03/2020 08:01 CET | Actualizado 27/03/2020 15:03 CET

España e Italia se plantan y obligan a la UE a replantear medidas más ambiciosas contra el coronavirus en 15 días

El plan de choque europeo contra el coronavirus se atasca por la oposición de Alemania y Holanda al Plan Marshall por Sánchez.

EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en la cumbre virtual de líderes del G20 que se celebra este jueves

“No se pueden cometer los mismos errores de la crisis financiera de 2008, que sembraron semillas de desafección y división con el proyecto europeo y provocaron el ascenso del populismo. Debemos aprender esa lección”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha plantado. 

La cumbre europea sobre la crisis del coronavirus se ha saldado este jueves, como era de prever, con un enfrentamiento directo entre los países partidarios de un plan Marshall de reactivación económica, liderados por Sánchez, y los socios reacios a una intervención masiva y a compartir riesgos, con Alemania y Holanda al frente.

El objetivo de la cita era pactar una “estrategia coordinada” para recuperar la normalidad social, económica e industrial del continente una vez superada la pandemia. Sin embargo, la férrea oposición del norte a compartir los costes de la peor crisis sanitaria vivida en Europa en los últimos tiempos impidió mayor concreción.

De hecho, el encuentro ha rozado el fracaso rotundo cuando el presidente español y el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, se han negado a apoyar la Declaración conjunta vacía y sin concreciones que pretendía sacar adelante el bloque del norte europeo.

“No”, ha respondido tajante Sánchez, cuando el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, preguntó a los estados participantes en el encuentro  por videoconferencia si había acuerdo. De hecho, el líder español avisó de que no firmaría “ningún acuerdo que no fijase un mandato claro para que los ministros de Economía puedan seguir trabajando” en un plan anticrisis -informa El País-. 

“España junto con Italia y otros países exige un mandato claro al Eurogrupo y propuestas concretas de financiación a medio y largo plazo”, ha dicho el Gobierno español en un comunicado tras la reunión.

El cierre en banda de España, apoyado sin medias tintas por Italia, ha obligado a Michel a replantear los términos de la Declaración y, tras un largo enfrentamiento entre los bloques, Sánchez obtuvo una victoria pírrica: la Comisión aceptó concretar un plazo de 15 días para plantear las propuestas que podrían llevar a una plan de reactivación de la economía europea, condenada a una recesión. 

“Estas propuestas deberán tener en cuenta la naturaleza sin precedentes del choque del COVID-19 que afecta a todos nuestros países. Nuestra respuesta será incrementada, como sea necesario, con más acción de un modo inclusivo, a la vista de los acontecimientos, para dar una respuesta amplia”, recoge el nuevo texto aprobado tras el plante. 

“Pondremos en peligro el proyecto europeo”

Sánchez ha señalado al resto de líderes europeos que “si no proponemos ahora una respuesta unificada, potente y eficaz a esta crisis económica, no solo el impacto será más duro, sino que sus efectos duraran más tiempo y estaremos poniendo en peligro todo el proyecto europeo”.

El jefe del Ejecutivo ha destacado durante su intervención además la necesidad de plan de reconstrucción que permita reforzar los mecanismos del estado europeo de bienestar, y desarrollar mecanismos de resiliencia a través de nuestras políticas de cohesión y agrícolas; plan que ha sido recogido en las conclusiones del Consejo Europeo. 

El presidente español ha recordado la situación de emergencia que viven España y otros países y con el apoyo de Italia y otros socios europeos “ha exigido a la Unión Europea una respuesta clara y contundente de financiación a medio y largo plazo”, para lo que el Consejo ha aprobado dar un plazo de dos semanas al Eurogrupo para presentar esta nueva propuesta.

Por su parte, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea siguen centrando sus prioridades en limitar la propagación del virus, garantizar el suministro de equipos médicos, promover la investigación para lograr una vacuna, abordar el impacto socioeconómico, y ofrecer una solución a los ciudadanos de la UE que se encuentran en la actualidad en terceros países.

Instrumento de deuda común

Los líderes comunitarios no han cerrado un acuerdo, por tanto, ni para la intervención del fondo de rescate de la eurozona, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), ni para la emisión de “coronabonos”, deuda mutualizada de la Unión.

Se trata de las dos medidas fundamentales en torno a las que ha girado la discusión y que seguirán sobre la mesa en las deliberaciones del Eurogrupo.

“La puerta está abierta para debatir todas las posibilidades sobre la mesa”, confirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, preguntada sobre si los “coronabonos” habían sido definitivamente rechazados.

Sánchez, junto a otros 8 líderes europeos, envió esta semana una carta al presidente Michel en la que defendía la necesidad de trabajar en un instrumento de deuda común emitida por una institución europea para obtener fondos en el mercado, sobre la misma base y en beneficio de todos los Estados miembros, “garantizando así una estabilidad a largo plazo en la financiación de las políticas requeridas para contrarrestar los daños causados por la pandemia” de COVID 19.

“No son una opción” 

Holanda y Austria dejaron claro en todo momento que no aceptarían los coronabonos, que implican compartir riesgos.

El grupo más ambicioso, en el que militan Italia, España y Francia, representa casi la mitad de la población de la UE pero también el 72% de la deuda púbica de la zona euro. 

La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró tras la cumbre que los “coronabonos no son una opción compartida” por Alemania ni por otros países del bloque comunitario, e instó a “evaluar todos los instrumentos” con que ya cuenta la UE.

En la misma línea, el primer ministro holandés, Mark Rutte, dijo que hay que explotar primero las medidas “ya existentes”, mientras que su homólogo austríaco, Sebastian Kurz, también contrario a la mutualización de deuda, dijo que el MEDE es “el instrumento adecuado”.

Por lo demás, a la espera de un nuevo plan del Eurogrupo, los líderes saludan las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones. Sobre este último, instan a explorar la posibilidad de aumentar su participación en la respuesta económica.

Al mismo tiempo, la UE incide en la necesidad de preparar la recuperación una vez pase la crisis sanitaria, una tarea que “requerirá una estrategia de salida coordinada, un plan de recuperación amplio e inversiones sin precedentes”, apuntan.

Los presidentes de Comisión y Consejo serán los encargados de elaborar un plan de acción para ello.

“Todo lo que sea necesario”

Tras el plante de España e Italia, el presidente del Consejo Europeo ha explicado que se han debatido “todas las posibilidades” y que se ha adoptado la decisión de “continuar todos nuestros esfuerzos basándonos en un compromiso muy fuerte”: “Estamos listos para hacer todo lo que sea necesario para encontrar la solución correcta, pero tenemos que continuar nuestros esfuerzos”.

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