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14/01/2022 21:07 CET

Una ola de medidas para frenar a ómicron: cómo España le hace frente a la pandemia

Tercera dosis generalizada y hasta cuarta para pacientes de mayor riesgo, regulación de precios a los test y un plan para cuando pase lo peor.

Europa Press News via Getty Images
Interminables colas de ciudadanos a las puertas de centros de salud por toda España

La actualidad se lo pone difícil con tanto frente, pero ómicron no deja de acaparar los focos. Con la incidencia y los casos en cifras nunca vistas, día tras día y así desde hace semanas, el coronavirus sigue muy lejos de perder notoriedad. Lo que se acerca es el esperado ‘pico’ de la sexta ola.

Ya hay ligeros síntomas de “ralentización”, palabra expresada por la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Las cifras aún se mueven en registros impensables hasta noviembre, con más de 8 millones de contagios y la incidencia en 3.192. El crecimiento disparado se evidencia en un dato; hace solamente siete días España pasaba de los siete millones de positivos. Un millón en una semana.

Sin embargo, parece que comienza a frenarse ligerísimamente, como deja entrever la incidencia en su métrica a 14 días. Los cálculos de autoridades y expertos es que ese ‘pico’ tiene que estar al caer, si no se ha tocado ya.

La estrategia para cuando pase lo peor 

Que decrezca el ritmo no significa que la pandemia vaya a irse. De hecho, España ya trabaja en una estrategia para adaptar su tratamiento informativo y epidemiológico, en línea de lo que se hace en otras enfermedades como la gripe. “Convivir con el virus”, decía recientemente Pedro Sánchez, que insiste en defender su plan de “adelantarse” a las fases de la pandemia.

Pero, matiza, “no será inminente ni de un día para otro”. Le toma la palabra la ministra Darias, que al hablar sobre ese plan admitía que comenzará a aplicarse “una vez se supere la sexta ola, nunca antes”. Por ahora, no hay fecha.

Ómicron no tiene por qué ser el fin, dice la OMS 

La comunidad científica advierte del peligro de correr demasiado. Aún es pronto para “endemizar” la pandemia. Incluso la OMS pide cautela antes de dar ese paso. Su último postulado es que ómicron puede que no sea siquiera la última variante de preocupación del virus. “Cuanto más circule, más posibilidades hay de que surja una nueva variante más mortal que ómicron”, afirmaba este miércoles un asesor del organismo.

La menor letalidad y severidad de los síntomas entre positivos ómicron frente a delta se nota en los datos que manejan los hospitales. Hasta el momento, escapan de la temida ‘saturación’. Las tasas de ocupación nacional en planta (14%) y UCI (23,62%) preocupan pero están lejos de los peores tiempos, cuando urgencias y cuidados intensivos se veían desbordados por la incesante llegada de pacientes con covid en estado muy grave.

Si no hay más, y si ómicron resulta menos letal, con unas incidencias superiores a 3.000 casos (el máximo nivel de riesgo se alcanza con más de 500, según el semáforo covid recientemente actualizado), es por una razón muy sencilla: la vacuna. Por ello, la estrategia nacional sigue adelante y ese “vacunar, vacunar y vacunar”, tiene nuevos capítulos. Sanidad y las comunidades han acelerado el ritmo y han abierto el abanico de terceras dosis a todos los mayores de edad y, en el caso de inmunodeprimidos y otros pacientes de gran riesgo, se comenzará a administrar un cuarto pinchazo


La saturación, en la Atención Primaria

Donde sí se nota el caos de la sexta ola es en los ambulatorios y consultas de Atención Primaria. Coincidiendo con el boom de positivos en las fiestas, han sido varios los sanitarios que han mostrado su agotamiento, hasta el punto de anunciar retiradas profesionales. La imagen es idéntica en ambulatorios de toda España: colas de ciudadanos para hacerse test y decenas de llamadas para notificar su contagio y pedir la baja laboral, otro de los asuntos que amenazan con colapsar el sistema laboral. 

Los trámites para conceder bajas y altas por coronavirus mantienen ocupados a los profesionales sanitarios, que han denunciado la pérdida de tiempo efectivo en tareas administrativas que se podría invertir en una mejor atención al paciente. Esta urgencia ha llevado a las comunidades a agilizar los trámites a fin de liberar las consultas médicas.

La semana de la vuelta a la actividad postnavideña ha dejado solventados varios frentes. Las clases han regresado con relativa normalidad, total presencialidad y unos datos de contagio bajos en las aulas: poco más del 1% de los alumnos y el 2,60% de los profesores. Pero también se ha llegado a un acuerdo para limitar el precio de los test de antígenos. Después de la inflación vivida en Navidad por el exceso de demanda, con recibos de hasta 7-8 euros por prueba, el Gobierno ha fijado su tope en 2,94 euros. “Lo más asequible posible”, defendía Darias, aunque la cantidad no satisface ni a consumidores ni a farmacéuticos.

Sin embargo, quedan muchas incógnitas en el ambiente. ¿Cuándo se alcanzará el ’pico’? ¿Cuándo comenzará a notarse un descenso en hospitales y centros de atención primaria? ¿Cuándo se podrá dar el paso a esa “nueva fase de la pandemia” que apunta Pedro Sánchez? La pandemia sigue marcando sus tiempos a la espera de que amaine la ola.